La exposición "La Faz de la Eternidad" muestra el aspecto físico de Cristo a través de más de 300 obras de arte
Alicante muestra la imagen divina CARLOS GARCÍA
Tondo con la Verónica, de Pedro Machuca, que se encuentra en el retablo de la capilla de San Pedro de Osma de la catedral de Jaén.
La ciudad de Alicante se ha convertido este año en una gran puerta al pasado gracias a la magnífica exposición "La Faz de la Eternidad". Esta magna muestra artística ofrece, a través de más de 300 obras de arte, cómo se ha representado el aspecto físico de Cristo a lo largo de los tiempos. Además, este acontecimiento ha trasformado Alicante en un gran escenario museístico que tiene como grandes focos de atención la concatedral de San Nicolás, la basílica de Santa María y el convento de la Santa Faz.
La Generalitat Valenciana, a través de la Fundación La Luz de las Imágenes, organiza esta impresionante exposición como un viaje a través del tiempo, en el que se invita a los visitantes a conocer los distintos tratamientos que los artistas han dado al aspecto físico de Cristo a lo largo de la historia. Épocas, autores y culturas renacen en la ciudad protectora de uno de los tres lienzos sagrados, según los cánones de la tradición. Se trata de una travesía al pasado, entre los puertos del Mediterráneo, que recuerda la llegada de la reliquia de la Santa Faz a Alicante, probablemente desde Italia, hacia el siglo XV. Alicante recupera su historia y transforma sus calles más antiguas y sus edificios monumentales en un expositor de obras de arte, miradas y recuerdos que presentan al visitante una extraordinaria muestra de la historia.
"La Faz de la Eternidad" reúne por primera vez obras procedentes de 52 ciudades, como El Vaticano, Nueva York, Venecia, Bilbao y Córdoba, así como de las más bellas piezas procedentes del patrimonio de la provincia de Alicante y del resto de la Comunidad Valenciana. Son más de 300 manifestaciones en forma de pinturas, esculturas, tejidos de orfebrería o documentos, que se exhiben en un triple espacio expositivo para admiración de los propios alicantinos y de quienes visitan la ciudad.
Milagro de la Lágrima, pintura de Juan Conchillos (1680), que se encuentra en el camarín del Monasterio de la Santa Faz de Alicante.
Además, la Generalitat ha aprovechado la ocasión para realizar una gran labor de restauración de edificios eclesiásticos y obras de arte, que han recuperado el brillo perdido a través de un ingente trabajo de recuperación patrimonial que se ha desarrollado previamente a la inauguración de la muestra. Más de un centenar de restauradores y una treintena de arquitectos han trabajado, con cuidadosa precisión, en una apuesta audaz de la que hoy se comprueba su éxito: cada uno estos tesoros artísticos ha recobrado su esplendor originario para disfrute de todos y de las generaciones futuras. Y se han invertido más de 13 millones de euros.
Los tres recintos monumentales de gran valor arquitectónico en los que se han desarrollado estos trabajos son la concatedral de San Nicolás, la basílica de Santa María y el monasterio de la Santa Faz, a los que se une la capilla del Oratorio del Ayuntamiento de Alicante, que albergan algunos de los más preciados testimonios culturales ya con su luz originaria tras su paso por los talleres de restauración. Entre las obras más destacadas resaltan las de El Greco, Francisco de Zurbarán, Lucas Jordán, Paolo di Mattesis, Juan Correa de Vivar o Vicente López, que han sido cedidas por museos, iglesias, conventos o colecciones particulares para su exhibición en esta muestra única e irrepetible.
El amplio recorrido expositivo del monasterio de la Santa Faz se cierra con la visita al camarín, que alberga la reliquia de la Santa Faz, el mayor tesoro sacro que, con la colección de lienzos pintados para los muros y la bóveda por Juan Conchillos a finales del siglo XVII, ofrece uno de los más importantes ámbitos de la muestra, propia para la reflexión histórica, artística y religiosa.
La Santa Faz, sostenida por dos ángeles, pintada por Juan Sánchez Cotán (1620-1625), del Monasterio de la Cartuja de Granada.
