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El pueblo toledano muestra la obra de su paisano Fernando de Rojas en el museo de la tragicomedia universal

La Puebla de Montalbán: Embrujo de La Celestina

CARLOS GARCÍA

La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Paz se empezó a construir en 1434, en la antigua huerta del palacio del rey Pedro I / CARLOS GARCÍA.

La Puebla de Montalbán tiene todo el embrujo de La Celestina, la magistral tragicomedia que escribió el poblano Fernando de Rojas, cuyo legado es una joya de la literatura española y universal. Precisamente todos los años La Puebla de Montalbán representa en su semiporticada plaza mayor esta maravilla literaria y los medievales y ricos vestidos se conservan en un museo dedicado a La Celestina. Allí, 31 cuadros de Teo Puebla, que ilustran la edición noble de la Celestina, dan testimonio de la obra de Fernando de Rojas, junto a ancestrales aperos y útiles de labranza, antiguas piezas de medidas, tornos de alfareros y una sala de fotografías seculares... Todo este pueblo manchego, situado a 29 kilómetros de Toledo, a 45 de Talavera y a 100 kilómetros de Madrid, está volcado con su paisano Fernando de Rojas, que le dió nombre universal desde 1499, fecha de la primera edición de este bestseller medieval, fechado en Burgos. Su recuerdo está impreso en una placa en la fachada del Ayuntamiento, al lado del que fue protomédico de Felipe II, autor de "la Historia Natural de Nueva España", actual México, que también era de La Puebla. Pero este maravilloso entorno toledano tiene una historia tan nutrida como sus gentes de bien.

Históricamente, su término estuvo habitado desde la Prehistoria y el Calcolítico. En su suelo se han encontrado hachas prehistóricas y enterrameintos en urnas. Los celtas se asentaron aquí y dejaron sus verracos, como el aparecido en La Vega de los Caballeros. Precisamente su actual nombre puede provenir del término celta Albiganus, "Mons Albigánicum", es decir, monte blanco, en clara referencia a sus calteras y minas de caolín existentes al sur del término municipal. Tras los celtas fueron los romanos quienes ocuparon el lugar, como demuestran las sepulturas halladas en la Dehesa Nueva y en Soto Redondo con inscripciones latinas que se refieren a los "Maganos" y los "Mohenos".

El Ayuntamiento de La Puebla de Montalbán, con el soportal y las columnas de granito / CARLOS GARCÍA.

El actual emplazamiento de La Puebla de Montalbán, que tiene un feraz término, regado en más de 4.000 hectáreas por el Río Tajo, llega de la mano del Rey Alfonso VI, en 1085, cuando, tras la conquista se convierte en señorío con base en el espectacular castillo de Montalbán. Allí vivió Doña María Padilla, favorita de Pedro I. El Rey Juan II hizo una donación de la villa la Condestable de Castilla, don Álvaro de Luna. Posteriormente, el Rey Enrique IV dona la villa a su amigo y partidario don Juan Pacheco, en 1453. El rey creó un mayorazgo y se lo confirió a su tercer hijo don Alfonso Téllez Girón, denominándose desde encontes, "Señor de la Villa de Montalbán". Desde 1453 al 1600, el casco urbano se enriquece con un palacio, conventos e iglesias, erigidas bajo el empuje de sus señores. De esta época son el Palacio de los Condes, de 1462, en la Plaza Mayor, ejemplo de arquitectura típica de los siglos XV y XVI; su iglesia, de finos artesonados, de 1434; el convento de las Madres Concepcionistas, de magníficos sillares, fundado por el maestre de Santiago Juan Pacheco y Leonor Chacón, señores de Montalbán, en 1522; la torre de San Miguel, de 1604 y la ermita del Cristo de la Caridad, patrono de la villa, y antiguo Hospital de la Caridad.

A este reducto de cultura y de historia, La Puebla de Montalbán, se accede por las carreteras CM-4000 de Toledo-Talavera y por la CM-4009 que, pasando por Torrijos, y nos conecta con la Autovía de Extremadura hacia Madrid.

En el centro del pueblo se encuentra la Plaza Mayor o sencillamente "la plaza" como todo el mundo la conoce y como, además, está registrada en el libro de matrícula parroquial del año 1768. Fue llamada de la Constitución en 1871, de la República en 1873, nuevamente de la Constitución hasta 1932 en que volvió a llamarse de la República, y por fin, plaza Nacional desde 1936 hasta 1983, fecha en la que se bautizó con el actual nombre. Pavimentada con tipología castellana de cantos rodados y losas de granito en 1982, es una de las mejores plazas de la provincia, en la que se conservan edificios típicos del siglo XV y XVI.

Se accede a la misma por dos calles, un túnel y dos arcos de bella factura pertenecientes al palacio. De traza trapezoidal irregular, y una superficie aproximada de 2.260 metros cuadrados, no se construyó como tal, sino que se llegó a ella a través de un procedimiento constructivo que la fue configurando como está ahora. De ello son testigos los diferentes estilos que se han ido imprimiendo en sus portadas y balcones.

El pueblano Miguel del Valle hizo de cicerone en nuestra visita a la localidad manchega / CARLOS GARCÍA.

