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Pasarela Cibeles celebró con éxito la cuarenta y cuatro convocatoria, en una carpa de 4.750 metros en los Jardines del Buen Retiro de Madrid. La nueva convocatoria ofreció 27 desfiles con colecciones de 31 creadores españoles. Todo un récord, después de la polémica suscitada sobre las modelos, que deberían tener al menos un índice de masa corporal de 18 por 100 para evitar la extrema delgadez. Y así fue. Y se puede decir que al fin esta vez Pasarela Cibeles tuvo peso. El programa comenzó el 18 de septiembre con el Gallego Antonio Pernas y se cerró el 23 con los creadores más jóvenes. En la primera jornada se esbozaron las tendencias básicas para la próxima temporada en la carpa de El Retiro y las modelos, al fin, pudieron desfilar, dejando de lado las polémicas sobre su peso. Pernas llevó a su público de vuelta a los años 60, con un claro espíritu de individualidad. En su puesta en escena, las modelos presentaban flequillos largos e interminables piernas. Destacaron los vestidos cortos, los pantalones pitillo, trenchs estampados, pichis, chaquetillas, cestas y coquetos bolsos. El diseñador viste a la mujer de blanco inmaculado con mil y un tejidos, desafía al rojo con el rosa y mezcla los blancos con los negros, mientras que los accesorios los realiza con charol de colores. Montesinos dedicó un homenaje a su Valencia natal, a la que sacó a escena en forma de colores marineros muy apreciados y aplaudidos por los asistentes a la Pasarela. Elio Berhanyer, arrancó su desfile con una declaración de principios: El diseñador quiso decir que los colores de la bandera española deben estar por encima de coyunturales batallas políticas y para ello los utilizó en los modelos de su veraniega colección. Con Spastor llegó el escándalo ya que se decantó por dividir el escenario en dos partes mediante una cortina, lo que provocó el enfado y la desesperación de cámaras y fotógrafos de prensa que vieron como se dificultaba un poco su trabajo.
El triunfo de la jornada fue para Locking Shocking, que dejó boquiabiertos a los asistentes con una puesta en escena que mezclaba los aires de un carnaval veneciano con el "underground" más radical. Unos antifaces ciegos ocultaban el rostro de las modelos que llevaban los eternos "Leggins" bajo vestidos de amplios volúmenes con mezclas de estampados muy coloridos. Juana Martín volvió a llenar el escenario con sus raíces andaluzas, con un espectáculo flamenco, de la mano del cantaor Manuel Lombo, y, esta vez, la diseñadora presentó una colección más contemporánea. Una de las colecciones más esperadas era la del diseñador Andrés Sardá que, en esta ocasión presentó su linea de bañadores para la próxima temporada. El modisto se inspiró en la India actual. Según su visión, la próxima temporada, la mujer se viste influida por el ambiente de las grandes fiestas en los salones de un antiguo palacio. Los tejidos fluyen vaporosos, envolviendo los cuerpos con estampados inspirados en la cultura oriental. Los tops se adornan con cadenas doradas cuajadas de piedras semi preciosas como el jade, el ambar y el cristal de roca. El mismo estampado se combina en distintas materias para poder dar vuelo, ligereza y caida en cada prenda, jugando al contraste de los tejidos. Los colores también tienen inspiración de la India con sus verdes, dorados, malvas y corales. También las diseñadoras tuvieron gran éxito en esta edición de la Pasarela, como la bilbaina Miriam Ocariz que presentó una colección frágil como un dibujo. Sus confecciones destacaron por las puntillas y la mezcla de fantasía, realidad y ficción en sus diseños. En la pasarela se pudieron ver modelos realizados en algodón, punto, crep elástico, seda elástica, muselina, etc. Y colores como el rosa chicle, el negro, el blanco compacto y los pequeños brillos.
Elio Berhanyer concibió la próxima temporada como una paraíso de blanco y negro, salpicado de sutiles pinceladas de rojos, verdes y rosas. El lujo del sport es un "leit motiv" dentro de su colección donde se encuentran prendas tipicamente deportivas decoradas con herrajes que rememoran el lujo más sofisticado. También destacaron la riqueza de tejidos para el coktail y la noche donde la propia estructura de las tejidos transmiten tan sólo con su movimiento. Aghata Ruiz de la Prada volvió a triunfar sobre la pasarela madrileña con una colección cargada de color, de combinaciones atrevidas y sobre todo de prendas que buscan tanto la comodidad como la feminidad por sus formas y tejidos. Siempre fiel al Arte Contemporáneo, la diseñadora le rinde tributo en esta ocasión a Nicky de Saint Phalle con vestidos multicolores y originales estampados. Devota & Lomba hicieron una reinterpretación del clásico tópico, dirigido a lo nuevo burgués. Utilizaron tonalidades verdes, marrones y rosas. Y presentaron confecciones largas mayoritariamente a mitad de pierna y de rodilla. De entre los creadores más jóvenes destacó Alma Aguilar que alternó el volumen con prendas escuetas, junto a las faldas con vuelo, los bajos bullonados y las blusas livianas Al igual que en ediciones anteriores la firma L`Oréal París patrocinó el certámen y concedió sus ya tradicionales premios. dotados con 6.000 euros cada uno. En esta ocasión la diseñadora jóven ganadora fue la mallorquina Carmen March; y la mejor modelo fue Denise Moreno
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