El itinerario expositivo comienza en la Plaza del Clautro de la concatedral de San Nicolás, donde se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes. Desde allí se entra ya a la basílica de Santa María, donde los visitantes pueden contemplar las primeras representaciones cristianas, las esculturas genovesas en las parroquias alicantinas, las imágenes de la Santa Faz y otras iconografías de la pintura de los siglos XV y XVI, esculturas del siglo XV, instrumentos musicales de los siglos XV, XVII y XVIII, el Santo Sudario y la Verónica en los grabados del siglo XVI, el Santo Rostro, obras de orfebrería, la Biblia de Bonifacio Ferrer y el Misal del cardenal Lorenzo Pucci. Y, además, tapices y prendas litúrgicas, pinturas del presbiterio de la Basílica y pinturas y esculturas con iconografías que giran en torno al Cristo Crucificado y a la Inmaculada.
La exposición sigue en la concatedral de San Nicolás, en la que los visitantes admiran las restauraciones de los retablos, el órgano, la capilla de la Comunión, la cripta del Abad Penalva y el baldaquino. Además, aquí se encuentran obras relevantes que tratan temas como la Visitación y el Cristo de la Sangre en la pintura del siglo XVII, escenas de la vida y la Pasión de Cristo o el culto a los santos, así como obras de orfebrería del siglo XVII, libros y documentos que relatan los milagros de la Santa Faz alicantina, y obras de escultores como Juan Bautista Borja, Francisco Salzillo y José Esteve Bonet.
Vista de la fachada de la Basílica de Santa María de Alicante, el templo más antiguo enclavado en el corazón de la vieja ciudad.
Se cierra la exposición en el Monasterio de la Santa Faz, que se encuentra en una pedanía a cinco kilómetros del centro de la ciudad de Alicante. Aquí se ha restaurado el camarín, la cúpula y el Retablo Mayor. Además, los visitantes contemplan obras reunidas sobre las representaciones de los Milagros de la Santa Faz alicantina, el Santo Rostro o los milagros de 1489, a través de las pinturas del maestro Juan Conchillos.
Además de la exposición, "La Faz de la Eternidad" incorpora cuadernos didácticos en los que se ofertan actividades de carácter lúdico y formativo para fomentar el interés por la historia del arte, destinados a escolares y también a grupos de adultos.
En definitiva, la exposición "La Faz de la Eternidad" ofrece un repaso exhaustivo de la historia del arte y de la iconografía que convierte a la ciudad de Alicante durante este año 2006 en un gran museo dedicado a la Santa Faz y al Rostro de Cristo.
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Simbolismo, tradición y cultura
ALEJANDRO FONT DE MORA TURÓN Conseller de Cultura, Educación y Deporte
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"La Faz de la Eternidad", la exposición de la Fundación La Luz de las Imágenes en Alicante, contiene en sí misma simbolismo, tradición y cultura. Una apuesta de la Generalitat Valenciana por devolver el esplendor originario al patrimonio y, al mismo tiempo, abrir las fronteras con testimonios artísticos llegados de todo el mundo.
La reliquia de la Santa Faz, que alberga el monasterio del mismo nombre, es el icono que sirve de unión a 300 obras de diferentes autores, épocas y corrientes -la mayoría restauradas para la ocasión- que revisan nuestra historia del arte. En todas ellas, el visitante encuentra un estado de interiorización y sosiego que promueve la contemplación de cada uno de los tesoros que aquí se exhiben.
Si a la presencia de estos bienes unimos además el espacio expositivo en el que se muestran tres imponentes edificios eclesiásticos: la concatedral de San Nicolás, la iglesia de Santa María y el monasterio de las Santa Faz, todos ellos recuperados por la Generalitat Valenciana- nos invade una sensación de majestuosidad ante las dimensiones de esta muestra.
La luz primigenia que han recobrado monumentos arquitectónicos y obras de arte permite además conocer mejor nuestro pasado. La campaña de restauración ha destapado, entre otros "hallazgos", la fecha original de creación del Retablo de Nuestro Padre Jesús de la concatedral de San Nicolás, las pinturas góticas ocultas en la obra "Misa de San Gregorio con Juicio Final", de Benirrama, o la excepcional belleza del Manto de la Virgen de Elx, por citar algunos ejemplos.
Un acontecimiento cultural en el que Alicante se convierte en museo, recupera sus orígenes, e invita a conocer una tradición irrenunciable para culquiera de sus ciudadanos: la romería de "La Peregrina", que se celebra el segundo jueves de Pascua, y culmina en el Caserío de la Santa Faz, donde se venera la reliquia.
El itinerario artístico de La luz de las Imágenes se cierra con el encuentro del preciado lienzo en el monasterio. De su posición frontal, sin artificio, su mirada conseguirá asombrar a cada uno de los que visiten "La Faz de la Eternidad", sin duda ya asombrado por las obras que la preceden, datadas desde la antigüedad hasta mediados del XX, en forma de lienzos, esculturas, orfebrería o documentos, con las firmas de El Greco, Paolo de San Leocadio, Juan Conchillos, o Francisco Salzillo.
