El 11 de Marzo japonés
POR UMI MORITA
El 11 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9.0 azotó el Norte de Japón y momentos después se originó un tsunami que se llevó muchas vidas y destruyó en un solo día lo que se había construido hace décadas. Fue una desgracia que rompió el corazón de todos los japoneses. Las imágenes de algunos pueblos, donde sólo se podía ver la devastación nos recordaba el escenario después de la Segunda Guerra Mundial.
Definitivamente nuestra vida cambió desde el 11M, y todavía estamos con problemas, pero los cálidos apoyos desde todas las partes del planeta nos ayuda a superar este difícil momento y ahora ya empezamos a caminar de nuevo y mirar al futuro con esperanza.
Lo que más ha cambiado desde el 11M es que la gente se tiene que preocupar todos los días de nuevos posibles terremotos y que también están expuestos al peligro de la radioactividad. Desde entonces en sólo un mes ha habido más de 400 terremotos de magnitud superior a 5.0. Estos terremotos han sucedido en su mayoría en la parte norte y central de Japón. Aunque en general estamos acostumbrados a los terremotos nunca habíamos experimentado vivir una situación sin descanso hasta ahora. En el área central donde yo vivo, hay predicciones de que un terremoto de escala 9.0 ocurrirá en un futuro próximo. Por ello, cada vez que hay un terremoto cerca tememos pueda ser el éste del que hablan los expertos y el que todos tenemos en nuestras mentes desde que éramos pequeños. Como pueden imaginar, todo el mundo está estresado, pero concienciado, aquí en Japón. También tenemos mucho miedo de la radioactividad, tanto como todo el planeta, profundamente preocupados por ello. Sabemos suficientemente del peligro y del terror que la radioactividad ocasionaría porque fuimos las víctimas de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki en 1945. Sin embargo, ahora sólo podemos rezar para que la situación actual no siga empeorando.
Este desastre también cambió nuestro día a día de muchas otras maneras. El número y la variedad de alimentos está decreciendo en los supermercados porque estamos mandando productos básicos al área Norte y nosotros sólo podemos comprar un lote de productos básicos por persona en algunos supermercados para no acaparar y que se agoten todos los productos.
Aunque carecíamos de algunos alimentos justo después del desastre, tenemos acceso a ellos otra vez después de tres semanas de que ocurriera. Sin embargo, las verduras y los productos cotidianos como la leche o los huevos todavía escasean en la costa norte. Ahora también tenemos el problema de la contaminación de las verduras y de la tierra, además del agua. Algunos granjeros también están sufriendo por los rumores que se han creado a partir de imaginaciones y mentiras. Incluso si las verduras llegan a estar bien o no tienen problemas, desde el principio los consumidores dudan de comprarlas en determinadas zonas por un tiempo. De esta manera el desastre está afectando a las vidas de ambos, productores y consumidores.
Además no tenemos suficiente electricidad después de que algunas centrales nucleares tuvieran que parar sus reactores. Por este motivo tenemos que esforzarnos en ahorrar energía en casa, además de en tiendas y empresas, para evitar apagones. Finalmente este desastre también afecta al número de turistas que visitan la parte norte e incluso al resto de Japón. Como muchas empresas actualmente están afectadas por el desastre en mayor o menor medida el efecto de esta catástrofe es enormemente negativo para la economía japonesa.
Hay 14.000 fallecidos, más de 9.000 desaparecidos y más de 11.000 personas desplazadas tras el cataclismo, y Japón tardará un tiempo en superar la tristeza por esta adversidad. Sin embargo, tenemos que estar todos juntos y ser fuertes en estos momentos críticos. Los japoneses estamos unidos y las empresas japonesas están actuando eficientemente para alcanzar el máximo rendimiento.
Esperamos que la vida vuelva a la normalidad para todos los japoneses tan pronto como sea posible. En esta horrible situación, tenemos esperanza gracias a las ayudas que recibimos de todas las partes del mundo y por ello sentimos que no estamos solos. Apreciamos de verdad todos los ánimos a Japón desde el fondo de nuestros corazones. Estamos agradecidos de que incluso las personas de países en desarrollo, donde la gente únicamente gana unos dólares al día envían donaciones. También estamos agradecidos a España por su entrega y no podremos olvidar los ánimos recibidos de amables españoles. Por ejemplo, los jugadores españoles de fútbol nos mostraron su cercana y afectuosa amistad, dándonos valentía en sus mensajes escritos en japonés. Nunca nos habíamos sentido tan cercanos a los españoles. Tenemos una profunda gratitud hacia vosotros, españoles. De hecho, los numerosos mensajes de ánimo de todo el mundo están ayudando a los japoneses a ser positivos.
Aunque todavía hay muchos problemas que resolver en Japón, reconstruiremos nuestro país desde cero, como ya hicimos una vez. Este desastre se llevó a nuestros allegados y nuestra vida pacífica, pero nunca se podrá llevar nuestra esperanza. Había 70.000 pinos en una ciudad llamada Rikuzentakata, pero solamente un único pino quedó en pie tras el tsunami. Lo hemos llamado "El Árbol de la Esperanza". Los japoneses tenemos un espíritu muy fuerte, como ese árbol, y nos podemos levantar gracias a los generosos apoyos recibidos de todas partes del mundo.
Tenemos que recuperarnos pronto para corresponder a los que nos han ayudado. Todavía nos llevará tiempo reconstruir el bonito y poderoso Japón que teníamos antes de la catástrofe del 11M. Pero estamos preparados para comenzar de nuevo, mirando positivamente al futuro y trabajando unidos todos los japoneses, codo con codo, para superarlo.



