Christian Colmenero, Jaén, 1980, descubre su inquietud por la fotografía a raíz de unos cursos impartidos en el instituto en el que estudia y en 1998 decide trasladarse a Madrid para poder profundizar aún más en lo que ya por entonces era su pasión.
Su andadura profesional comienza en el mundo de la reproducción de obras de arte, con la preparación de un catálogo para una exposición celebrada en el Museo de Bellas Artes de Jaén, que le lleva a fotografiar más de un centenar de obras.
Durante esta época es cuando, de manera autodidacta, se inicia en el laboratorio blanco y negro.
Ya en Madrid cursa estudios especializados en EFTI durante los años 1998 a 2001. En 1999 comienza a colaborar con la revista Motor 16 y, posteriormente, también con la desaparecida Auto y Diesel Semanal, de la que posteriormente pasa a formar parte de la plantilla hasta el año 2007.
Su trabajo diario en la revista lo compagina con la fotografía de moda, realizando innumerables books para agencias de modelos de Madrid y con el laboratorio blanco y negro, realizando revelados y positivados para fotógrafos profesionales de la capital de España.
En el año 2002 decide dar el salto al mundo expositivo, realizando una muestra de su reportaje "Penitentes" en su ciudad natal, muestra que repie un año después, más ampliada, en Málaga.
Durante los años 2004 y 2005 comienza a colaborar con las Federaciones Madrileña y Española de Taekwondo, cubriendo para ellas las competiciones organizadas por todo el territorio español.
Actualmente, y tras abandonar la redacción de Motor 16, colabora de manera autónoma además de con las citadas federaciones, con la revista Car & Driver y se encuentra inmerso en el proceso de creación de una agencia propia, dedicada a ofrecer servicios plenos de fotografía.
Todo un universo
CHRISTIAN COLMENERO MARTÍN
Más allá de la mera percepción técnica, podría definir al fotógrafo como aquel que es capaz de reconocer y captar lo que todo el mundo mira pero no ve, lo que todo el mundo tiene frente a sus ojos pero no puede apreciar, lo que a todo el mudo le gustaría disfrutar pero no sabe que existe aunque esté ahí mismo... Ser fotógrafo abre un universo especial, aquel que tú mismo creas al seleccionar el pequeño trocito de realidad que metes en tu visor y que decide el momento en que tu dedo detiene para siempre el tiempo. Porque para mí la fotografía es eso: el fragmento de realidad que cada uno decide ver.
Aquella mirada fugaz, aquel rayo de luz, esa situación que misteriosamente sólo ves cuando te pones tras el visor. Me parece sorprendente que una escena cualquiera de una situación cualquiera dé tanto de sí.
Un fotógrafo no ha de especializarse exclusivamente en un tema, sino que debe saber resolver los problemas que se le presenten sea cual sea la situación en la que esté. Por ello considero el reportaje como la temática reina de la fotografía, por su exigencia en mantenerte alerta, por obligarte a saber resolver esos problemas de manera casi instantánea y a obtener una buena imagen con lo que tengas en esos momentos entre las manos.
Fuertes contraluces, sombras al límite del detalle... mucha gente ha calificado mi trabajo personal como oscuro; y bien es cierto que me gusta tentar las posibilidades de mi cámara y la luz que tengo en cada momento, así como mi capacidad técnica para poder aprovecharla al máximo.
Cuando la fotografía deje de ser un reto para mí también dejará de apasionarme tanto como lo hace ahora, y estoy convencido de que eso nunca ocurrirá.