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Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura: 

"Seguimos creciendo en riqueza y empleo"

 El número de empresas nuevas se ha disparado en 2005 hasta las 6.330, con más de 38.600 puestos de trabajo"

El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, 58 años, realiza un balance de los años autonómicos, aprovechando el debate del estado de la Región. Recuerda cuando apostaron por el autogobierno, con el único fin de detener la emigración y dotar a esta tierra de las mínimas infraestructuras. Desde que Cáceres y Badajoz se unieron por carretera a la actualidad, la Región ha experimentado una gran transformación. "Somos más de un millón de extremeños y crecemos en riqueza y empleo al ritmo del 3,8 por 100. El número de empresas nuevas se ha disparado el año pasado hasta las 6.330 y se han creado 38.600 puestos de trabajo más en la legislatura", asegura.

Rodríguez Ibarra en la puerta del Senado, en Madrid / Dolores de Lara.

Desde el principio quisimos ser Comunidad Autónoma para sobrevivir; para detener la inercia de una Región que sólo sabía decrecer en todo: en población, en posibilidades, en optimismo, en confianza. Cuando decidimos apostar por el autogobierno, lo único que ansiábamos era eso, detener la inercia. No hubo una estrategia de cómo debería incorporarse nuestra herencia, porque no había herencia que incorporar. Pero tampoco había futuro que conquistar. Sencillamente, había que detener la sangría de la emigración. Había que tratar de dotarnos de infraestructuras y servicios, que brillaban por su ausencia.

La primera carretera que hicimos fue la que unía Cáceres con Badajoz. No teníamos dinero, pero quisimos unir estas ciudades como un hecho simbólico, para unir dos provincias que vivían de espaldas, como si no se conociesen. Había pueblos sin agua, sin calles asfaltadas, sin centros de salud, pero gastamos lo que no teníamos en intentar unir lo que simbólicamente uniría a toda la Región. Había que intentar clavar a los niños y niñas extremeñas en la escuela hasta los 14 años, porque la mayoría la abandonaba a los 11. Había muy poco hecho y, por tanto, había mucho que hacer. Había que detener la emigración, y la emigración se detuvo. Como siempre, se intentó ocultar el mérito de los extremeños que, por fin, nos habíamos puesto a trabajar por nosotros, con nosotros y para nosotros.

Si no se iban ya los extremeños era porque fuera estaban las cosas feas. La crisis del petróleo arreciaba y había que quedarse aquí. Y aquí se quedaron.

Había un paro del 34 por 100, que era un paro masculino. Era un paro de hombres, porque la mujer no estaba inscrita como demandante de empleo. Hoy estamos en el 15 por 100 de paro, pero ya no es sólo masculino. El paro es también femenino. Así paramos la inercia. Y ya no vamos para atrás sino hacia delante. Y eso se dice en dos palabras, pero es la primera vez, desde los tiempos de Felipe II, que podemos decir eso, que Extremadura va hacia delante; que crece, que crece por encima de la media, que crece y lidera el crecimiento junto con Madrid.

¿Se han parado a pensar qué significa eso? Nosotros, el 3,8 por 100; Madrid, el 4 por 100. Todos los demás por debajo de nosotros. Somos prácticamente el mismo número de extremeños que hace veinte años, no perdemos población como otras zonas rurales, pero son muchos más los extremeños que trabajan. Sólo en la última década, desde 1995 hasta ahora, hemos pasado de 410.000 activos a 454.000, la mayor cifra de actividad nunca alcanzada en la Región. Y si en esa fecha teníamos 131.000 parados, ahora tenemos 69.600, es decir 62.000 menos. Estos datos reflejan una economía activa.

El Parador de Jarandilla de la Vera se ubica en un castillo-palacio que durante meses fue morada del Emperador Carlos V.

Diversificación y transformación en origen son los conceptos adecuados para entender lo que pasa con la economía extremeña. Ya no es un cerdo, ya es un jamón. Y en ese simple cambio de símbolo se esconde una gigantesca transformación económica. Porque tampoco hay ya un racimo de uvas, sino una botella de vino. Ni tampoco una encina, sino todo un sistema de producción extensiva ligado a la dehesa, desde quesos a miel pasando por retinto, cordero o turismo de naturaleza. Y así van apareciendo en nuestro paisaje económico nuevos símbolos, las cerezas, las casas rurales, las chimeneas de la industria pesada, las rocas ornamentales, el arroz o los corderos, la energía eléctrica de cualquier origen, el fuel en el futuro, las artes gráficas, el software, las energías renovables, la madera y el mueble, el embalaje, los materiales de construcción, etc.

