Para degustar el mejor pescado que se pueda presentar en Madrid no hay nada mejor que el restaurante La Alpujarra, un magnífico lugar enclavado en la Plaza del Perú, junto a las calles de Príncipe de Vergara y Alberto Alcocer. Aquí los pescados del Mediterráneo saben a mar, sean a la sal o al horno. Y, además, existen especies difíciles de encontrar en otros restaurantes. Porque su propietario, Miguel del Valle Sánchez, se encarga de que lleguen pargos, urtas, borriquetes y corvinas, amén de las sabrosas lubinas, doradas y besugos.
En La Alpujarra los pescados son una exquisitez, sobre todo después de unos aperitivos de lujo, como el jamón de bellota, las gambas de Huelva, las cañaíllas, las coquinas y los chopitos. Aquí se saborea la cocina andaluza, incluida la fritura. Como buen aficionado a la cocina, Miguel del Valle presenta platos de los lugares donde nació y creció, desde su natal Puebla de Montalbán (Toledo) a los lúdicos enclaves de Granada, como la zona de La Alpujarra, que da nombre al restaurante. Precisamente de los alrededores de la capital granadina, concretamente de Santa Fe, lugar desde donde los Reyes Católicos iniciaron la conquista de la ciudad, Miguel del Valle trae a Madrid, en exclusiva, los "piononos", una delicia de postre parecido a los pasteles borrachos, difíciles de imitar.
El maître, Antonio Moya, es quien recomienda las viandas: Desde las "Patatas alpujarreñas", con patatas panadera, habitas, huevo revuelto y jamón de Trévelez, a los finos pescados a la sal (una maravilla de punto y de sabor) y las suculentas carnes rojas, como el solomillo y el chuletón gallego, y las finas chuletillas de lechal. Sin olvidar la caza, como la perdiz de los Montes de Toledo o el estofado de gamo en toda su magna expresión. Una auténtica delicia.