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Es una ciudad de servicios de máxima calidad, sede de la Expo 08 y del Secretariado Internacional del Agua

Zaragoza: Turismo cultural y de negocios

CARLOS GARCÍA

Las torres de la Basílica del Pilar, máximo exponente de la devoción mariana, se abren camino en el blancoazulado cielo / CARLOS GARCÍA.

Zaragoza es una ciudad que interesa visitar por su amplia oferta en turismo de negocios, congresos y convenciones; turismo cultural, religioso, deportivo y gastronómico y de incentivos, entre otros. La ciudad cuenta con la infraestructura de acogida adecuada para satisfacer las necesidades de los más exigentes. Enclavada en un centro neurálgico de comunicaciones, Zaragoza posee una historia milenaria que puede apreciarse en sus innumerables rincones y en sus hermosos edificios. Es una ciudad de servicios de máxima calidad, que sorprende a cada paso.

Además, será la sede de la Exposición Internacional del 14 de junio al 14 de septiembre de 2008, con el agua y el desarrollo sostenible, como temas centrales de la Expo, que se presentarán desde múltiples visiones, dando a conocer su importancia vital en la actualidad y para las futuras generaciones. También, Zaragoza ha sido designada por la ONU Sede Permanente del Secretariado Internacional del Agua hasta 2015. La Expo aportará grandes posibilidades para conseguir que los objetivos de la Década del Agua tengan una amplia difusión en la opinión pública mundial.

Precisamente una ciudad abierta como Zaragoza requiere una infraestructura de transportes y comunicaciones que responda a la demanda generada por tantos acontecimientos internacionales. En este sentido, la ciudad cuenta con un aeropuerto, recientemente ampliado, situado a 9 Km del centro de la ciudad que la conecta con varias ciudades españolas y, en Europa, con Frankfurt, París, Londres y Milán. En cuanto a las comunicaciones ferroviarias y dada su situación geográfica, Zaragoza se ha convertido en un enlace fundamental dentro de la red ferroviaria peninsular. La Estación de Zaragoza-Delicias es una de las que mayor actividad concentra en el país y proporciona conexión con prácticamente cualquier punto de la Península.

Esta excelente oferta se ha visto mejorada con la llegada del AVE a la ciudad. La línea de alta velocidad, que cubre el recorrido Madrid-Zaragoza, y que se ampliará próximamente hasta Barcelona, une Zaragoza y Madrid, permitiendo a los viajeros que desembarcan en el Aeropuerto de Barajas, en Madrid, llegar en una hora y veinte minutos a la gran estación Zaragoza - Delicias.

Para dar servicio a todos los visitantes que se esperan, Zaragoza cuenta con una excelente oferta hotelera, basada fundamentalmente en la calidad y en la diversidad. Esta capacidad se ampliará en los años previos a la celebración de la Exposición Internacional 2008 con la construcción de 15 establecimientos de 3, 4 y 5 estrellas, que aumentarán hasta 10.000 el número de camas de la ciudad. Como complemento a esta oferta, durante la celebración de la Exposición Internacional 2008, la Villa Expo y la Ciudad Expo, con un total de más de 700 viviendas, darán acogida a trabajadores y visitantes.

El Ayuntamiento de Zaragoza, con los logos de la Expo 08  y la fórmula del agua, H 2O / CARLOS GARCÍA.

Capital de Aragón y ciudad principal del Valle del Ebro, Zaragoza está situada a 200 metros de altitud y con sus casi 700.000 habitantes es uno de los enclaves más poblados de España.

La notoriedad de Zaragoza comienza con su fundación por los romanos, en el año 14 a.C., en el mismo solar de la indígena Salduie, pueblo íbero fortificado junto al Ebro, cuyos vestigios, fundamentalmente numismáticos, se hallan en el Museo de Zaragoza. Históricamente, Caesaraugusta fue el foco difusor de la cultura romana, desde donde se latinizó gran parte del territorio ibérico. Su estructura fortificada le permitió erigirse en defensora del reino visigodo y era una ciudad floreciente en el año 714, cuando la llegada de los musulmanes la convierte en la capital de la Marca. En 1018 se convirtió en capital del primer reino de Taifas independiente de todo Al- Andalus y durante una centuria fue una ciudad abierta a cuantos buscaban refugio, así como lugar de acogida para intelectuales de todo signo y religión, donde el arte y la cultura brillaron como no lo habían hecho nunca. Conquistada en 1118 por el rey Alfonso I de Aragón, da capitalidad al joven pero enérgico reino. Desde entonces, Zaragoza consolidó su dominio comercial, amplió mercados, celebró afamadas ferias, generó una potente industria en torno a los productos de su territorio y fue pionera en el proceso de modernización de España.

