Recuperar la confianza
“Son urgentes reformas que hemos pedido los empresarios: la del sistema financiero, la laboral, fiscal, de educación, de energía...”.

El presidente de la Confederación Regional Empresarial Extremeña (CREEX) afirma en un artículo en exclusiva para “Lo mejor de las Autonomías” que es necesario recuperar la confianza. “Son urgentes las reformas que hemos pedido los empresarios, las del sistema financiero, laboral, fiscal, de educación, la agilización de la justicia y una reforma de las Administraciones Públicas, que derive en una reducción de su coste y una mayor eficiencia”. Y recuerda el compromiso con los acuerdos del Diálogo Social.
La coyuntura económica presenta un panorama muy complejo, cargado de incertidumbres y de dificultades que parecen insalvables a corto plazo; un futuro que requiere de un compromiso muy serio de parte de toda la sociedad para sacar adelante un país roto económicamente y una ciudadanía atenazada por el desempleo y el desaliento.
El principal problema del tejido productivo es la falta de liquidez, que afecta a todas las empresas, pero asfixia en especial a las pequeñas y medianas, porque carecen de otros recursos que no sean los bancarios.
Y, ciertamente, el panorama del mercado de trabajo sigue siendo desolador: durante 2010, el número de parados aumentó en Extremadura en 7.600 personas más, hasta situar el número total en casi 120.000 desempleados, y el último dato del mes de agosto, tras unos meses de respiro han vuelto a dejar la cifra de personas sin empleo en casi la misma cifra.
A la luz de los datos, no se trata de que el mercado laboral se recupere con mayor lentitud de lo previsto; es que permanece sumido en una depresión de la que, probablemente, no saldrá hasta dentro de algunos años.
Es evidente que no hay una senda de recuperación económica clara, y sea cuando sea el ritmo de crecimiento del PIB este año, resultará insuficiente para cambiar el signo del empleo.
De hecho, la Encuesta de Población Activa (EPA) revela graves desequilibrios en la sociedad: aumenta el número de familias que tienen en paro a todos sus componentes, la tasa de paro juvenil sigue siendo escandalosamente alta, y los parados de larga duración amenazan con convertirse en un problema social.
Es momento de insistir en la necesidad de que se acometan en profundidad, no a medias, las reformas estructurales que permitan recuperar la confianza en la economía española y nos acerquen a la competitividad, que sigue siendo la gran asignatura pendiente de nuestro sistema productivo.
Sigue siendo urgente poner en marcha las reformas que, desde hace tiempo, venimos solicitando los empresarios. La más urgente e importante, además de la del sistema financiero, es una reforma laboral en profundidad, que facilite la contratación, simplifique la maraña de tipos de contratos que encorseta gravemente la actividad empresarial y permita flexibilidad para adaptar las empresas a las circunstancias del mercado.
Junto a ésta, son inaplazables las reformas de la fiscalidad creciente que asfixia a las empresas, de la educación, la energía, la liberalización de los mercados, la agilización de la justicia y una reforma de las Administraciones Públicas que derive en una reducción de su coste y una mayor eficiencia.
En materia de política industrial, política energética e innovación hay demasiadas promesas y pocos compromisos. Probablemente, porque no disponemos de recursos, pero todos esos capítulos deberíamos tenerlos especificados y definidos a corto plazo para se desprenda lo antes posible una política global contra la crisis.
Hemos padecido una propensión a multiplicar empleos públicos, en los ámbitos autonómico y local, en relación a la asunción de competencias, pero sin absorber los anteriores del ámbito estatal, a pesar de que desaparecían las competencias atribuidas a las Administraciones Públicas.
En el pasado, el colectivo empresarial se ha visto obligado a superar barreras que parecían infranqueables, y hasta aquí hemos llegado, a pesar de todo, con la convicción de que esta crisis también será más pronto que tarde un recuerdo lejano gracias, sin duda, a la responsabilidad y el compromiso de los empresarios.
A nuestro juicio, el gran salto de la economía extremeña lo han protagonizado los empresarios: las pequeñas y medianas empresas y los autónomos. Todos ellos componen el caldo de cultivo fundamental para que esta tierra haya sido capaz de romper con décadas de aislamiento, y para ser capaz de volver a hacerlo.
Insistimos en la necesidad de las reformas que aborden en profundidad los problemas coyunturales pendientes y favorezcan la generación de empleo y la recuperación de la actividad económica; decisiones que incidan en el ámbito económico, fiscal y financiero, que impliquen a las Administraciones Públicas e involucren a las empresas en un compromiso firme por la inversión y la senda de la competitividad.
En este sentido, la Confederación Regional Empresarial Extremeña reclama la necesidad de poner en marcha una serie de actuaciones que, en el marco de las competencias de la Comunidad Autónoma, colaboren eficazmente a situarnos en las mejores posiciones para acometer una reactivación urgente de la economía.
Actuaciones que, por supuesto, nos incumben a nosotros, y de ahí nuestro compromiso con la concertación, con los acuerdos derivados del Diálogo Social, junto a sindicatos y Administraciones Públicas, que posibiliten la recuperación de la actividad económica, el crecimiento y desarrollo económico y la creación de empleo.


