Cuando finalice la VI Legislatura de las Cortes de Aragón, en la inminente primavera de 2007, ya será prácticamente un cuarto de siglo el tiempo que la institución que representa de forma más directa al pueblo aragonés ha dedicado a regular los más diversos y transcendentales sectores económico sociales de la Comunidad Autónoma de Aragón, además de poner en marcha todos los mecanismos que ofrece el parlamentarismo para controlar e impulsar la labor de los diferentes gabinetes que han dirigido los pasos del Gobierno de Aragón.
Los sesenta y siete parlamentarios que en la actualidad conforman la Cámara aragonesa, en representación de las cinco fuerzas parlamentarias (PSOE, PP, CHA, PAR e IU), han elaborado durante esta última etapa más de cuarenta textos legales, que pueden superar el medio centenar en caso de que lleguen a buen puerto alguno de los catorce proyectos presentados por el Gobierno de Aragón y que se encuentran, en la actualidad, en trámite parlamentario, amén de otras iniciativas anunciadas y que podrían entrar en breve en el registro legislativo.
En total, más de trescientas leyes configuran ya, desde el fundacional año de 1983, un cuerpo legislativo lo suficientemente amplio como para haber hecho realidad el desarrollo del autogobierno y lo suficientemente flexible para que todos se sientan partícipes en este complejo proceso. El desarrollo autonómico ha permitido hacer avances espectaculares en todos los ámbitos, que se han traducido en una profunda modernización del territorio. Una modernización que también se ha intentado trasladar a la institución, dotándola de todos los avances que permiten las nuevas tecnologías, de una nueva imagen institucional y de todos aquellos elementos que, tanto desde de un punto de vista físico como espiritual, la hacen más accesible al ciudadano.
Además de la labor parlamentaria, las Cortes de Aragón se han ido convirtiendo en un lugar de encuentros, tal como lo definió Pablo Serrano a la hora de diseñar la escultura que, precisamente, desde hace apenas un año, preside el hemiciclo, de debates, de tolerancia, hasta el punto que se desarrolla una gran actividad cultural que engloba conferencias, exposiciones y actos institucionales de marcado carácter social. Como prueba de esta vocación, cabe destacar la magna exposición que, bajo el título "Ferdinandus, Rex Hispaniarum", muestra actualmente, y hasta el siete de enero de 2007, cerca de 260 piezas que recrean la figura de Fernando II de Aragón, el rey que enseñó a las monarquías europeas el camino del Renacentismo.