Pero sin duda, el camarín de la Santa Faz provoca una indudable emoción espiritual y artística en el ánimo de todos, de manera especial en los alicantinos, que se ve acrecentada por los resultados de una labor restauradora que ha devuelto la valía artística de una obra patrimonial, que se presenta a la luz de todos y queda ya preservada a épocas venideras. |
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Una exposición excepcional
LORENZO HERNÁNDEZ GUARDIOLA Comisario de la exposición "La Faz de la Eternidad"
La fundación "La Luz de las Imágenes" de la Generalitat Valenciana ha organizado en Alicante durante todo este año una exposición excepcional, "La Faz de la Eternidad", cuyo contenido se vertebra en torno a uno de los objetos religiosos más venerados por el pueblo alicantino: la reliquia de la Santa Faz, que se conserva en el monasterio del mismo nombre desde el año 1489. La muestra se centra en la copiosa producción artística que ha generado el rostro de Cristo a lo largo de la historia, exponiéndose obras procedentes de cincuenta y dos ciudades, tanto de España como de la Comunidad Valenciana y del extranjero (Nueva York, Moscú, Vaticano, Venecia, etc.) lo que le confiere un carácter monográfico de alcance internacional.
La exposición, cuyos comisarios son los doctores en Historia del Arte Lorenzo Hernández Guardiola y Joaquín Sáez Vidal, recorre tres sedes, que han sido intervenidas para la ocasión: la parroquia gótica de Santa María, la más antigua de la ciudad de Alicante; la concatedral de San Nicolás, singular edificio del manierismo reformado de aire escurialense, erigido a lo largo del siglo XVII, que ha recuperado todo su esplendor; y la iglesia conventual setecentista del monasterio de la Santa Faz en el caserío de su nombre. Cada una de ellas albergan conjuntos de obras que se corresponden con la cronología y estilos artísticos de las mismas.
Además de una importante colección de iconos rusos, a lo largo del itinerario expositivo contemplamos trabajos de autores de la talla de Filipino Lippi, Alberto Durero, Pedro Machuca, Paolo de San Leocadio, El Greco, Zurbarán, Lucas Jordan, así como una amplia representación de los mejores artistas valencianos de los siglos XV al XVIII, caso de Antonio Peris, Joan Reichah, Rodrigo de Osona, Nicolás Borrás, este último sin duda el mejor discípulo de Juan de Juanes; José Vergara, José Esteve Bonet y Juan Bautista Borja, excepcional arquitecto y escultor responsable de casi la totalidad de las obras del barroco alicantino erigidas en el primer tercio del siglo XVIII, caso de la Capilla de la Comunión de San Nicolás de Alicante.
Junto a obras de estos últimos, se pueden contemplar otras del murciano Francisco Salzillo, el mejor imaginero del siglo XVIII español, así como una riquísima colección de piezas de orfebrería, textiles, instrumentos musicales, procedentes principalmente de la provincia de Alicante, entre las que destaca el tapiz de la "Crucifixión", de Margarita de Austria, obrado en Bruselas hacia 1520, del Patrimonio Nacional. Oportunidad única y excepcional es la presencia en la muestra de uno de los dos fragmentos conservados de la llamada "Biblia Valenciana", versión escrita en lengua vernácula por Bonifacio Ferrer, hermano de San Vicente, y edición incunable de 1478, que viene de la Hispanic Society.
El esfuerzo de la fundación "La Luz de las imágenes" no se ha limitado solamente a reunir un magnífico y singular elenco de obras artísticas, sino también a la restauración de la inmensa mayoría de ellas y de las sedes que las contienen. Ello ha permitido importantes hallazgos en el proceso de recuperación de las primeras, desde firmas y fechas ocultas por la pátina del tiempo, hasta descubrimientos de piezas excepcionales que habían permanecido casi olvidadas en parroquias y conventos de la Comunidad Valenciana, especialmente en tierras alicantinas. Labor importantísima del equipo de restauración ha sido la intervención en el propio patrimonio de estas sedes, como es el caso de los retablos barrocos de la iglesia de San Nicolás o el magnífico camarín de la Santa Faz, donde se guarda la reliquia, uno de los espacios barrocos (arquitectura, pintura y escultura) más importantes conservados en la Comunidad Valenciana. |
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