En la fachada norte tiene unos soportales con columnas de granito, desiguales, balcones corridos y una gran portada de acceso al que fuera en otros tiempos Mesón Grande de la Plaza, el mismo mesón que conoció Fernando de Rojas y el que perpetuó en "La Celestina". En la fachada oeste se encuentra el edificio del Ayuntamiento, formando ángulo con el edificio del antiguo mesón. A la entrada de la casa consistorial, a uno y otro lado, hay sendas placas dedicadas, una a Fernando de Rojas, y otra, al protomédico de Felipe II, Francisco Hernández. La fachada sur está ocupada en su totalidad por el palacio de los Duques de Osuna y condes de La Puebla de Montalbán. Y la última fachada la ocupa la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Paz unida al palacio por un corredor, sustentado por dos hermosos arcos.

La iglesia presenta planta de cruz latina. Su nave central tiene un artesonado de gran calidad y las dos naves laterales tienen también artesonados que han sido recientemente descubiertos y restaurados para que luzcan en todo su esplendor.

El crucero tiene una cúpula de media naranja sobre pechinas con linterna. Los brazos del crucero están cubiertos por una preciosa bóveda de medio cañón con lunetas.

El museo de La Celestina acoge una colección de 31 pinturas de Teo Puebla, así como útiles domésticos, fotos y trajes típicos / CARLOS GARCÍA.

El Palacio de los Condes de Montalbán es un edificio de planta cuadrada y tres alturas. La fachada que da a la Plaza Mayor tiene una portada plateresca de puerta adintelada, con jambas de piedra rematada por canes que sujetan un ancho dintel. En el interior hay tres magníficos artesonados de pino. Este magnífico palacio fue construído en el siglo XV por el maestre de Santiago Juan Pacheco, a partir de 1462. En 1991 fue declarado Bien de interés Cultural por el Gobierno Regional de Castilla-la Mancha.

El convento de Monjas Concepcionistas se levanta sobre un zócalo de piedra granítica a base de grandes volúmenes, con sillares calizos y graníticos en las esquinas. La fachada norte tiene una puerta adintelada de piedra que da acceso a la iglesia de planta de cruz latina y ábside semicircular. Todo el conjunto fue construido por Laurencio de Llachoa y fundado por Juan Pacheco y Leonor Chacón, señores de Montalbán en 1522. Es de estilo plateresco de influjo italiano.

También es orgullo de los pueblanos la famosa Torre de San Miguel. Fue construida en el punto más alto del casco urbano por el maestre Cristóbal Ortiz, que comenzó su obra de sillería ladrillo en 1604. Es un edificio de planta cuadrada de cuatro cuerpos, el primero de mampostería y ladrillo con sillares almohadillados en esquina. Es la torre que tuvo la Iglesia de San Miguel, hundida en el siglo XVIII y se considera el monumento símbolo de la villa por su enorme esbeltez y monumentalidad. De estilo mudéjar tardío, fue declarada Bien de Interés Cultural en marzo de 1993.

Orgullo y responsabilidad

ARACELI LADERA DÍAZ-CHIRÓN
Alcaldesa de la Puebla de Montalbán.

En La Puebla de Montalbán sentimos el orgullo y la responsabilidad de ser la cuna del ilustre bachiller Fernando de Rojas y su inmortal obra la Celestina, un autor y una obra emblemática que han arraigado en nuestra propia identidad cultural e histórica, cuya clara manifestación es el esfuerzo e ilusión con que cada año, desde 1999 en que se conmemorara el V Centenario de la publicación de la primera edición de la Celestina, todos los pueblanos acometen la organización y realización de "La España de Rojas", un espectáculo cultural y turístico que recrea un auto de fe de la Santa Inquisición y que desde el 2005, este proyecto que no ha parado de crecer y enriquecerse, se ha convertido en FESTIVAL CELESTINA, un festival lleno de multitud de actividades: circo (espectáculos de fuego), teatro al aire libre, teatro de calle para niños y adultos, danza, adaptaciones de la obra de Rojas, música antigua, flamenco, cine, mercados típicos de la época, pero que tiene como acto central la representación de "La Celestina", a cargo de más de 150 actores y actrices de la localidad y las representaciones teatrales en el interior de las numerosísimas cuevas de La Puebla, verdaderas joyas arquitectónicas, muchas de ellas comunicadas entre sí, en las que se recrea el mundo, o más bien, submundo de los proscritos condenados a vivir en las sombras y que hacen único a este Festival. Durante casi dos semanas, toda La Puebla se convierte en un auténtico escenario. En la Plaza Mayor se representa La Celestina y se desarrolla el Mercado de las Tres Culturas; en la Torre de San Miguel se recrea el Entierro de Calisto y el suicido de Melibea; el Museo de La Celestina se utiliza para mesas redondas y conferencias; el claustro de los Padres Franciscanos para hacer un patio flamenco; la Casa Bonita, que es una casa particular, un pequeño palacete de 1931 que sus inquilinos nos ceden, para hacer representaciones?, y por su puesto las cuevas.

Pero de La Puebla de Montalbán hay que decir, que es un municipio que acoge al visitante, y que mira al futuro sin olvidar su pasado, no sólo en cuanto al desarrollo turístico sino también al industrial y urbanístico, aspectos que van a ser claves en los próximos años. Desde el Ayuntamiento se están apoyando todas estas iniciativas de crecimiento y enriquecimiento económico y cultural, como es nuestro Festival Celestina, que permiten que este pueblo siga avanzando al compás de los tiempos, manteniendo intactas sus raíces e identidad cultural.

 

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