El Casco Viejo todavía conserva la estructura rectangular del urbanismo romano, con el cardo y el decumano, así como algunos tramos de la muralla y otros vestigios de Caesaraugusta que han sido puestos en relieve a través de museos con novedosas técnicas de interpretación:

Museo del Foro de Caesaragusta. Exposición permanente de los hallazgos arqueológicos, excavados en la Plaza de la Seo, que corresponden al mercado, de la época de Augusto, y al foro, de la de Tiberio.

Museo del Teatro de Caesaraugusta. Ubicado en torno a los restos del gran teatro y con capacidad para unos 6.000 espectadores, se comenzó a construir en época de Tiberio y se finalizó en época de Claudio.

Capilla de la Virgen del Pilar, en la Basílica de Zaragoza, un centro de  peregrinación de todos los países de Hispanoamérica / CARLOS GARCÍA.

Aunque por homofonía Caesaraugusta pasó a ser Saraqusta o Sarakosta, también fue conocida como Medina Albaida, la Ciudad Blanca. A la última fase de este periodo de dominación musulmana (s. Xl) corresponde el maravilloso Palacio de la Aljafería, actual sede de las Cortes de Aragón. Destacan los patios de Santa Isabel y de San Martín, el bellísimo oratorio al que se abre el mihrab en arco de herradura y la impresionante techumbre de casetones en madera policromada del Salón del Trono.

La obra maestra del gótico local es la Catedral de San Salvador o La Seo, en cuyo exterior debe admirarse la bellísima decoración mudéjar, de ladrillo y azulejo, en la cara norte de la llamada "parroquieta de San Miguel", así como la parte superior de los ábsides. En el interior, el retablo mayor, el cimborrio, el tesoro catedralicio... y el impresionante Museo de Tapices.

De claro estilo mudéjar son, entre otras, las torres de las iglesias de San Pablo, La Magdalena, San Miguel y San Gil.

El monumento religioso por excelencia de Zaragoza es la Basílica del Pilar. Erigido sobre una primitiva iglesia mozárabe, muestra diferentes estilos constructivos y ornamentales. Destacan el coro (con su bella sillería), el impresionante retablo renacentista de alabastro de Damián Forment, la Santa Capilla donde se venera la imagen de la Virgen y las cúpulas pintadas por Goya.

Entre los monumentos religiosos, hay que visitar la basílica de Santa Engracia (especialmente su fachada renacentista y la cripta), el antiguo Seminario de San Carlos (con su bellísimo retablo barroco) y las iglesias de Santiago y San Felipe. Dentro de la arquitectura civil destacan los palacios del Renacimiento aragonés: de los Condes de Morata, los Pardo, Argillo, Sástago, Maestranza, Morlanes y Montemuzo. Y, además, otros muchos centros de arte:

Museo Pablo Gargallo: Un magnífico palacio del Renacimiento tardío (s. XVII), situado en una céntrica plaza de agradable entorno histórico que alberga más de cien obras del insigne escultor aragonés.

Filigranas árabes en una de las puertas del patio del Palacio de la Aljafería, sede de las Cortes de Aragón, en la capital aragonesa / CARLOS GARCÍA.

Museo de Zaragoza: Situado en la Plaza de los Sitios, exhibe magníficas colecciones de Arqueología y Bellas Artes. Las de Etnología y Cerámica se encuentran en el Parque Primo de Rivera.

Centro de Historia de Zaragoza: Ubicado en el antiguo convento de San Agustín, presenta temáticamente la evolución de la ciudad de Zaragoza desde perspectivas históricas, patrimoniales, urbanísticas, culturales y turísticas.

Museo Ibercaja-Camón Aznar. Recoge el legado del ilustre académico zaragozano, una colección de obras, principalmente pictóricas, que abarcan desde el siglo XV al XX y que se ubican en el antiguo palacio de los Pardo (s. XVI).

Entre los muchos atractivos que ofrece la ciudad destaca la posibilidad de contemplar la obra de Francisco de Goya y Lucientes, y entre sus pinturas las cuatro series completas de grabados conservadas en el Museo Ibercaja-Camón Aznar, los frescos de la Basílica del Pilar y los retratos al óleo del Museo de Zaragoza y del "Espacio Goya", de Ibercaja, donde también se puede visitar el Patio de la Infanta. En las afueras de Zaragoza, concretamente en la Cartuja del Aula Dei, se conserva también uno de los mejores ejemplos de la primera producción mural de Goya.

