Ceuta es asiento natural de pueblos y culturas diferentes, es un bello enclave en medio del Estrecho de Gibraltar, en el que se unen las aguas del Atlántico y el Mediterráneo. Ese carácter de ciudad abierta al mundo ha hecho que actualmente vivan en ella europeos, africanos y asiáticos y su equilibrio entre zonas urbanas y boscosas, sus playas y su maravilloso clima, hacen de Ceuta un magnífico lugar para visitar y disfrutar.
En los admirables parajes ceutís se contemplan los vestigios de tres naciones y dos continentes, así como un patrimonio cultural en el que destacan sus fortificaciones militares. La costa de Ceuta, de 20 kilómetros de extensión, es un desconocido y éxotico litoral lleno de belleza y vida, alejado de toda masificación. Las calas y los acantilados solitarios, como la cala del Sarchal o la de Potabilizadora, y las playas de aguas cristalinas, como la de Benzú, Calamocarro o la de Miramar, se extienden entre dos mares.
También se puede disfrutar de la costa en el Parque marítimo del Mediterráneo, un centro de 56.000 metros cuadrados construido sobre terrenos ganados al mar. Está dedicado al baño, al ocio, al deporte y al relax. Son más de 18.000 m2 de agua salada bombeada desde el mar, repartidos en tres lagos rodeados de vegetación exótica e impresionantes cascadas. Extensas zonas de solarium con jardines tropicales y un circuito botánico salpicado de esculturas móviles completan la oferta de este magnífico parque marítimo.
El Gran Casino de Ceuta se ubica en un original edificio donde poder tentar a la suerte.
La naturaleza también está presente en la Ciudad Autónoma de Ceuta. Un pequeño paraíso muy peculiar con amplias zonas de espacios verdes, protegidas para poder contemplar numerosas especies animales. En el monte o bajo el agua, la naturaleza es un espectáculo donde disfrutar a cualquier hora. Esplendorosos atardeceres y puestas de sol, dan a la ciudad una luz única que impresiona a todos los visitantes.
Otro atractivo de Ceuta son, sin duda, sus fiestas. Por su idiosincrasia particular, muy semejante a la andaluza del campo gibraltareño, es netamente festiva. La bondad climatológica y los más de 300 días de sol al año, hacen posible este ambiente contínuo de baile y alegría.
Las festividades tienen dos vertientes diferentes: las religiosas y las laicas, aunque se mezclan con frecuencia. Una de las más importantes es la que se celebra el 2 de septiembre, el Día de la Ciudad Autónoma de Ceuta. Este mismo día en el año 1415, empezó la historia moderna de la Ciudad. Ese día, don Pedro de Meneses empieza su andadura como gobernador de la ciudad entrando la misma en su primera etapa de autogobierno. Durante los 22 años que duró su gobierno se consolidaron logros e instituciones que constituyen la esencia del fundamento de la Ciudad de hoy: El escudo de Ceuta, el Pendón Real, la Bandera blanca y negra, el Aleo o bastón de mando y el Ceitil (moneda genuinamente ceutí).
Actualmente no es únicamente el sol y la playa lo que hacen de Ceuta un lugar atractivo para los turistas. La oferta local del patrimonio natural se fundamenta en las panorámicas sobre el Estrecho, que permiten disfrutar de un espacio sorprendente con maravillosos amaneceres y puestas de sol, sin que falten bosques por los que pasear ni playas en las que tomar el sol.
Magnífico conjunto monumental de las Murallas Reales, un recinto fortificado hispanoportugués de los siglos XVI y XVIII.
A pesar de ser una ciudad pequeña, puede presumir de un pratimonio arquitectónico peculiar. Pasear por la ciudad permite hacer pequeños descubrimientos de arquitectura de principios del siglo pasado, que sorprenderán al visitante por su audacia y marcado carácter urbanista. La arquitectura y urbanismo contemporáneos también tienen cabida en la ciudad, tanto en la peatonalización del centro y en las nuevas reformas viales, como en la apuesta por profesionales de renombre como Álvaro Siza o Cruz y Ortiz, discípulos de Moneo.
El patrimonio histórico cuenta con un magnífico conjunto monumental en las Murallas Reales, entre otros ejemplos de fortificaciones que van desde el medievo hasta nuestros días. Además, Ceuta alberga numerosos museos, varios yacimientos arqueológicos que se pueden visitar, templos barrocos y una notable arquitectura del siglo XX. La catedral, de gran belleza, es una iglesia católica construida en los siglos del XVII al XX, y cuenta con un retablo barroco de la capilla del Sagrario. También merecen una visita los baños árabes, restos de baños públicos de la época mirinida (s. XIII); el castillo del Desnarigado, en el Monte Hacho, convertido en museo militar; las torres y fortificaciones defensivas del campo exterior; las torres de la Alquería, de la época medieval; numerosas iglesias y ermitas como la de San Francisco, la iglesia de los Remedios y la Ermita de San Antonio; y mezquitas como la de Sidi Embarek, junto al cementerio medieval.