Más de un millón de turistas españoles y extranjeros viajan a Extremadura cada año para disfrutar de una exhuberante naturaleza. Los grandes parajes, como los Parques Naturales de Monfragüe, Garganta de los Infiernos y Cornalvo, se suman a enclaves históricos como los monasterios de Guadalupe y Tentudía, lugares de especial relieve para hacer animadas excursiones.
Una serie de buenas guías ayudan al turista a viajar por Extremandura: La Guía de Senderismo propone una treintena de rutas por la Región para mostrar los más interesantes destinos por la red de espacios Naturales Protegidos de Extremadura, las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAs) y los Árboles Singulares de la Región; la Guía de Alojamientos Rurales describe la creciente oferta de los establecimientos imprescindibles para recorrer la Región. Otras guías, como la de Fines de Semana, la de Museos, la de la Vía Ruta de la Plata, la de las Rutas Gastronómicas, Balnearios, Fiestas de Interés Turístico, la de Rutas Historico-Artísticas, Congresos y Hospederías de Extremadura, completan una información muy sugestiva y extensa de Extremadura.
La provincia de Badajoz es de gran diversidad paisajística. Es la mayor provincia española en extensión, con 21.657 kilómetros cuadrados, y en su territorio confluyen entornos naturales que la convierten en una tierra de fuertes y sorprendentes contrastes. Entre magníficas dehesas de encinar, pastizales y áreas cultivadas en secano, se yerguen altivas serranías, cubiertas por matorral y retazos del primitivo bosque mediterráneo, que forman amplios valles, por donde discurren cauces fluviales, embalsados en gran parte de sus tramos, que constituyen una de las mayores reservas de agua dulce de toda Europa. Esta rica pluralidad del paisaje badajocense favorece la existencia de ricas comunidades botánicas y zoológicas, con la presencia de especies de alto interés no sólo científico o ecológico, sino también cultural, social y económico. La gran diversidad de espacios naturales convierte a Badajoz en una de las provincias más capacitadas para practicar el turismo activo. La importante extensión de agua embalsada favorece la práctica de deportes náuticos como el piragüismo, la vela o la pesca. Se practican, además, senderismo, equitación, bicicleta de montaña, deportes aéreos o escalada, golf, caza, pesca y tiro con arco.
Diversas sendas atraviesan la extensa provincia de Badajoz, como la Ruta de los Castillos. La Región fue paso y campo de batalla de los diferentes pueblos que llegaron a la Península. Para sofocar rebeliones y proteger caminos y aldeas, se construyeron fortalezas de todo tipo. Recios castillos militares, bellos castillos-palacio de elaborada arquitectura, castillos altivos... se suceden por toda la provincia, adornándola aún más, si cabe. Esta ruta pasa por edificaciones como el Castillo del Duque, en Herrera del Duque, el Castillo de Puebla de Alcocer, el Castillo de Benquerencia de la Serena, el Castillo de Almoechón, en Cabeza del Buey, el de la Capilla...
El monasterio de Tentudía, en Calera de León (Badajoz), es uno de los enclaves más sugestivos y bellos del turismo extremeño.
La provincia de Cáceres, con 19.868 kilómetros cuadrados, es también de las más extensas de España, sólo superada por su vecina Badajoz. Destaca el Parque Natural de Monfragüe, situado en el centro del triángulo formado por Navalmoral de la Mata, Plasencia y Trujillo. Declarado Parque Natural en 1979, Monfragüe ocupa una superficie de 17.852 hectáreas y representa uno de los enclaves más extensos y representativos de bosque y matorral mediterráneo. El Tajo y su afluente, el Tiétar, proporcionan el medio acuático y esculpen en la cuarcita grandes farallones donde se asientan espectaculares colonias de buitres leonados y nidifican el halcón pereguino, el águila perdicera y el búho real. En sus orillas y cauces habitan el martín pescador, mitos, cormoranes y ruiseñores, además de la rarísima nutria.
Las ciudades de Mérida, Badajoz y Cáceres atraen a los turistas, que recorren sus calles dejándose seducir por sus monumentos, parques, jardines y fiestas, como el afamado Carnaval de Badajoz. De gran belleza son los restos de edificaciones romanas que se encuentran en la ciudad de Mérida, como el Teatro Romano, de los mejor conservados en España, y sede del Festival de Teatro Cláciso, el Anfiteatro, el Circo, el único que se conserva en España, y los Acueductos de Milagros y San Lázaro. Cáceres es la ciudad medieval por antonomasia. En su casco antiguo, casonas y palacios se simultanéan con iglesias y conventos, todos ellos esculpidos en piedra.
Además de la naturaleza, la gastronomía ha ocupado desde siempre un lugar muy importante para los visitantes de Extremadura. Toda la cocina es digna de elogio. Desde los vinos y quesos hasta la matanza; desde los platos más elaborados de la cocina monacal a los más sencillos, como el "escarapuche", la ensalada de limón, el frite y la "chanfaina".