Junto a la Basílica, se halla el Palacio de la Lonja, el ejemplo más representativo de la arquitectura civil del Renacimiento, y el Puente de Piedra, situado en el mismo lugar que el puente romano. El actual es gótico, del siglo XV, y es el puente más antiguo que se conserva sobre el río Ebro. No conviene perderse la obra de Pablo Serrano, relevante escultor aragonés del siglo XX, que se exhibe junto a la de su mujer, la pintora Juana Francés, en el Museo Pablo Serrano.

La ciudad de Zaragoza ofrece también el magnífico Auditorio-Palacio de Congresos, un espacio donde las más renombradas figuras de la actualidad pueden desarrollar su talento. Músicos, cantantes y artistas reúnen en él todas las tendencias, desde la música clásica hasta la contemporánea.

Cuenta igualmente con el histórico Teatro Principal o Teatro del Mercado. Además, otros centros de máximo interés para los turistas y visitantes son el Museo del Foro, la Iglesia de Santa Isabel o el Centro de Historia, que en muchas ocasiones se convierten en sede de acontecimientos culturales puntuales o de ciclos anuales de conciertos. Además, Zaragoza ofrece otras posibilidades en instalaciones, tanto públicas como privadas. Destaca el Auditorio o Palacio de Congresos, con salas para 100 y 2.000 asistentes.

El autobús turístico circula por Zaragoza y anuncia un recorrido ininterrumpido todo el día para visitar la ciudad del Ebro / CARLOS GARCÍA.

El renacimiento de la ciudad

JUAN ALBERTO BELLOCH
Alcalde de Zaragoza.

Zaragoza vive un momento de profunda transformación. La celebración de la Expo ha acelerado este cambio que estamos viviendo como un auténtico renacimiento de la ciudad.

Del 14 de julio al 14 de septiembre del 2008 Zaragoza acogerá la Exposición Internacional sobre Agua y Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en el recinto del Meandro de Ranillas. Será el evento de repercusión internacional más importante que se celebre en España en esta década. En términos de protagonismo internacional, de transformación urbanística, de inversión pública y privada y de atracción de visitantes, se trata sin duda de uno de los momentos más importantes en la historia de la ciudad.

Una gran oportunidad y también un gran desafío. Lo más importante es asegurarnos de que la Expo sirve para conseguir los grandes objetivos estratégicos de la ciudad; para que Zaragoza suba de rango entre las ciudades europeas; para impulsar su transformación y dejarnos un legado valioso para las próximas generaciones.

En este sentido, hay ya algunas cosas relevantes que podemos dar por seguras y que merecen ser destacadas. En primer lugar, el impulso al mayor programa de inversión pública generado nunca en Zaragoza. Hoy podemos decir que tenemos obras comprometidas por un importe de 1.730 millones de euros, sólo en el ámbito del protocolo de inversiones públicas. Obras que se van a concentrar en un periodo de sólo cuatro años y que resuelven muchas de las necesidades históricas de la ciudad en materia de infraestructuras: cierre del tercer y cuarto cinturón, cuatro nuevos puentes, ampliación del aeropuerto, nuevo palacio de congresos y recuperación de las riberas del Ebro. Sólo por conseguir esto, ya merecía la pena la Expo.

Por otro lado, la Expo va a cambiar radicalmente las postales de Zaragoza, la imagen que los visitantes se llevarán de nuestra ciudad. Iconos como la Torre del Agua, el pabellón-puente de Zaha Hadid; o el pabellón de Aragón, por citar sólo algunas de las muchas obras emblemáticas e intervenciones artísticas asociadas al 2008, van a aumentar el valor de la "marca Zaragoza" en el mundo. Pero el legado ya seguro que nos deja la Expo es un patrimonio ciudadano de valor incalculable para la calidad de vida de los zaragozanos: El parque metropolitano de Ranillas, que vamos a proponer que reciba el nombre de Luis Buñuel, y la recuperación de las riberas del Ebro como un nuevo parque lineal. A ello hay que sumar los equipamientos (hoteles, ciudad de la imagen, museos científicos, acuario fluvial, palacio de congresos...) que harán mucho más competitiva la oferta de Zaragoza para atraer ese disputado y creciente mercado del turismo urbano y de negocios.

Todo constituye un legado extraordinario para la ciudad. Algo nada efímero, ni superfluo, ni extravagante. Algo que ya podemos empezar a saborear y que Zaragoza disfrutará durante muchas décadas. Algo que no existiría sin la Expo.

 

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