Con dos ciudades Patrimonio de la Humanidad y El Quijote por bandera, Castilla-La Mancha, la tercera Comunidad Autónoma española por extensión, atrae a más millones de turistas españoles y extranjeros. Cualquiera de las provincias que forman la Comunidad castellano-manchega merece una visita, descubriendo su patrimonio cultural y natural, sus costumbres y fiestas, su rica artesanía y su variada gastronomía, avalada por unos exquisitos productos con Denominación de Origen.
Una de las ciudades españolas con mayor riqueza monumental es Toledo. Conocida como "Ciudad de las tres culturas", debido a la convivencia durante siglos de cristianos, árabes y judíos, conserva tras sus murallas un amplio legado artístico y cultural en forma de iglesias, palacios, fortalezas, mezquitas y sinagogas. En localidades como Yepes, Ocaña, Corral de Almaguer o Tembleque destacan las grandes iglesias, que se alzan recortando el paisaje, y sus singulares plazas mayores. Y también se pueden ver importantes restos y monumentos en la comarca de La Sagra, con municipios como Illescas, que conserva en el Santuario de la Virgen de la Caridad cinco excepcionales cuadros de El Greco.
La provincia de Cuenca también cuenta con una gran variedad paisajística y cultural. Hoces, pinares, torcas, lagunas, reserva de osos... se distribuyen por todo el territorio. Su rico patrimonio se conserva en ciudades romanas como Valeria, Segóbriga y Ercávica. También hay magníficas villas monumentales: Alarcón, Cañete, Moya o San Clemente. Y por ser villa de fronteras, Cuenca es también rica en castillos, que destacan en los municipios de Beteta, Cañete, Fuentes, Almenara o Belmonte.
Se distinguen en Cuenca tres grandes comarcas naturales: la Serranía, la Mancha y la Alcarria, en las que son perceptibles las diferencias geográficas que hasta no hace mucho tiempo llevaban aparejadas también distinciones culturales, económicas, sociales y urbanísticas.
Las Casas Colgadas de Cuenca, de origen medieval, sede del Museo de Arte Abstracto / GEORAMA.
En la provincia de Guadalajara, la práctica totalidad de pueblos que a lo largo de la historia se han asentado en la Península Ibérica han dejado huellas de su civilización y cultura, más o menos significativas, en el territorio. Su arquitectura, de tipo tradicional, es muy variada, como lo son las tierras de Guadalajara. Casas alcarreñas de mampostería y entramado de madera en Horche y Pastrana. Casas de adobe, tapial y guijarros de río en los pueblos de la Campiña. Casas macizas, con tejados de pizarra y pequeños ventanales, como las de la Sierra, que conforman la denominada "Arquitectura Negra". Y casonas de piedra, blasonadas, como las del Señorío molinés. Toda una gama aún latente que hace que merezca la pena recorrer los diferentes municipios de Guadalajara para dejarse maravillar por los encantos que se presentan en cada calle.
La provincia de Albacete cuenta con un gran número de enclaves de gran belleza paisajística e interés natural, algunos de los cuales goza de algún tipo de protección medioambiental. Destacan por su singularidad el Calar del Río Mundo, el Valle del Cabriel y el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Este último constituye un excepcional rosario de quince lagunas con nombre propio, que se escalonan a lo largo de varios kilómetros, y contrastan con la aridez del paisaje manchego de su entorno.
Ciudad Real tiene en toda su provincia unos valores naturales en gran medida desconocidos. En sus casi 20.000 km2 que ocupa, posee una clara diferenciación entre el Este, más conocido y estereotipado, y el Oeste, casi desconocido y más abrupto. En ambos, el viajero puede descubrir infinidad de sensaciones al recorrer sus variados paisajes y sus naturales ecosistemas, que ocultan una riqueza inigualable, tanto natural como histórico-artística. Destaca la acumulación de espacios protegidos, siendo la única provincia manchega que cuenta con dos Parques Nacionales (Cabañeros y Las Tablas de Daimiel). Igualmente, la Red de Áreas protegidas de Castilla-La Mancha cuenta con diez Reservas Naturales que ocupan una superficie de 6.169 hectáreas. Un ejemplo de estas reservas manchegas son las Hoces del Río Cabriel, en la provincia de Cuenca.
También goza de especial atractivo el turismo rural. El alojamiento en casas rurales, cabañas de piedra o madera y campings de Castilla-La Mancha, ubicados en parajes de gran belleza paisajística o cerca de conjuntos monumentales, ofrecen una forma distinta de disfrutar del viaje. Además de estar dotados de todas las comodidades, se puede practicar en sus alrededores actividades muy diversas: Turismo ecuestre, senderismo, cicloturismo, piragüismo, rappel y numerosps programas de educación ambiental.