Un efecto obvio de esta actividad es la creación de riqueza y de empleo. Estamos creciendo al 3,8 por 100. Seguimos acercándonos a la media europea de riqueza y ya hemos superado, según FUNCAS, a Murcia y a Andalucía. Y estamos pisando los talones a Asturias y a poca distancia de Galicia.

El número de empresas no deja de crecer en la Región, unas 2.800 nuevas al año, una cifra comparativa por encima de la española. Pero es que el año pasado la cifra de empresas nuevas se ha disparado a 6.330.

Es verdad que nuestras cifras de desempleo siguen siendo insatisfactorias. Desde el comienzo de la Legislatura se han creado 38.600 empleos, lo que supone una subida del 11,08 por 100, y el paro se ha reducido en 13.600 personas, es decir, una bajada del 15,83 por 100. Sólo durante el año pasado, más de 10.500 extremeños encontraron empleo, el número de parados descendió un 13,22 por 100, el paro registrado se redujo en la Región siete veces más que en España y se contabilizaron 11.582 afiliados más a la Seguridad Social.

Hoy conseguimos retener el valor añadido de las fases de transformación y comercialización, que antes se nos escapaban. Producimos para transformar aquí en la medida de lo posible, y ésa es la guía de nuestra política empresarial, pero también de la agraria. Y ése es el paso que nos permite hoy, no sólo que nuestros productos se exporten (ya lo hacían con etiquetas de otros sitios), sino que se exporten por las empresas extremeñas directamente a los mercados exteriores. Hemos pasado de 363 millones de euros en 1995 a 1.001 millones el año pasado.

Las cifras de turistas son espectaculares. Hemos pasado en diez años de 1,5 millones a 2,6 millones. Tenemos en el mismo periodo 76 hoteles más y 436 casas rurales más, lo que nos permite disponer de 40.000 plazas.

Y nuestra situación ya exigía infraestructuras de gran escala, como la Plataforma Logística de Badajoz o la de productos perecederos de la zona de Navalmoral. Por eso aquí ya se viene a hacer negocios, a ganar dinero, a aprovechar las oportunidades que ofrece la Región y la mejor calidad de vida, a precios más baratos.

Los Fondos Europeos para el Programa Operativo (sin PAC) llegarán a 3.327 millones de euros, es decir, algo más de 500.000 millones de pesetas, que se gastarán con toda seguridad en Extremadura, durante los próximos siete años.

Añadamos a esa cifra la de 2.352 millones de euros de Recursos Propios, 2.970 millones de euros de la Financiación del Estado, 3.722 millones de euros de la PAC, 24.400 millones de euros del Sistema de Financiación, y 4.782 millones de euros de la Inversión Regionalizada del Estado, y estaremos hablando para el horizonte 2007-2013 de 41.552 millones de euros a invertir en Extremadura, es decir, 7 billones de pesetas, o lo que es lo mismo, 1 billón por año.

En los tiempos de la detención de la inercia, los extremeños decidíamos lo que había que hacer, y el beneficio, en un porcentaje alto, se quedaba en manos de los de fuera. Guijuelo o Jerez de la Frontera son ejemplos claros de lo que digo. Producíamos aquí y se transformaba allí. Ha bastado la confianza en nuestras fuerzas y nuestras posibilidades, para que "Dehesa de Extremadura" se haya convertido en la "Denominación de Origen" del ibérico más competitiva y temida de España.

Ha llegado el momento de "sacar pecho" y de esgrimir fortalezas, atributos y valores. Y atreverse a abordar todas las cuestiones posibles con decisión y sin complejos.

Ahora ya sabemos por qué y para qué queremos ser Comunidad Autónoma: Para ganar el futuro. Si la Región no tuviera futuro, ninguno de nosotros estaríamos aquí. Si estamos aquí, si aquí construimos nuestras vidas, si aquí plantamos nuestro hogar, si hacemos cola para adquirir una vivienda joven, es porque estamos seguros de que esto tiene futuro. Si no, ni siquiera arriesgaríamos una hipoteca inmobiliaria por algo que no mereciera la pena.

Desde 1998 hemos sido pioneros en España en la instalación de una Intranet, que ha sido la primera red corporativa integral de voz y datos construida en una Comunidad Autónoma. Hemos creado una potente infraestructura de comunicación que, mediante un sistema de banda ancha, conecta 1.500 puntos distribuidos por todos los municipios de la Región. También hemos sido pioneros en la creación de un software libre aplicado a nuestra realidad. Y hemos sido los precursores en la instalación, en nuestros Centros de Secundaria, de un ordenador por cada dos alumnos, y uno por cada cinco en los de Primaria.

Nuestro aislamiento y nuestra lejanía era también física. Extremadura era una Región que estaba lejos. Hoy esa lejanía ha desaparecido si pensamos en la red viaria por carreteras. En el 2007 estaremos atravesados por dos grandes arterias viarias: La N-V y la N.630. De Este a Oeste y de Norte a Sur. Esas dos grandes arterias estarán comunicadas entre sí por Navalmoral de la Mata-Plasencia, Cáceres-Badajoz, y por Trujillo-Cáceres.

