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En Canarias, cada una de sus islas es un verdadero tesoro. Tan cerca unas de otras y tan diferentes, exhiben los paisajes más increíbles, para que el visitante descubra paso a paso todos los registros de una naturaleza sorprendente y caprichosa. El clima, suave durante todo el año, y el contacto con el aire puro de la montaña o la refrescante brisa del mar, hacen de las islas el lugar ideal para disfrutar de unos verdaderos paisajes de ensueño. Gran Canaria cautiva con sus extensas playas doradas e interminables dunas de arena blanca, con verdes barrancos, pueblos pintorescos y valiosos conjuntos históricos. Ofrece un paisaje de ciudades con encanto y animación donde las amplias zonas comerciales y la animada vida nocturna se entremezclan con culturas y siglos de historia. En Gran Canaria se disfruta todos los días de las aguas del océano con la práctica del buceo, surf o la pesca deportiva. Además, esta magnífica isla ofrece espacios naturales únicos, parajes recónditos y multitud de alojamientos rurales, donde en los alrededores se realiza senderismo, descenso de barrancos, escalada y ciclismo. Es el lugar ideal para jugar al golf, en una amplia oferta de campos, con días soleados los doce meses del año. Cuenta con una amplia y deliciosa gastronomía, con divertidas fiestas populares, parques temáticos y de ocio y bellas ciudades con cafés y terrazas que animan el paseo. De la costa a la montaña, Tenerife conforma un universo de marcados contrastes. Entre sus paisajes se alternan recónditas calas de arena negra, extensas playas doradas, profundos barrancos, gigantescos acantilados, bosques exóticos, parajes volcánicos de aspecto lunar y formas imposibles... La isla más grande del archipiélago ofrece gran cantidad de deportes y actividades para el tiempo de ocio, desde la escalada, parapente, espeleología y rutas a caballo, a pie o en bicicleta, hasta pesca de altura, buceo, surf y windsurf. También se pueden realizar rutas nocturnas por ciudades monumentales y excursiones junto a guías expertos por uno de los lugares más bellos del mundo: El Parque Nacional del Teide, coronado por el majestuoso volcán al que debe su nombre. Alcanza los 3.718 metros y es el pico más alto de España. Tenerife es la isla de la eterna primavera, dotada de magníficos campos de golf y los más modernos puertos deportivos. Es también el lugar ideal para dejarse cuidar en centros de salud y belleza donde abandonarse al placer de los más relajantes y saludables tratamientos. La isla también atrae al viajero con su gastronomía y su cultura, con una mágica combinación de tradición y modernidad. Y recorriendo cascos históricos como el de La Laguna, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La isla de Fuerteventura, blanca y luminosa, extiende sus inmensas playas de arena dorada y brillante junto al azul turquesa de unas aguas transparentes. Conocida como la Isla Tranquila, ofrece paisajes muy singulares, como la mítica Montaña Tindaya, a quien los aborígenes atribuían propiedades mágicas. Pequeños pueblos costeros llenos de sabor y tradición muestran su arquitectura más típica junto a iglesias, ermitas, castillos y una red de museos que sumergen al viajero en un interesante paseo por la historia de esta isla llena de tesoros y objetos de artesanía. Con 13 espacios naturales protegidos, la isla de Fuerteventura realza su exotismo con palmeras y senderos, entre conos volcánicos y fondos marinos de indescriptible belleza. Lanzarote ofrece todo el exotismo de los más sorprendentes parajes volcánicos, donde la mano del hombre ha sabido conjugar arte y naturaleza, creando espacios de gran belleza y espectacularidad. Un buen ejemplo son los Jameos del Agua, un intrincado laberinto de cuevas y tubos volcánicos donde también hay lugar para el ocio y la cultura. La isla, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1993, se ha convertido en referente mundial de la arquitectura natural y de cómo tradición y modernidad pueden armonizarse para dar lo mejor de sí mismas. Para conocer Lanzarote, una buena opción es recorrer la Ruta de los Volcanes, en el Parque Nacional de Timanfaya, y descubrir cada rincón de esta singular isla volcánica a través de sus hermosos senderos. Sus playas seducen por las aguas cristalinas. Las hay blancas y brillantes o de arena oscura; de mar tranquilo y ralajante o de fuerte oleaje, ideales para la práctica de deportes como el surf o el windsurf. La Palma es un remanso de paz y un regalo para los sentidos. Conocida como la Isla Bonita por sus espectaculares paisajes naturales, el color, la armonía de sus pueblos y ciudades coloniales, constituye un lugar único para dejarse sorprender por la belleza de su naturaleza. Cuna de hermosas leyendas, es el lugar perfecto para evadirse en sus frondosos bosques de laurisilva, frente a refrescantes manantiales, como los Nacientes de Marcos y Corderos. En la Isla de la Palma se encuentran conos volcánicos, calas ideales y enclaves mágicos como el Bosque de El Canal y Los Tiles. Además, se pueden visitar centros temáticos como el Jardín de las Aves o el Maroparque. La Gomera es naturaleza en estado puro: frondosos bosques, abruptos barrancos, profundos acantilados y pueblos que conservan sus tradiciones más ancestrales. Isla de senderos, caseríos y lugares recónditos de incalculable valor ecológico, pone al alcance del turista todo el encanto de una tierra acogedora en la que poder vivir la mejor experiencia de turismo rural. Íntimamente ligada al descubrimiento de América y los viajes colombinos, esconde rincones cargados de historia, como la Torre del Conde, y tesoros naturales impresionantes. Desde el mar, la isla de La Gomera sorprende con Los Órganos, un espectacular acantilado creado por la lava, que la erosión ha dejado al descubierto como un impresionante órgano que se clava en lo más profundo del océano, para dibujar sorprendentes fondos marinos. Pocos lugares conservan su autenticidad y sus valores naturales como la isla de El Hierro, la menor en extensión del archipiélago y uno de los rincones más bellos de cuantos baña el Océano Atlántico. En 278 km2, el visitante descubre con sorpresa un continuo contraste de paisajes muy diferentes junto a costas rocosas de colosales acantilados que se hunden en unas aguas azules, transparentes y llenas de vida. El bosque de las sabinas milenarias, el Faro de Orchilla o la Cueva de Don Justo vierten toda su magia ante los ojos del visitante, ávido de lugares singulares.
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