Cáceres, 25 años de Patrimonio de la Humanidad
Declarada por la Unesco el 26 de noviembre de 1986, su conjunto histórico artístico le ha hecho objeto de valiosos títulos.

Cáceres es un lugar especial. Ciudad declarada “Patrimonio de la Humanidad” por la UNESCO el 26 de noviembre de 1986, su conjunto histórico-artístico le ha hecho ser merecedora de otros títulos como el de “Tercer Conjunto Monumental de Europa” y primero de España u ostentar el premio “Pomme D’Or al Mérito Turístico” otorgado por la Federación Internacional de Periodistas y Escritores de Turismo en 1996.
Al pasear por sus calles, visitar sus iglesias, museos, salas de exposiciones, centros de interpretación, palacios y observar sus torres, conocerás una ciudad que posee vestigios romanos, árabes, judíos y renacentistas, aunque los primeros restos de asentamientos humanos los encontramos en la Cueva de Maltravieso, perteneciente al Paleolítico Superior. Lo cierto es, que no sólo te asombrarás al admirar esta cueva de más de 25.000 años de antigüedad, sino también con el resto de su Patrimonio, destacando el Aljibe Árabe, considerado el primero de Europa, y segundo mejor conservado del mundo.
Te encantarán sus dos juderías. La Judería Vieja, sita dentro del Conjunto Monumental amurallado, está presidida por la Ermita de San Antonio, solar de la antigua sinagoga judía. Es un lugar de recoletas calles y empinadas cuestas cuya originalidad estriba en que sus casas encaladas, con portada adintelada, aprovechan la muralla como pared trasera. La Judería Nueva, que alberga las actuales calles Paneras y de la Cruz, extramuros de la Ciudad Monumental y junto a la Plaza Mayor, es el barrio que se formó a partir de 1478 para que fuera ocupado por la población judía. Aquí se halla el Palacio de la Isla, construido sobre el solar de la antigua sinagoga judía, y actual Archivo Histórico Municipal.
Conoce su variada gastronomía en sus restaurantes y bares de tapas repartidos por toda la ciudad, así como sus fiestas y eventos culturales, destacando la “Semana Santa Cacereña” declarada de Interés Turístico Internacional, la Feria de Arte Iberoamericano Contemporáneo “FORO SUR” en abril, el Festival de Música Étnica “WOMAD” en mayo, el Festival de Teatro Clásico en junio, la “Jornada Europea de la Cultura Judía” en septiembre, o el “Mercado Medieval de las Tres Culturas” en noviembre.
Vive la noche cacereña. Disfruta de sus pubs, visita sus cafés-concierto, situados tanto dentro de la Ciudad Monumental como fuera de ella y comprende porqué Cáceres es una ciudad para trabajar y una ciudad para disfrutar.
La visita a Cáceres no acaba en sus monumentos y en su historia. La cocina cacereña es otro de los descubrimientos que los turistas hacen en esta preciosa urbe. Su gastronomía tiene en el cerdo y sus derivados una de sus principales materias primas. Las recetas de origen pastoril gozan de una gran tradición. Exquisito es el guiso de caldereta de cordero o cabrito o las migas hechas con chorizo, tocino y pan.
Otros platos típicos son las sopas canas (a base de leche, pan, aceite, pimentón y ajo) y la “ropavieja” (carne en salsa con huevo y tomate). Cualquiera de estas especialidades puede ser acompañada con los vinos cacereños con D.O. Ribera del Guadiana. Y de postre, los quesos de oveja, cabra y vaca, así como la excelente repostería de origen monacal, de la que sobresalen los dulces del convento de San Pablo.
Para conocer Cáceres a fondo, no hay que olvidar dejarse caer por lugares como la Plaza Mayor o por cualquier bar de barrio donde se ofrece un surtido delicioso de tapas y buenos vinos de la Región / CARLOS GARCÍA
Cáceres, corazón monumental
ELENA NEVADO
Alcaldesa de Cáceres
Noviembre es un mes especial para Cáceres porque celebramos los 25 años de la declaración por la UNESCO, como ciudad Patrimonio de la Humanidad. Un reconocimiento a un conjunto histórico-artístico de primera magnitud, a una conservación envidiable y a unos ciudadanos que han sabido convivir y sacar el mejor de los partidos posibles a la herencia de nuestros antepasados.
Pero no es solo una distinción, también es una responsabilidad por la que hay que trabajar día a día, cuidando, manteniendo, protegiendo y poniendo en valor este singular legado para que las generaciones venideras puedan seguir disfrutando de él.
En este cuarto de siglo la ciudad ha evolucionado y ha tenido que amoldarse a las nuevas circunstancias, por eso, la conjunción entre el pasado y el futuro, la monumentalidad y la funcionalidad han sido herramientas de trabajo constante para que Cáceres se sitúe en el siglo XXI como una ciudad ideal para el ocio, pero también para el negocio.
Este XXV Aniversario es para Cáceres un acicate para continuar trabajando en la conservación y en la puesta en valor de nuestro patrimonio. Hay que buscar nuevas fórmulas de gestión y propuestas seductoras para seguir haciendo de nuestra ciudad un lugar atractivo para los visitantes, y un lugar cómodo para los residentes. Esta dicotomía ha sido fundamental para el desarrollo de la ciudad y para el crecimiento que ha experimentado en este periodo.
En nombre de todos los cacereños, y aprovechando esta onomástica, les invito a redescubrir una ciudad en cuyas piedras late un corazón monumental.