El AVE llegará a Extremadura en el 2010, según el Plan Especial de Dinamización que presentó el año pasado Rodríguez Zapatero.

A esa red viaria, por carretera, se unirá a partir del 2010, el tren AVE Badajoz-Mérida-Cáceres-Plasencia-Navalmoral de la Mata, que nos permitirá reducir nuestros tiempos en viajeros y mercancías de una forma extremadamente significativa.

Manifiesto, asimismo, mi convicción de que ha llegado la hora de dar un nuevo impulso al tráfico aéreo extremeño, con el objetivo de propiciar esa cercanía que me parece vital y, al mismo tiempo, con la idea de que Extremadura no se quede al margen del nuevo mapa aeroportuario europeo. La generalización de los vuelos de bajo coste constituye una oportunidad para convertir la pobre coalición región-aeropuerto que tenemos en la actualidad en Extremadura en una coalición de ganadores, siempre que se sepa jugar bien las cartas, elijamos bien el emplazamiento y estemos en condiciones de facilitar la financiación de ese aeropuerto.

En estos momentos, disponemos de una Escuela de Reactores, a la que se le ha añadido una terminal civil. Pero la vocación de la Escuela de Reactores es la enseñanza y subsidiariamente la aeroportuaria. Se trata de instalar, en la Escuela de Reactores, una Escuela Europea de Pilotos de Talavera la Real-Badajoz. Consiste en entrenar a 30 pilotos al año con 20 aviones y un simulador hasta el 2015 y, a partir de ese año, incrementar sustancialmente la formación y las infraestructuras hasta llegar al entrenamiento de 100 pilotos anuales, con 50 aviones y 7 simuladores.

En virtud de esta propuesta, se hace necesario encontrar el sitio adecuado para la instalación de un nuevo aeropuerto para Extremadura, tendente a aprovechar el auge de las Compañías Aéreas de Bajo Coste, ya que estas compañías no encuentran rentable operar con aeropuertos que no estén situados en zonas con una población de un millón de habitantes en 100 km. a la redonda. Extremadura es la quinta Región española por extensión territorial. En ella vivimos 1.083.879 personas, con una densidad de 26 hab/km2. El número de pasajeros es muy inferior a lo que su población y los turistas extranjeros que recibimos podrían garantizarle.

El año pasado, Extremadura recibió 226.273 turistas extranjeros. A la vista del número de pasajeros registrados en el aeropuerto de Badajoz en ese último año (72.250), resulta evidente que la inmensa mayoría de los desplazamientos de turistas extranjeros y viajeros residentes se realiza por otros medios de transporte, fundamentalmente en vehículos privados. Si nuestro objetivo es hacer de Extremadura un destino suficientemente atractivo para los visitantes de fuera de la Región, nuestra obligación es aspirar a que la cercanía no la garantice sólo la red viaria terrestre, sino también la vía aérea. En este sentido, la Caja de Extremadura está impulsando la redacción de un estudio, en profundidad, que concluya en la necesidad de instalar un aeropuerto internacional en el entorno de Cáceres ciudad, de carácter privado, con el apoyo del Gobierno Regional y Central, que nos situaría en una nueva dimensión en cuanto al emplazamiento cercano de una Región que ofrece una enorme oportunidad de destino turístico y una tierra de excelencia.

"La Extremadura auténtica" es el segundo eje para la estrategia de la nueva Extremadura. Nuestra riqueza agropecuaria y nuestra gran calidad en productos naturales y artesanos deben ser la máquina que marque el rumbo de nuestra autenticidad frente al arcaísmo pasado. Necesitamos en la Región una gran cooperativa agraria que permita hacernos grandes para ser más competitivos, que haga depender el futuro de nuestra agricultura, de nuestra capacidad, de nuestro esfuerzo y de nuestra inteligencia. Una cooperativa agraria que nos permita la exclusividad. Sólo lo diferente, lo auténtico, lo exclusivo nos permitirá competir. Una cooperativa agraria que nos obligue a ligar indefectiblemente las producciones a la transformación, que tenga capacidad para utilizar, en beneficio propio, la exportación inmediata, añadiendo valor a productos perecederos, que lo van perdiendo con el paso de cada hora que permanezcan en las naves de frío o de congelación.

Los productos extremeños son reconocidos por su calidad, especialmente los quesos del casar, las mieles y los jamones.

