Si la cadena de Cervecerías Gambrinus tuviera que calificar de cero a diez a los establecimientos de comidas rápidas que llevan su nombre, éste de la madrileña calle Príncipe de Vergara obtendría la más alta calificación. La matrícula se la da la calidad de alimentos que presenta esta maravillosa cervecería dirigida por su propietario, Miguel del Valle. Aquí todo es bueno y abundante. Desde los sabrosos aperitivos españoles hasta los embutidos y jamones, pasando por las frituras, deliciosamente cuidadas, con buen aceite y fina harina, y los platos de la casa, que se sirven al instante. Y todo regado con buenas cervezas, muy frías y tiradas al estilo antiguo.
Lo más espectacular de Gambrinus Vergara son sus "panderetas" y "platazos". Los hay de ibéricos (jamón, lomo, queso, salchichón, chorizo), de berberechos, de mejillones al vapor, de gambas cocidas o a la plancha, de cintas de bacalao sobre fondo de piquillo, de patatas con habitas, jamón y huevo revuelto... Y se llaman "platazos" porque son realmente abundantes.
Para empezar se puede pedir algo de picoteo, como la mojama con almendras, los pinchos de bonito, el pulpo a la gallega con verduras o el salpicón de marisco. Y también un maravilloso caldo, que acompaña al aperitivo del mediodía. Además se pueden degustar pescados como la merluza y la brocheta de rape, y carnes como el solomillo ibérico frito al ajillo con patatas fritas, y el estofado de gamo. De lunes a viernes cuenta con menús y platos caseros de cuchara, como el potaje de garbanzos con bacalao, la fabada asturiana... Todo ello elaborado a fuego lento. como debe ser.
El local es muy amplio. Tiene 120 plazas en el comedor y otras 75 en apartados, en mesas que son barriles, al lado de la barra. Abre todos los días, en horario ininterrumpido, de 10,00 de la mañana a 00,30 de la noche. Dispone de aparcacoches y tiene muy buena relación calidad-precio.