Siete monumentales Paradores de Turismo
Cáceres,Guadalupe, Jarandilla, Mérida, Plasencia, Trujillo y Zafra ofrecen descanso y confort a los turistas en Extremadura.
Extremadura, la extensa Región del suroeste español, presenta una completa red de Paradores que ofrece a los turistas descanso y confort durante todo el año. Desde Plasencia a Zafra, de norte a sur, es fácil recorrer estas tierras surcadas por el Tajo, que desde tiempos inmemoriales han ido construyendo parte esencial de la historia.
PARADOR DE CÁCERES
Recientemente mejorado, el antiguo Palacio de Torreorgaz, levantado sobre cimientos árabes, se presenta con puerta de dintel y escudo barroco en el corazón del casco histórico artístico de Cáceres, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Fundado por Diego García de Ulloa, caballero de la Orden de Santiago, el Parador, un edificio del S. XIV, está presidido por su esbelta torre. Gótico, Renacimiento y Barroco son estilos personalizados en el inmueble y en su entorno monumental. Su patio interior y cercos empedrados, con vigas forradas de madera, conforman la valiosísima decoración
PARADOR DE GUADALUPE
El Parador de Gudalupe se erige sobre el que fuera el antiguo Hospital de San Juan Bautista, del S. XV, y el antiguo colegio de Infantes o de Gramática, del S. XVI. Estos enclaves fueron importantes centros de aprendizaje de medicina, cirugía, y gramática y canto, respectivamente. Situado en el casco antiguo de la villa fue declarado monumento histórico-artístico. Y Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad.
Entre sus dependencias destacan el jardín, auténtico vergel de plantas y flores, sus claustros gótico y mudéjar, su recogida piscina y las amplias estancias del interior, con las paredes blancas. Y del comedor: bacalao monacal, ajo blanco, migas extremeñas y tarta de queso de La Serena.
PARADOR DE JARANDILLA
En el centro del vergel de La Vera y del Tiétar, entre gargantas de agua, piscinas naturales, bosques de castaños y robledales y paisajes naturales de inusitada belleza que reafirman la riqueza de su entorno histórico y monumental, se cobija el castillo-palacio que durante meses fue morada de un ilustre huésped: el Emperador Carlos V.
Del exterior del Parador de Jarandilla destacan los torreones, el patio de armas y su excelente piscina, con olivos y naranjos. En su interior se nota el ambiente de tranquilidad e intimidad. Y a la hora del refrigerio, en el restaurante se degusta toda una veriada oferta de la cocina extremeña: las migas, la sopa de patatas, el pucherete de perdiz, los lomitos de cordero a la miel de la dehesa y la compota de higos de La Vera.
PARADOR DE MÉRIDA
El Parador de Mérida conserva la estructura del antiguo convento del S. XVIII, instalado sobre los restos de un templo dedicado a la Concordia de Augusto. Este enclave brinda al huésped la oportunidad de conocer la riqueza patrimonial de la bellísima ciudad de Mérida y los espacios naturales de los alrededores.
El salón, en la antigua capilla del convento, el patio interior y los hermosos jardines donde se instala el “Jardín de Antigüedades”, conjunto arqueológico formado por elementos mudéjares, romanos y visigóticos, son algunos de los espacios más destacados.
Entre las múltiples propuestas gastronómicas que ofrece su restaurante destacan las criadillas de tierra, la caldereta extremeña, el surtido de gazpachos y los higos de Almoharín.
PARADOR DE PLASENCIA
El Parador de Plasencia se ubica en el convento de Santo Domingo, fundado por los Zuñigas a mediados del siglo XV. Su estilo es Gótico en el interior y parte del exterior. Estratégicamente situado en pleno casco monumental de Plasencia, es el lugar ideal para conocer las bellezas arquitectónicas de la ciudad y sus maravilloso paisajes.
PARADOR DE TRUJILLO
En la monumental ciudad de Trujillo, cuna de descubridores, se alza este hermoso Parador sobre el antiguo monasterio de Santa Clara, conservando el ambiente de paz y sosiego que le imprime su estructura conventual. En su interior destacan dos hermosos claustros, uno de ellos renacentista con arcos y columnas; el segundo proporciona al conjunto una nota de luminosidad que embellece el entorno.
Ideal para el descanso,cuenta con estancias y detalles de carácter monacal, salones amplios, tranquilos y agradables, habitaciones nobles en las que prima la madera y un bar-cafetería situado junto al luminoso claustro.
En el comedor sirven la sopa de tomate al comino, el solomillo de ternera retinta a la parrilla con torta del Casar y, sobre todo, los embutidos y jamones ibéricos, sin olvidar el helado artesano de queso.
PARADOR DE ZAFRA
El Parador de Zafra se denomina “Duque de Feria”. Se alza sobre un majestuoso castillo que comenzó a construirse en el año 1437 como residencia de los duques de Feria, grandes de España.
El valor de este castillo-palacio se expresa a través de una espectacular fachada en un enclave idóneo para descubrir el entorno monumental y los parajes naturales que posee esta comarca extremeña.
Nueve torres almenadas guardan celosamente un interior regio y grandioso que conserva hermosos artesonados, arcones, herrajes, pasamanos y otros detalles decorativos pertenecientes al antiguo palacio.
Las habitaciones del Parador de Zafra conservan artesonados, decoración y detalles del Ducado. Son señoriales, elegantes y espaciosas. Destacan la piscina y el jardín, perfectamente cuidado.
En el comedor se dan cita los mejores platos de la zona, como la caldereta de cordero, las migas extremeñas y el solomillo ibérico al queso de los Ibores. / JOSÉ LUIS MARTÍN


