Badajoz: Un rincón histórico y moderno
La capital pacense es una ciudad abierta y en pleno desarrollo que sirve de bisagra comercial entre España y Portugal.

Situada a orillas del río Guadiana, Badajoz es bisagra entre España y Portugal. “Es una ciudad abierta y en pleno desarrollo”, como dice su alcalde, Miguel Ángel Celdrán. Badajoz es un rincón histórico y moderno, árabe y cristiano, amistoso y tolerante, abierto siempre a todo aquel que lo visita. Adentrarse en el laberinto de su casco antiguo o descubrir el contraste que forman los viejos barrios llenos de historia con las zonas modernas, constituye un universo de sorpresas que hace de Badajoz un destino imprescindible.
La primitiva ciudadela de Civitas Pacis ya era conocida en tiempos de los romanos, pero fueron los musulmanes quienes le dieron su nombre actual al llamarla Batalyoz en el siglo VIII. La ciudad adquirió gran importancia política y militar al convertirse en uno de los reinos Taifas que surgieron en la Península tras la caída en el s. XI del Califato de Córdoba. Reconquistada en el siglo XIII por los reyes cristianos, acentuó su carácter guerrero debido a su situación en el límite entre España y Portugal.
La necesidad histórica de defenderse se deja ver en su ubicación estratégica, a orillas del Guadiana y sobre el cerro de la Muela, y en un sistema amurallado formado por murallas, puertas y baluartes. Dominando este entramado defensivo se encuentra la Alcazaba, declarada Monumento Histórico-Artístico. Sus muros almohades enmarcan bellos jardines y el palacio de los Duques de la Roca, que alberga el Museo Arqueológico Provincial. Aquí se encuentran más de 15.000 piezas halladas en los numerosos yacimientos arqueológicos de la provincia.
En Badajoz, las calles y soportales más pintorescos y con más sabor de la ciudad se despliegan a los pies de la Alcazaba, en torno a la Plaza de San José y a la Plaza Alta. Esta última está formada por soportales de mediados del s. XV. Otra plaza, en este caso la de España, da cobijo al Ayuntamiento y a la bella y coqueta catedral de Badajoz. El templo, de construcción románica-gótica, conserva bajo su aspecto de fortaleza interesantes piezas de decoración renacentista. Merece la pena detenerse en los bajorrelieves de la sillería del coro y en los tapices flamencos que adornan la sacristía. En el interior de la catedral también se hallan lienzos de Zurbarán, Ribera y Bocanegra.
En los alrededores de la Plaza de España se ubican algunos de los mejores establecimientos donde degustar lo mejor de la gastronomía extremeña. La mesa de Badajoz se nutre de recetas antiguas elaboradas con productos de la tierra y con algunos traídos de América, como el pimentón y la patata. La sopa de tomate, el cordero asado o las truchas fritas, son algunos de los platos que deberán acompañar a los excelentes embutidos ibéricos de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura. Los vinos, que sean de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana.
Para seguir conociendo Badajoz, se puede continuar el recorrido en otros dos importantes museos de la ciudad: el Museo Provincial de Bellas Artes y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC). La colección del primero, situada en una casa palacio de finales del siglo XIX, presta especial atención a la producción pictórica y escultórica de autores extremeños. Por su parte, el MEIAC se sitúa en uno de los baluartes de la muralla y se ha especializado en arte español, extremeño, portugués e iberoamericano posterior a 1980, como símbolo de los tres ámbitos geopolíticos que se cruzan en Extremadura.
Una de las puertas más emblemáticas de la ciudad, la de Palmas, da paso al puente del mismo nombre, que cruza el Guadiana. Dos torres almenadas custodian el paso a este puente de una treintena de arcos de medio punto. Su construcción corresponde a los planos de Juan de Herrera, uno de los arquitectos más representativos de la época del Renacimiento español.
Una visita completa a Badajoz incluye sus plazuelas y jardines, entre los que sobresalen los de Castelar y San Francisco. Hay que recorrer la plazas de la Soledad, la Libertad y San Juan, para coger el pulso a la ciudad. Aunque para esto, merece la pena acercarse durante las celebraciones del Carnaval y de la Semana Santa. Con miles de ciudadanos y visitantes disfrazados como verdaderos protagonistas, y con el colorido y la gracia que desbordan las comparsas, las murgas y los coros como lujoso telón de fondo, el Carnaval pacense es hoy una gran fiesta de carácter internacional, en el que destacan las bulliciosas noches y el gran desfile del domingo que convoca a decenas de miles de personas. Al igual que la Semana Santa, que cobra gran esplendor con el paso de las hermandades por las calles intramuros de la ciudad, con imágenes de gran valor artístico, algunas de siglo XIV. / CARLOS GARCÍA
Ciudad abierta y en permanente desarrollo
MIGUEL A. CELDRÁN MATUTE
Alcalde de Badajoz.
Si por algo se ha caracterizado Extremadura con el paso del tiempo es por los niveles de progreso y desarrollo que ha conseguido. Extremadura ha alcanzado unas cotas de bienestar que han hecho de nuestra tierra destino indiscutible, atractivo inestimable y tierra admirable. Extremadura es un gran puzzle constituido por piezas indispensables entre las que, como no podía ser de otra manera, se encuentra Badajoz, primordial en su avance. Extremadura se ha consolidado cultural, social y económicamente lo que supone un gran impulso de cara al futuro pero en esa consolidación nada sería lo mismo sin nuestra ciudad. Badajoz se ha constituido -históricamente siempre fue así- en fundamento de una realidad regional en marcha.
Badajoz es el punto clave en la provincia y fuera de ella e incluso más allá de nuestras fronteras, siendo referente para nuestros vecinos portugueses, su posición estratégica y rayana la confiere una singularidad, un valor añadido a una ciudad abierta y en permanente desarrollo. Badajoz tiene un atractivo peculiar que junto con todas las comodidades con las cuenta hacen de ella una ciudad para vivir, para formar una familia, para completar un proyecto profesional y vital. Badajoz es una ciudad con historia que debido a su situación fronteriza ha sido siempre un enclave de gran importancia; esta proximidad al país vecino le ha convertido en referente al ofrecerle horizontes de ilimitadas posibilidades y proyección en todos los campos, donde la cultura, la sanidad, la fiestas y lo económico adquieren particular protagonismo.
El nivel que Badajoz ha alcanzado en su conjunto la ha convertido en la ciudad que lidera a la Región, que ha ido forjando el camino en el que poco a poco se han ido sumando al resto de pueblos y ciudades y, entre todos, han hecho de Extremadura la Región que hoy conocemos.
De lleno ya en el siglo XXI Badajoz recupera su ancestral liderazgo situándose al frente del impulso extremeño, siendo la base de este proceso y llegando a cotas de bienestar jamás antes conocidas.
Niños, jóvenes, mayores, todos somos Badajoz, todos somos Extremadura y pase el tiempo que pase seguiremos celebrando nuestro día como al principio, estando ahí, siempre generosos, fomentando nuestra cultura y transmitiéndola. Solidarios y agradecidos, trabajadores y emprendedores. En unos años echaremos la vista atrás y nos sentiremos orgullosos de lo que hemos sido, de lo que somos, de lo que entre todos hemos construido y en esa búsqueda permanente de referencia fiable y querida, Badajoz ocupa un lugar de privilegio.


