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Cincuenta y cuatro espacios naturales, parques y reservas, suponen
una riqueza ecológica para disfrute de los sentidos

Turismo de arte y naturaleza 

TAMARA GARCÍA MARTÍN

El extenso patrimonio natural de Extremadura ofrece preciosos entornos como en La Vera, con sus característicos cerezos en flor.

La calidad y diversidad natural de Extremadura sólo es comparable con la multiplicidad y abundancia de referentes culturales acuñados a lo largo de la historia, desde los vinculados a las actividades agrarias hasta los de índole religioso y festivo. Para apreciar todo esto y conocer la naturaleza y la cultura extremeña hay que caminar por sus verdes montañas y dehesas, vadeando sus arroyos y acercándose a sus pueblos.

Extremadura es reconocida hoy en España como una Región ecológica por excelencia. Cincuenta y cuatro espacios naturales se distribuyen por toda la Comunidad y entre ellos, varios parques y reservas naturales. Un ejemplo es la Reserva Cinegética del Cíjara, el Parque Natural de Cornalvo o el Parque Natural de Monfragüe, la reserva natural de La Garganta de los Infiernos y el Monumento Natural de Los Barruecos, todos ellos verdaderas maravillas de la naturaleza.

Los espacios naturales, la historia y el arte van de la mano. Y es que todos los pueblos y culturas que han pasado por la Península Ibérica han dejado su huella en Extremadura. Los museos arqueológicos de la Región dan testimonio de ello. El patrimonio histórico-artístico extremeño es enorme y diverso, desde los yacimientos prehistóricos y prerromanos, hasta las muestras materiales del período orientalizante, además de la enorme presencia de la cultura romana, y los restos visigodos, árabes y judíos.

Mérida, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1993, fue fundada en el año 25 a.C. y se convirtió en la capital de la Provincia Hispaña Ulterior Lusitana. Más tarde, con la dominación islámica, esta capitalidad se trasladó a Badajoz. Pero la configuración de la Extremadura actual se gestó con el inicio de la Reconquista, que daría lugar, a finales del s. XV, a una de las páginas míticas de la historia de la Región, los Conquistadores de América, cuyo influjo se puede observar en la ciudad monumental de Cáceres, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986, en Trujillo, Jerez de los Caballeros, Barcarrota, Medellín, Brozas y en otros muchos lugares de Extremadura.

El castillo de Puebla de Alcocer, una de las poblaciones más importantes de la Comarca de la Siberia, antes denominada Aldeavieja.

Las riquezas de los Conquistadores se emplearon en la construcción de importantes palacios, conventos y castillos, elementos fundamentales del patrimonio histórico-artístico de la Región. La vida monástica de Extremadura, también de gran importancia, tiene en la actualidad tres grandes representates: El Monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad en el año 1993, uno de los centros científicos y religiosos más importantes del país; el Monasterio del Yuste, retiro y última morada del Emperador Carlos V de Alemania y I de España; y el Monasterio del Palancar, el más pequeño del mundo, unido para siempre al recuerdo del santo asceta San Pedro de Alcántara.

Parte del patrimonio cultural de Extremadura está destinado a uso turístico, y así cabe mencionar a los Paradores de Turismo, todos ellos ubicados en edificios históricos de alto nivel artístico. También se extiende por la Región una amplia Red de Hospederías situadas en lugares y edificios singulares.

Una de las innumerables formas de conocer Extremadura es a través de alguna de las rutas que se reparten por toda la Región. Un buen ejemplo es la Ruta Vía de la Plata, el eje vertebrador de Extremadura. Desde tiempos prehistóricos hasta la actualida todos aquellos que han representado algo en la historia de España han pasado por este camino, trazado por el emperador Octavio Augusto al iniciar el Iterab Emerita Asturicam (el camino que va desde Mérida hasta Astorga).

El Monasterio de Yuste, última morada del Emperador Carlos V (1556-58), está situado en la comarca natural de La Vera (Cáceres).

Esta ruta ha sido el Camino de Santiago del Sur, conocido a la vez como Camino Mozárabe, por el que peregrinaban a Santiago de Compostela los cristianos que vivían bajo el dominio musulmán. La Vía de la Plata ha servido también para el intercambio artístico (arte mozárabe y barroco de Sur a Norte, y gótico y románico de Norte a Sur). Todo ello ha dejado a su paso por Extremadura un legado de innumerables ejemplos de la mejor historia, naturaleza, artesanía, gastronomía y arte a lo largo de sus 300 kilómetros.

Su recorrido por Extremadura comienza, de Norte a Sur, en el Valle del Ambroz, frontera con Castilla y León, pasando después por Plasencia y las tierras cercanas a esta importante ciudad del Norte de Extremadura, hasta llegar a los dominios del río Tajo, la capital cacereña y las poblaciones que se encuentran en el camino hacia la que fuera capital de la provincia romana de la Lusitania, Mérida. Desde la antigua Emerita Augusta, junto al río Guadiana, se baja hacia el Sur de la Región cruzando las fértiles llanuras de Tierra de Barros, para finalizar el itinerario en la comarca meridional de Tentudía-Sierra Sur, ya lindante con la Comunidad de Andalucía.

Turismo Extremadura