Antonio Liébana, 28 años, nació en Madrid. Estudió Bachillerato y muy pronto se sintió atraído por la naturaleza y la fotografía.
Ha participado en numerosas exposiciones fotográficas, entre las que destacan: Exposición permanente en el Aula de Naturaleza (Monte de Valdelatas); "Gestión de Residuos Urbanos"; "Fauna en Alcobendas", en la Casa de la Cultura de Alcobendas (Madrid); "Nunca Mais", en la Casa de la Cultura de Alcobendas; "Cuenca Alta del Manzanares"; "Sierra de Guadarrama"; exposición conjunta en Epany Seur Senne, Francia, dentro de un programa de intercambio cultural; exposición conjunta itinerante por toda España "48 horas tras el látigo del fuel"; exposición conjunta en el congreso de la "International Wildlife Society"; y "Fotógrafos de naturaleza", en librería "De viajes", Madrid.
Su gran trabajo en fotografía de naturaleza se ha visto recompensado con el Primer premio en el concurso fotográfico de Ibi, en Alicante. También ha sido finalista en los concursos de la Asociación Naturalista de Girona; en el de Colmenar Viejo; en el concurso fotográfico de Micología del Jardín Botánico de Madrid y en el concurso de la asociación Naturalista de Girona, 2005.
Igualmente, ha realizado diferentes ponencias, entre las que destacan el "Primer Encuentro de Fotografía de Naturaleza", en Sevilla; ponencia en la Asociación Fotográfica de Ibi, de Alicante; proyección y tertulia en la librería "De viajes" de Madrid; y Proyección y ponencia en el Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en febrero de 2006.
Sus fotos ilustran distintos libros como "Rutas para fotografiar la Naturaleza", "Fotografiando aves en la provincia de Sevilla" y "Fauna en Alcobendas".
Actualmente es colaborador habitual en las revistas "Naturaleza Salvaje" y "Visión Salvaje". También ha publicado sus trabajos en otras publicaciones como "Hola", "Natura", "Superfoto" y "Siete días".
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La belleza de la naturaleza
La fotografía de naturaleza es una de las disciplinas fotográficas que más exige al fotógrafo, ya que no sólo se ha de controlar todos los aspectos técnicos relacionados con la fotografía, si no que, además, debemos ser amplios conocedores del comportamiento y costumbres de los sujetos y los lugares a fotografiar. Por si esto fuera poco, la mayoría de imágenes se hacen en lugares donde las condiciones meteorológicas son extremas. No es difícil alcanzar 40 grados en el interior de un puesto de observación en verano y 10 grados bajo cero en las frías mañanas invernales. Además, los animales son escurridizos y caprichosos y muchas veces ni se presentan a la cita y si lo hacen tendremos poco más que un par de segundos para plasmar algo que posiblemente nos ha llevado meses preparar.
En la fotografía de naturaleza, una de las premisas es plasmar la belleza y la crudeza del mundo natural. El entorno va acompañado de una luz especial y, cuando las condiciones de trabajo lo permiten, se obtienen momentos únicos y prácticamente irrepetibles que quedan grabados en nuestra retina de manera perpetua.
El principal fin de este tipo de fotografía es el de dar a conocer al mundo la riqueza y la necesidad de conservar espacios a veces no tan lejanos a las grandes ciudades, contribuyendo de esta manera a la concienciación y a la enseñanza de las generaciones venideras.