El itinerario de las muestras de Las Edades del Hombre, que desde 1988 se ha ido desarrollando en las sedes episcopales de Castilla y León, así como en Amberes y Nueva York, culmina ahora con la celebración de su decimotercera exposición en la catedral de Ciudad Rodrigo, que finalizará el 8 de diciembre. Cerca de nueve millones de personas han visitado hasta la fecha esta muestra itinerante. En esta ocasión lleva por título "Kyrios", palabra griega que significa "Señor" y que, aludiendo a Cristo, está presente en los escritos del Nuevo Testamento y en las confesiones de fe y en la liturgia de la Iglesia.
La muestra está organizada por la Fundación Las Edades del Hombre y la Fundación Siglo para las Artes de Castilla y León, dependiente de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León; y patrocinada por la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León y la Obra Social de Caja España, y colaboran en ella el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo y la Diputación de Salamanca.
La exposición se compone de cinco capítulos, perfectamente distribuidos en el interior de la imponente catedral: El capítulo I lleva por denominación "Según las Escrituras", y está dedicado a la preexistencia de Cristo en el seno de la Trinidad y a los anuncios anticipados de su existencia terrena, mediante profecías y prefiguraciones contenidas en personajes y acontecimientos veterotestamentarios. El capítulo II se titula "Puso su morada entre nosotros", y está dedicado a los primeros misterios de la vida terrenal de Cristo, el hijo de Dios hecho hombre, desde su encarnación hasta el fin de su existencia oculta en Nazaret. El capítulo tercero, "Pasó haciendo el bien", contempla el período de la vida de Cristo comprendido entre su bautismo y su transfiguración, es decir, el tiempo dedicado a su ministerio público. El capítulo cuarto se titula "Los amó hasta el extremo". Está dedicado al Misterio Pascual de Cristo, que empezó con la solemne entrada del Señor en Jerusalén y culminó con la efusión del Espíritu Santo el día de Pentecostés; entre ambos acontecimientos se sitúan la Última Cena, la Pasión, la Muerte, la Sepultura, el Descenso al Hades y la glorificación de Cristo, que comprende su Resurrección, su Ascensión y su Sesión a la derecha del Padre. El último capítulo, "¡Ven, Señor Jesús!", está dedicado a la escatología, es decir, a la última y definitiva venida de Cristo, revestida de gloria, para juzgar a los hombres e implantar definitivamente su Reino.
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"Cristo crucificado".
La exposición muestra doscientas obras artísticas procedentes de diversas catedrales, colegiatas, iglesias, ermitas, monasterios, conventos, museos, bibliotecas, cofradías y hermandades de las once diócesis de Castilla y León, especialmente de la diócesis civitatense, así como de algunas instituciones civiles y eclesiásticas de Portugal.
Las excepcionales obras que se muestran se complementan con un audiovisual en la capilla mayor en el que se recogen escenas de las tablas, pintadas por Fernando Gallego y sus colaboradores, que antaño ocuparan el retablo mayor y hoy se exponen en el Museo de Arte de Tucson, en Arizona. Y otra instalación de luz y sonido que recrea la vida de Cristo y su Madre, la Virgen María.
El cartel anunciador de la muestra reproduce el Pantocrátor que corona la Puerta de las Cadenas de la catedral civitatense, figura en la que Cristo aparece simultáneamente como Rey -entronizado, con vestiduras áulicas, coronado- y como Siervo -mostrando las llagas en sus manos y pies-. A esta ambivalencia corresponde también el simbolismo de los colores contenidos a la izquierda de la imagen: el dorado del título evoca la realeza de Cristo, y el fondo rojo su Pasión.
Capilla Mayor de la Catedral de Ciudad Rodrigo, obra de Rodrigo Gil de Hontañón (siglo XVI), con bóveda de estilo gótico.
Cuando aún está reciente su inauguración, el fenómeno de esta nueva edición de Las Edades del Hombres ha causado una auténtica revolución en esta preciosa Ciudad Rodrigo, lazo de unión entre la meseta castellana y el vecino Portugal. La antigua Miróbriga romana se alza a orillas del río Águeda, destacando en su perfil la silueta del castillo y de la imponente catedral, ahora verdaderamente abarrotada de un público ávido por ver esta nueva muestra histórico-religiosa.
Pero hay que ver también el entorno, es decir, esta impresionante ciudad amurallada, bajo cuyas hechuras esconde un sorprendente patrimonio que le valió su declaración como Conjunto Histórico en 1944: palacios, casas solariegas, templos, plazas y calles conforman un sorprendente museo al aire libre. Sus calles estrechas y sincronizadas con la historia, conducen siempre a las puertas de la muralla. Ciudad Rodrigo tiene dos partes diferenciadas, la ciudad intramuros y los arrabales, pegados a los glacis de la muralla, por lo que todo el conjunto se presta a una deliciosa y fácil visita a pie, que no impide extenderla en el entorno de la comarca, donde historia, patrimonio y naturaleza continúan.
El conjunto de la catedral, iniciada en el siglo XII como fortaleza y concluída en el XVIII, enmarca la postal perfecta de esta preciosa ciudad amurallada, que tanto sufrió con ocasión de nuestra Guerra de la Independencia. Una postal de equilibrio y belleza, que constituyen el marco perfecto para mostrar al mundo, hasta el próximo diciembre, nada menos que "Kyrios", la última etapa de este colosal itinerario llamado Las Edades del Hombre que, como culminación, no podía haber elegido mejor escenario.
Paloma Eucarística que se conserva en el Monasterio de Santo Domingo de Silos.