En la Terminal 4 de Barajas se bautizó al más nuevo de los aviones de Iberia, recién llegado de la factoría Airbus, un A-321, que recibió un nombre emblemático de "Águila Imperial Ibérica", en homenaje a esta especie única y exclusiva de España. El bautizo fue apadrinado por Joaquín Araujo, reconocido naturalista y Premio Nacional de Medio Ambiente y Premio Global 500 de la ONU.
Éste es el primero de los 13 aviones que incorpora Iberia a su flota hasta el próximo año, de la familia Airbus A-320, que llevan en el fuselaje el nombre y dibujo de otras tantas especies protegidas, cada uno de ellos apadrinado por reconocidos naturalistas y conservacionistas.Tras el "Águila Imperial Ibérica", este año llegarán otros ocho aviones que recibirán los nombres de Lince Ibérico, Oso Pardo, Cigüeña Negra, Urogallo, Nutria, Búho Real, Avutarda y Halcón Peregrino.
Están apadrinados, respectivamente, por Astrid Vargas, directora del Programa de Conservación del Lince Ibérico; Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo; Antonio Pérez Henares, escritor y periodista; Fernando Ballesteros, asesor del Ministerio de Medio Ambiente en programas de conservación del urogallo; Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF/ADENA; Ernesto Álvarez, presidente del Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, GREFA; Alejandro Sánchez, director ejecutivo de la Sociedad Española de Ornitología; y Odile Rodríguez de la Fuente, directora general de la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente.
Para 2008, Iberia dispondrá de otros cuatro aviones de estos modelos que recibirán los nombres de Grulla, Petirrojo, Vencejo y Flamenco, y está previsto que esta acción se amplíe a nuevos aviones de la flota de Iberia. Además, la compañía se ha puesto a disposición de organizaciones como Adena, Seo Bird, GREFE, Fundación Oso Pardo, y de todos los que han colaborado en este proyecto para ampliar esta colaboración y buscar nuevas fórmulas a favor de la fauna española.
El presidente de Iberia, con los naturalistas y conservacionistas, tras el bautizo del primer avión con el anagrama del Águila Imperial.
Dar nombre a los aviones forma parte de una gran campaña de concienciación que se prolongará al menos durante dos años, y cuyo objetivo es dar a conocer entre los clientes y empleados de Iberia, así como entre el público en general, la riqueza de la biodiversidad española, la mayor de Europa, y las amenazas que sufren algunas de las especies más emblemáticas, algunas de ellas únicas en el mundo, con el fin de sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de protegerlas y preservarlas.
Además del nombre y dibujo en el fuselaje, cada avión llevará en los asientos una amplia nota informativa elaborada por el naturalista que lo ha apadrinado, en la que describe las peculiaridades de la especie. En las revistas Ronda, Excelente y el diario Universal, que se entregan a bordo de los aviones a una audiencia de 2,3 millones de personas al mes, así como en el video que se proyecta a bordo, se van a incluir reportajes divulgativos sobre estas especies los próximos dos años.
Iberia se ha implicado en la protección de las especies protegidas desde hace años. En 1986 se adhirió a la Convención Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre, CITIES, y no acepta en sus vuelos ninguna de estas especies. En 2006 colaboró con el Ministerio de Medio Ambiente y la Fundación Biodiversidad en la campaña a favor del turismo sostenible, difundiendo un decálogo con consejos para ponerlos en práctica durante las vacaciones.
El presidente de Iberia, Fernando Conte, delante del panel con las especies protegidas que dan nombre a los nuevos aviones Airbús.