El Restaurante Aragonia Paradís, situado en el atrio del Hotel Palafox de Zaragoza, es todo un santuario de supremas exquisteces gastronómicas. Sólo con ver la sugerente y amplia carta de entrantes fríos y calientes, ensaladas, arroces y pastas, pescados y carnes, se le abre el apetito a cualquiera. Y no es para menos si se tiene en cuenta que aquí se puede pedir desde un finísimo carpaccio de buey con rúcula, parmesano y virutas de foie, al trío de terrinas de foie con confitura de rosas, bouquet de frutas y melaza de vino tinto. Desde una sabrosa empanada con sardinas del Cantábrico a los chipirones a la plancha, con papada ibérica confitada y aceites de tinta y romero. Y esto en diez sugerencias cualquiera de ellas asombrosa.
¡Y qué decir de los arroces y pastas!. Se puede elegir el caldoso de bogavante, el de verduras de las Cinco Villas con azafrán de Monreal del Campo, la Fideuá con mejillones, gambas y alioli de pimentón de la Vera, y la pasta artesana a la carbonara con panceta ibérica y pimineta rosa. Todo impresionante.
Y los pescados, fresquísimos. Recomendamos el mero a la plancha con rissotto de berberechos y navajas, y el rodaballo también a la plancha con patatas confitadas en aceite de trufa blanca y setas de temporada.
En carnes, las carrilleras de cerdo ibérico estofadas al vino tinto con manzana asada al Calvados resultan exquisitas. Sin olvidar el ternasco de Aragón asado a baja temperatura con cus-cus a la canela y salteado con calabaza y calabacín. Y las codornices en tres servicios: consomé con rosas, canelón con pera y rellenas de trompeta negra y butifarra.
Los postres son igualmente para chuparse los dedos. Desde el melocotón de Calanda en almíbar de jazmín, con pan de especias y requesón, al bavaroise de mango con bizcocho de naranja en timbal con helado de mandarina. Y todo regado con vinos de una nutrida bodega, de las mejores de España, que recibió varios premios. Y en un ambiente con luz tenue que invita a la intimidad.