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Cantabria celebra el Año Santo Lebaniego, una efeméride en la que miles de peregrinos acuden al Monasterio de Santo Toribio de Liébana para obtener el jubileo en uno de los acontecimientos sociales, culturales y religiosos más importantes de la Comunidad. Liébana es una comarca histórica de Cantabria de gran belleza. En ella se encuentran los municipios de Cabezón de Liébana, Pesaguero, Camaleño, Cillorigo de Liébana, Potes, Tresviso y Vega de Liébana. El Monasterio de Santo Toribio de Liébana es, junto a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela, uno de los cuatro únicos lugares santos de la Cristiandad en el mundo y por ello goza del privilegio de celebrar el Año Santo, privilegio otorgado por medio de una bula del Papa Julio II el 23 de septiembre de 1512. Alcanzar el jubileo en Santo Toribio es uno de los objetivos de los visitantes, pero también la celebración representa la recuperación de una tradición cultural e histórico-social de gran envergadura. Quienes llegan a Santo Toribio tienen la opotunidad de disfrutar de la riqueza artística, cultural y natural de Cantabria. Según la tradición, el Año Santo Lebaniego tiene lugar cuando el 16 de abril, festividad de Santo Toribio, cae en domingo. Este año por coincidir con Semana Santa, la conmemoración se inauguró el 23 de abril, y se alargará hasta abril de 2007. Los actos se promocionan con el nombre de "Liébana Tierra de Júbilo". En el Monasterio, ubicado en Camaleño, se guarda y verena el "Lignun Crucis", el mayor trozo conocido de la Santa Cruz en la que murió Cristo. Santo Toribio, obispo de Astorga, lo trajo cuando en el siglo V peregrinó a Tierra Santa para salvarlo de la destrucción árabe.
Más de un millar de actos dan contenido a este gran evento que atrae a infinidad de visitantes hasta Liébana y Cantabria. Pero, además, los peregrinos aprovechan para disfrutar de la gastronomía cántabra. La cocina y el turismo están estrechamente unidos, por lo que una propuesta original es conocer la gastronomía a través de un recorrido por las diferentes comarcas, cada una con sus platos y productos típicos. La hermosa Bahía de Santander posee una importante riqueza en especies marinas que dan prestigio a la buena mesa regional: amayuelas y morgueras entre los mariscos, y panchos, salmonetes, bocartes, lubinas y sardinas entre los pescados, así como calamares y cachones. La cocina de Santander es netamente pesquera, destacando las almejas a la marinera y todos los pescados del norte. El itinerario gastronómico puede empezar por el Barrio Pesquero, en la zona del puerto, cuyos restaurantes y tabernas ofrecen una variada gastronomía regional a precios populares. Continúa por Puertochico, primitivo puerto reconvertido en puerto deportivo, a cuyo alrededor se ubican mesones y restaurantes de categoría. El Sardinero, zona de playas, ofrece la mayor variedad gastronómica, y Corbán y aledaños, a las afueras, presenta establecimientos de los de antes, con calidad y buenos precios. La comarca de la zona costera y centro de Cantabria es una franja de 150 km de espacios naturales privilegiados, salpicados de playas, montañas y valles. Un auténtico paraíso donde se encuentran ancladas las villas marineras, parada obligada para degustar mariscos y pescados frescos. El itinerario comprende Castro Urdiales, Laredo y Santoña. En Isla se degusta la langosta y el ollocántaro (bogavante) a la plancha; en Pedreña, las extraordinarias almejas de la zona; y en San Vicente de la Barquera el sorropotún y las ostras. En Noja, Ajo, Laredo, Somo, Mogro, Suances y Comillas se disfruta en verano de las parrillas, donde se desgustan pescados fresquísimos como el bonito, el bocarte y la sardina. Liébana cuenta con el atractivo del entorno natural montañoso que conforman los Picos de Europa y los encantadores pueblos rurales. La especial orografía y microclima de la zona permiten cultivar verduras, frutas y legumbres. Típicas de la zona son las setas y los caracoles y existe una importante industria artesana de quesos de gran calidad con denominación de origen, como el queso picón Bejes-Treviso o los quesucos. También son afamados sus jamones curados al frío y sus embutidos. Pero los protagonistas de la mesa lebaniega son sin duda los quesos, junto al cocido lebaniego y el aguardiente de orujo. Como postres, además de los caseros, hay que probar la miel y el té de los puertos de Aliva con orujo.
La comarca de Saja-Nansa ocupa la cuenca de estos dos ríos. Es la tierra del cocido montañés, con su generoso compango, el guiso más popular que se puede degustar en tabernas y mesones de Bárcena Mayor, Tudanca, Valle, Ruente, Ucieda, Carmona, Cos... Siempre acompañado de alubias rojas estofadas y de buenas piezas de caza. También se degusta la trucha y el salmón. La comarca de Campoo y Valderredible se encuentra al sur de la Región. En su capital, Reinosa, se da buena cuenta de la cocina Campurriana: La olla ferroviaria, el chuletón de rechao, la miel de brezo y las setas. También destaca su excepcional ganado vacuno de montaña, su exquisito potro y cabrito, un fino hojaldre (pantortillas) y la mejor miel de Cantabria. Otro punto importante es Campoo de Suso, con buenos artesanos del queso y de la miel, de las mermeladas y las confituras silvestres. Por estos campos se recoge la exquisita seta de primavera. En Valdeolea y Valdeprado de Río se ofrecen buenas carnes de vacuno, lechazo, cordero y cabrito, miel de brezo y un estupendo pan, el de Olea. Pas, Miera y Pisueña es una tierra dotada de una riqueza extraordinaria de pastos. Aquí, la vaca pasiega da la mejor leche. De ella se sacan los derivados como la mantequilla, inigual para elaborar una gran repostería: sobaos y quesadas, productos que han logrado ser los mejores embajadores de la cultura pasiega. El itinerario recorre las tres villas: San Roque de Riomiera, Vega de Pas y San Pedro del Romeral. Otro centro importante de sobaos y quesadas es Selaya. La comarca de los valles de Asón y Soba se sitúa en la costa oriental de Cantabria. El Asón, junto al Pas, es el río salmonero por excelencia de Cantabria. Su cocina incluye el salmón, trucha y angulas. El itinerario gastronómico pasa por Colindres, zona de bares y tabernas donde se sirve buen marisco y pescado. En Limpias son famosos los picatostes con chocolate, y en Ampuero las jornadas de las angulas y la caza, que atraen a multitud de comensales de todas partes.
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