La 53 edición culminó con éxito en un escenario único que aúna historia y arte en la capital de Extremadura
El Teatro Clásico de Mérida, irrepetible
JOSÉ LUIS MARTÍN
La 53ª edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida concluyó con un balance positivo tanto por la afluencia de público como por la calidad de los espectáculos representados. El director del Festival, Francisco Carrillo, valoró positivamente la apertura de nuevos espacios escénicos y la integración del certamen en la ciudad.
Después de 16 espectáculos y 68 funciones, se cerró esta edición del Festival con la representación de "Andrómaca" en el Teatro Romano y de "Orión (58?)" en la Alcazaba árabe. El director del Festival, Francisco Carrillo, se mostró igualmente satisfecho con la respuesta y el grado de implicación del público a la programación diseñada. "Desde un punto de vista general, el balance es positivo. Hemos hecho una edición que nos ha demostrado que el camino que llevamos hacia la creación de un Festival de las Artes del siglo XXI es el idóneo", aseguró Carrillo, quien resalta como principal novedad la incorporación de nuevos espacios escénicos, que han permitido integrar en mayor medida el certamen en la ciudad.
"La valoración es bastante positiva pero hay que hacer un análisis pormenorizado de lo que ha supuesto esta 53ª edición. Hay que analizar y ver en qué se debe mejorar ese camino", añade Carrillo.
En su opinión, la transformación de la Alcazaba árabe en escenario ha sido uno de los mayores aciertos. "Es un espacio que ha encantado al público y que está realmente muy integrado en el espíritu de la ciudad, pero la aceptación no significa su consolidación. Lo que hay que hacer es consolidar este espacio con espectáculos cada vez mejores, adaptados a la diversidad que queremos para el Festival de Mérida".
Éste es uno de los primeros análisis que se pueden deducir y que marcan algunos de los objetivos para el próximo año, cuando el Festival de Teatro Clásico de Mérida celebra su 75 aniversario. Entre estos objetivos se encuentran "consolidar la Alcazaba árabe, prolongar la programación en el Foro Romano para los espectáculos infantiles y aumentar la oferta de teatro de calle, como el Molino de Pancaliente".
De entre las obras representadas este verano en el teatro de Mérida destada "Lisístrata", que alcanzó el honor de ser la obra más vista de esta edición. En total presenciaron este montaje 14.383 espectadores. Dirigido por Antonio Corencia y protagonizado por Miriam Díaz-Aroca, tuvo una media diaria de 2.397 espectadores. La nueva versión que Manuel Martínez Mediero realizó de la comedia de Aristófanes contó con Antonio Corencia en la dirección y con la actriz Miriam Díaz-Aroca en el papel protagonista. Otra de las representaciones más aclamadas en esta edición del Festival fue "Fedra", que contó con una media de 2.181 espectadores cada noche. La popular actriz y cantante Ana Belén regresó al Teatro Romano de la mano del director José Carlos Plaza, con quien ya protagonizó en 1995 el musical "La bella Helena". Ahora, el desafío fue la representación de "Fedra", una de las historias de amor más trágicas de la literatura, en la que la pasión que Fedra siente por su hijastro Hipólito (interpretado por el también cantante y actor Fran Perea), desata la furia y los celos de Teseo.
Igualmente destacó "Adiós, hermano cruel", el espectáculo con el que el bailarín argentino Julio Bocca se despidió de los escenarios tras 25 años de carrera. Inspirado en el drama isabelino "Lástima que seas una puta" (1633), esta obra es una compleja tragedia sobre el amor de dos hermanos, Lucía (interpretado por la primera bailarina del Ballet Argentino, Cecilia Figaredo) y Marcos (Julio Bocca). Con música de Lito Vitale y coreografía de Ana Mª Stekelmann.