El Parque Natural de los Arribes del Duero, entre España y Portugal, cuenta con un maravilloso atractivo turístico. Se trata de un Crucero Ambiental por un profundo cañón formado hace más de 300 millones de años, que conduce las aguas del amplio río entre acantilados de granito formado por la erosión del agua, con alturas superiores a los 200 metros. Este paraje natural constituye uno de los principales santuarios faunísticos de la Península Ibérica y su paisaje espectacular ha llevado a los expertos a solicitar su declaración como Patrimonio de la Humanidad. El Crucero Ambiental parte cada día del Centro Ambiental Hispano-Luso de Miranda do Douro, en la frontera hispanoportuguesa, a 60 kilómetros de Zamora. El Parque Natural de los Arribes del Duero, denominado en portugués Parque Natural do Douro Internacional, está situado en el Noroeste Peninsular y se extiende a lo largo del tramo internacional del río Duero, entre las comarcas portuguesas de Miranda do Douro, Mogadouro, Freixo y Figueira, y las españolas de Zamora y Salamanca.
El Centro Ambiental Hispano-Luso, de donde sale el Cruceso Ambiental, está a tan sólo 400 metros de la presa fronteriza de Miranda do Douro (Portugal), en el límite de la provincia de Zamora (España). Está enclavado en pleno corazón del Parque Natural do Douro Internacional y dispone de varios embarcaderos de acceso y desembarque, tanto en la ladera portuguesa como en la española. Cuenta con aparcamiento, amplias zonas verdes con cafetería y una pequeña tienda de productos regionales del Parque Natural.
Los cruceristas salen a las terrazas de proa y popa para disfrutar mejor de la naturaleza y contemplar las especies animales y florales / Carlos García.
Durante el recorrido, uno de los mayores atractivos incorporados recientemente a este proyecto que explota la empresa Europarques, lo constituyen las diferentes Áreas Temáticas que pueden ser visitadas, accediendo a ellas a través de atracaderos de madera rústica situados al efecto y perfectamente integrados en el espacio natural. El grupo desembarca en el Área, acompañado siempre por un guía responsable que garantiza el comportamiento adecuado de los visitantes, al tiempo que explica la funcionalidad de los diferentes elementos etnográficos recuperados por el proyecto (la payoza, las chiviteras, las terrazas de cultivo tradicional, el Paso de los Contrabandistas, la Calzada Mirandesa o el antiguo Paso de la Barca). Al regresar, en los jardines del Centro Ambiental, se disfruta del vuelo en libertad de un Búho Real, adiestrado por el guarda Domingos Gonçalo, que se extiende en explicaciones sobre las rapaces y sus características biológicas, al tiempo que Europarques ofrece una degustación a los cruceristas de vinos de Oporto de los viñedos que se cultivan aguas abajo del Douro Internacional.
A medida que el Navío-Aula "Escúa" navega hacia el interior del Cañón, se va perdiendo poco a poco el contacto visual con la civilización, para disfrutar de un paisaje espectacular, de una fauna y flora autóctonas favorecidas por el microclima específico del Parque Natural. Todo con un leve impulso de los motores especiales del navío, adecuados para no deteriorar el Medio Ambiente.
El barco ecológico entra en el dique del Centro Ambiental Hispano-Luso de la portuguesa Miranda do Douro, a 60 km de Zamora / Carlos García.
Con ayuda del Plano-Guía que se entrega a la entrada, se pueden identificar con facilidad las diferentes especies de fauna y flora del Cañón. Es frecuente, dependiendo de las épocas del año, la presencia de cormoranes, alimoches, buitres leonados, milanos, cernícalos, e incluso una pareja de águilas reales o la emblemática cigüeña negra. En las laderas, como si de un milagro vegetal se tratara, surgen de las endiduras del granito los enebros, los arces y la cornicabra, así como encinas centenarias y alguna especie endémica.
En primavera llegan los alimoches de África para realizar las paradas nupciales de las diferentes especies nidificantes. Durante el verano, se ve el vuelo circular de algunas aves escalando las corrientes térmicas del cañón en busca de comida y se disfruta de la presencia de las poco conocidas cigüeñas negras. El otoño ofrece un paisaje melancólico, con el amarilleo de la vegetación de las laderas y la llegada de los cormoranes que se distribuyen a lo largo del cañón para pescar en la invernada. Durante todo el invierno las temperaturas relativamente suaves favorecen la permanencia de águilas reales, águilas perdiceras, búhos, pequeños halcones y cormoranes. Y además, en esta estación, durante el periodo de lluvias las cascadas constituyen uno de los mayores espectáculos del recorrido invernal.
Escultura de dos lugareños de Miranda do Douro con el traje tradicional, delante del bello edificio de la Cámara Municipal / Carlos García.
La embarcación Navío-Aula "Escúa" que conduce Antonio Luengo, patrón de Tráfico Interior, de 120 plazas, es un moderno barco acristalado y climatizado con aire acondicionado en verano y calefacción en invierno, con restaurante a bordo. Las comidas para grupos las sirve Enatur-Paradores de Portugal. Entre los equipamientos científicos incorporados al Navío-Aula destacan el micrófono direccional para captar los sonidos de la naturaleza a larga distancia, la cámara de infrarrojos para navegación nocturna y un laboratorio para el control del agua. Las salidas se realizan a diario todo el año desde el Centro Ambiental de Miranda do Douro.
Tras el recorrido en barco y en la zona portuguesa se puede visitar la ciudad fronteriza de Miranda do Douro, el casco histórico, el Museo Etnográfico y la catedral, con retablos del siglo XVI, o el famoso Menino da Cartolinha. En Miranda se compran productos textiles y artesanales. A una hora en coche se pueden visitar las monumentales Ciudad de Bragança y Vila de Mogadouro.
En zona española destaca el Puente de Pino, junto a Villadepera; Moveros, con su cerámica; las Chiviteras de Torregamones; Villardiegua, con el Santuario Rupestre de San Mamede; y Peña Redonda; Fariza, con la Virgen del Castillo, la Presa de Almendra y Fermoselle. Y también la espectacular cascada del Pozo de los Humos en Pereña, la presa de Aldeadávila y Salamanca (Patrimonio de la Humanidad). Y para los amantes de la arquitectura medieval es visita obligatoria Zamora, la Ciudad del Románico.