Los estudios realizados hasta ahora para ver la viabilidad de ese gran macroproyecto, nos situaría como el cuarto grupo cooperativo español, con un nivel de facturación de 427 millones de euros. En definitiva, un gran grupo cooperativo que logre que los productos extremeños se vean como lo que son: productos naturales, auténticos, artesanales. El proyecto consiste en conseguir que todos sepan que en Extremadura tenemos productos que no existen en otros sitios, cuyo disfrute se convierte en una experiencia poco común.

Alrededor de la dehesa, del cerdo ibérico, del jamón, de nuestras ganaderías ovina y bovina, de nuestros quesos, de nuestros regadíos, de nuestro aceite, de nuestras frutas y hortalizas, de todos nuestros productos con Denominación de Origen, tenemos que construir esa Extremadura "auténtica", única y veraz, que es uno de nuestros pilares de progreso y de futuro. En definitiva, estoy apostando por una nueva definición de la agricultura extremeña. Una reconversión agraria que no cierre la actividad sino que la aumente; que no disminuya su aportación a la riqueza regional sino que la multiplique. Las claves del nuevo impulso al desarrollo turístico extremeño son varias. Desde luego, una de ellas es la que se sitúa entre la tradición y la innovación, entre la conservación y el cambio. Buscamos la autenticidad de la Oferta Turística extremeña para que sea veraz, creíble, natural, única y singular. Contamos con un medio natural de gran valor, bien aprovechado y bien conservado. El esfuerzo que el sector turístico ha hecho en Extremadura ha sido espectacular. Oferta ya unas 40.000 plazas, invierte unos 90 millones de euros anuales y crea alrededor de medio centenar de establecimientos cada año. La naturaleza no debe ser un obstáculo para elevar nuestro nivel de bienestar, sino un recurso privilegiado que puede ser correctamente armonizado con el progreso. La Junta de Extremadura cree que hay un punto medio óptimo entre el desarrollismo devastador y el ecologismo reaccionario; entre los que piensan que todo debe ceder ante el lucro y quienes, dentro y fuera de la Región, se empeñan en atribuirnos el papel de Edén de Europa.

Nuestro límite en esta nueva estrategia estará en que cualquier oferta turística, ligada al urbanismo, debe contemplar un 50 por 100 de oferta turística como mínimo. Abrimos, así, de una manera significativa, las oportunidades de explotar nuestras potencialidades, una vez que la cercanía se ha convertido en una estrategia en la que apoyar nuestro empuje en ese sector.

El tercer eje de esa nueva Extremadura debe ser la excelencia. Excelente Región por los servicios ofrecidos y por la calidad y capacidad de su gente. En este terreno hemos hecho lo más difícil, es decir, disponer de una consolidada y eficiente red de servicios al ciudadano de asistencia sanitaria, centros educativos, mejores condiciones de acceso a la vivienda, bienestar social? Por eso, aunque tenemos retos y desafíos pendientes, contamos con buenos servicios, con un bajo coste de la vida, y un importante índice de calidad de vida.

El templo de Diana, en Mérida, un monumento de 41 por 22 metros, construído en granito, estaba dedicado al culto imperial romano.

Pocas Comunidades pueden ofrecer una Región tan equilibrada como la nuestra. La tarea que nos compete consiste en poner fin a los tópicos y los estereotipos que tanto daño nos han hecho y nos siguen haciendo.

El último eje de la estrategia consiste en ganar la innovación frente al atraso. Innovar es adelantarse a los demás. Es ver antes que otros lo que está por venir. Es acelerar el paso para evitar que otros lo vean primero. Mientras algunos discuten dónde irán las estaciones del AVE, otros, desde fuera, ya hace tiempo que compraron los terrenos donde ellos imaginan que irán esas estaciones. Han arriesgado, pero han innovado; se han adelantado a los demás. Imaginar una Extremadura comunicada, moderna, excelente. Frente a la imagen de atraso que hemos tenido, es necesario generalizar la realidad de una Extremadura imaginativa, de una Extremadura que resuelve los problemas por vías no trilladas, no convencionales. Una Extremadura que inventa, que arriesga, que experimenta, que innova. Ya lo hemos comenzado a hacerdesde 1998, cuando decidimos apostar por las nuevas tecnologías como elemento impulsor de la Región, integrando la sociedad de la información en las estructuras educativas, empresariales y sociales. En 2005 volvimos a apostar por la imaginación de las personas. Hay territorios en Europa que están demostrando que esa apuesta no es descabellada.

Esta es una Extremadura cercana, auténtica, excelente e innovadora. Y esta es la estrategia que queremos desarrollar; ésos deben ser los hechos diferenciales extremeños, los rasgos de su identidad. El escenario temporal está jalonado de hitos que nos servirán para estimular esos objetivos: 2008, al cumplirse los 25 años de nuestra autonomía; 2016, cuando disfrutemos de la capitalidad cultural europea para Cáceres.

Entrevista Ibarra