El Museo Thyssen-Bornemisza, la Fundación Caja Madrid y el Ministerio de Cultura presentan la muestra "Sargen / Sorolla", que se puede ver en Madrid hasta el 8 de enero. La exposición recoge 128 obras, entre retratos, pintura de género y encargos decorativos, que presentan en paralelo las carreras de John Singer Sargent y Joaquín Sorolla, contemporáneos en su producción artística aunque muy diferentes por su nacimiento, educación y personalidad.
La muestra se presentará simultáneamente en las salas de exposición del Museo Thyssen-Bornemisza y de la Fundación Caja Madrid, en la capital española y, a partir del 12 de febrero del próximo año, viajará a Francia, donde podrá visitarse en el Petit Palais - Musée des Beaux-Arts de la Ville de París hasta el 13 de mayo. Con alguna pequeña variación entre las selecciones que se presentan en Madrid y París, las obras de esta exposición proceden de más de 50 prestadores diferentes, tanto museos como colecciones particulares de todo el mundo. Destacan, por el número de obras, los préstamos realizados por el Museo Sorolla de Madrid, el Museum of Fine Arts de Boston o la Hispanic Society de Nueva York, así como el Metropolitan de Nueva York, la Tate, el Victoria & Albert Museum y la National Gallery Portrait de Londres, o los Museos D'Orsay y Petit Palais de París.
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"Madamme Gautreau brindando" (1883) es un óleo sobre lienzo de John Singer Sargent , perteneciente al Museo Isabella Stewart de Boston.
Esta magnífica exposición pone de manifiesto el paralelismo que existe en algunos aspectos destacados de la pintura de ambos artistas. John Singer Sargent (1856-1925) y Joaquín Sorolla (1863-1923) trabajaron en un periodo en el que el Impresionismo alcanzó una difusión universal. A pesar de que se mantuvieron siempre lejos de ese movimiento, han sido considerados a veces como impresionistas. Uno de los motivos es, precisamente, una de las características que les une: el interés por los efectos de la luz y del color. Ambos se proponen hacer una pintura moderna, pero de una modernidad muy personal y que parte de la tradición naturalista; fue ese credo naturalista el que les llevó a compartir con algunos pintores impresionistas la atracción por Velázquez, centrada en el uso del color y la luz como medios expresivos propios de la pintura, y basada también en un virtuoso manejo del pincel.
Ambos artistas disfrutaron de un notable éxito comercial y social y distinguieron su pintura de la del Impresionismo, en cuya estela se sitúan, convirtiéndose en alternativa a sus contemporáneos postimpresionistas. Además de alentar su propensión natural por el virtuosismo, la búsqueda del éxito les llevó hacia tres tipos de temas considerados "tradicionales" y, por tanto, no muy bien vistos por los artistas de vanguardia: la pintura de género, el retrato y los encargos decorativos. El trabajo que hicieron en este último campo tiende a ser olvidado hoy en día, y ambos sufrieron considerablemente por su fracaso personal y artístico en él. Sin embargo, los proyectos de grandes ciclos decorativos realizados por Sargent y Sorolla para importantes instituciones públicas fueron emprendidos con enorme entusiasmo y merecen ser examinados de nuevo, por lo que se les dedica una parte destacada de la exposición.
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"La Vuelta de la Pesca" (1894) de Sorolla se conserva en el Museo de Orsay de París y pertecene al realismo de costumbres del siglo XIX.
El retrato fue, en el caso de Sargent, el género con el que obtuvo un mayor éxito entre sus contemporáneos. Percibido en su día como el Van Dyck de los tiempos modernos, Sargent puede ser apreciado retrospectivamente como el último gran representante de la tradición clásica del retrato. La decadencia de las convenciones sociales de este género a finales del siglo XIX fue, precisamente, una de las razones de las dificultades que Sargent sufrió en los círculos de la Modernidad crítica. Y, sin embargo, el retrato ha sobrevivido a la Modernidad, como testimonia la obra de Picasso o la de Matisse, y, desde el punto de vista actual, los retratos hechos por Sargent, y también por Sorolla, pueden ser apreciados como extraordinariamente sugestivos. Algo parecido ocurre con la pintura de género, el campo favorito de Sorolla, a la que sometió a diversas transformaciones, dotándola unas veces de un riguroso realismo y otras de un lirismo que alcanza la inmediatez de un diario pintado.
Al alcanzar el éxito relativamente pronto, Sargent y Sorolla pudieron, con sus recursos y su vocación, dedicarse a la más moderna de las tareas artísticas: pintar para sí mismos. El modelo de desarrollo artístico lineal que los historiadores de la Modernidad tendían a imponer sobre el arte del siglo XX ha oscurecido esta fase de su trabajo artístico; un menosprecio similar al que también recayó sobre el Impresionismo tardío. La exposición trata de demostrar que, como ocurrió con Monet, en el caso de Sargent y de Sorolla fue durante los últimos doce o quince años de sus vidas cuando su obra alcanza la culminación de pasión y excelencia pictóricas por la que debería ser finalmente recordada.
"Un interior veneciano" (1899), de John Singer Sargent, óleo sobre lienzo que muestra una escena de la vida cotidiana a finales del siglo XIX.
El recorrido de la exposición quiere poner de manifiesto todos estos paralelismos y afinidades. Así, se van alternando los espacios, dedicando una sala a Sargent y otra a Sorolla, y con dos momentos en los que la obra de ambos se presenta de forma conjunta: los retratos de grupo y de aparato, y la pintura de figuras de sus últimos años:
Con motivo de esta exposición "Sargent / Sorolla", en los meses de octubre a diciembre tendrá lugar el curso monográfico "Luminismos. La nueva naturalidad en la pintura en torno a 1900", organizado por el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, en colaboración con las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid. Mas allá del trabajo de los dos geniales artistas que protagonizan la muestra, las diferentes conferencias programadas en este ciclo tratan de ofrecer una visión de las corrientes naturalistas en la época en la que ambos trabajaron y, particularmente, del desarrollo del denominado "Luminismo", un fenómeno internacional de la cultura artística que tuvo lugar a lo largo de algunas décadas decisivas de la Modernidad.