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Playas vírgenes, aves acuáticas, amplios arrozales y muchos puertos pesqueros configuran su variado y atractivo paisaje

Terres de l'Ebre: Un paraíso por descubrir

ELIES PUJOL

El Delta del Ebro es aún un auténtico paraíso de la naturaleza. Un paraíso aún por descubrir por muchos catalanes y por muchísimos españoles. No obstante los que quizás mejor conocen los encantos del Delta del Ebro son los extranjeros, ya que cada año son más los visitantes de otros países que teniendo constancia de los encantos que ofrece el Delta no dudan en descubrirlo.

El Delta del Ebro es la zona húmeda más extensa de las tierras catalanas. Con sus 320 km2 de superficie, constituye el hábitat acuático más importante del Mediterráneo occidental, después de la Camarga (Parque Regional Francés), y el segundo de España, después del Parque Nacional de Doñana. Podríamos decir que el parque natural del Delta del Ebro ofrece una gran similitud con el Parque Natural del Delta del Po, en territorio italiano.

Su considerable papel en el campo biológico contrasta con su profunda humanización de gran parte de su superficie y con un no menos considerable peso agrícola. La gente que habita el Delta es gente sencilla, amable y acogedora. Una gente que estima y quiere a su tierra y que la ha sabido defender de cuantos ataques de toda índole ha sufrido el Delta, por esto esta tierra ha sabido defender su personalidad, y su gente mayoritariamente agricultores, que viven del cultivo del arroz y de los cítricos y hortalizas no ha sucumbido ante las presiones de la industria, ni ante las ofertas de las inmobiliarias y empresas constructoras que hubieran dejado esta zona que aun es un vergel convertida en una zona de cemento como por desgracia ha ocurrido en otras zonas del levante.

El Parque Natural del Delta del Ebro tiene una superficie de ocho mil hectáreas, de las cuales algo más de cinco mil corresponden a la comarca del Montsià (hemidelta derecho) y las restantes, cerca de dos mil quinientas, a la del Baix Ebre (hemidelta izquierdo). Comprende las lagunas de Les Olles, El Canal Vell, El Garxal, L?Alfacada, La Platjola, La Tancada y L?Encanyissada; las islas de Buda, Sant Antoni y Sapinya; las penínsulas de La Punta de la Banya (Els Alfacs) y El Fangar, así como los Ullals de Baltasar y los yernos de Casablanca.

El Delta y en especial su parque natural destaca por el papel emprendido en la conservación de su numerosa fauna: cada año se dan cita más de 350 especies de aves migratorias, que representan el 60 por 100 de las de Europa. También la flora del Delta tiene especial interés, no tanto por la cantidad de especies como por la rareza de alguna de ellas.

El paisaje del Delta, en el que se originan a menudo dunas, con largas y desiertas playas o grandes estanques rodeados de cañizares, es uno de los más bellos del Mediterráneo. Pero el Delta no es sólo costa o litoral, en el interior los cultivos de huerta y frutales, y los extensos arrozales, cambian según la estación y le imprimen un sello especial.

En el interior de las Terres de l?Ebre nos topamos con el Parque Natural dels Ports, donde está el Monte Caro, que con sus 1442 metros es la cima más alta de Tarragona. Aquí se ubica la reserva nacional de la cabra hispánica, la más importante de España en esta especie protegida.

Además, desde el Baix Ebre y adentrándonos en las comarcas de la Terra Alta y Ribera d?Ebre, encontramos todo un conjunto de pueblos ubicados junto a las márgenes del río Ebro: Xerta, que cuenta con un azud (palabra de origen árabe que significa barrera, siendo ésta habitual para elevar el nivel de un río y convertirlo en navegable) en medio del río y desde donde parten los dos canales de riego del Delta, el de la margen derecha, construido en la segunda mitad del siglo XIX, y el de la margen izquierda, construido en las primeras décadas del siglo XX; Benifallet con sus esplendorosas cuevas de estalagmitas y estalactitas; Miravet, con su histórico castillo, que fue de la orden militar del Temple hasta el año 1308, y que en la actualidad se conservan en buen estado torres, patios y dependencias de diversas épocas, principalmente de la Medieval; Benissanet, templo de cultura musical; Móra la Nova y Móra d?Ebre, capital esta última de la comarca de la Ribera d?Ebre.

Otro gran atractivo de los pueblos ubicados hacia el interior de Terres de l?Ebre lo constituyen los pueblos del antiguo trazado ferroviario del Val de Zafán, una línea férrea que fue aprobada en 1880 y que debía unir varias localidades, desde Sant Carles de la Ràpita hasta Zaragoza. Si embargo, el trazado nunca llegó a completarse, ya que sólo operaba desde Tortosa a Zaragoza, pasando por La Puebla de Hijar y por Alcañiz. Esta vía férrea ha sido recuperada actualmente para su uso turístico como Vía Verde, con 50 kilómetros para recorrer sólo a pie, en bicicleta o a caballo.

El principal atractivo son los parajes de gran belleza: bosques de pinos, cañones espectaculares, viaductos entre barrancos del río Canaletas. La ruta comienza en Roquetes, pasa por Aldover y Xerta, y desde la antigua estación de Pinell de Brai nos adentramos por el Santuario de la Fontcalda, pasando por las sierras de Pàndols y Cavalls.

Tras pasar la estación de Bot, la Vía Verde se adentra en la comarca de la Terra Alta, para seguir hasta Horta de Sant Joan, donde se encuentra el Museo Picasso, en honor al pintor malageño, que pasó una etapa de su vida en esta población para recuperarse de una grave enfermedad y por amistad con un vecino de la localidad. Aquí, en Horta de Sant Joan, Picasso descubrió el cubismo, inspirado en la estructura urbanística de la población. El recorrido finaliza en la antigua estación de Arnes. La Vía Verde ha incrementado su atractivo turístico al entrar en funcionamiento un nuevo tramo de 30 kilómetros en la comarca aragonesa del Matarraña. La ampliación de la Vía Verde que ahora tiene 78,5 kilómetros es el primer paso para conectar la antigua vía del Val de Zafán con una nueva ruta desde Tortosa hasta la desembocadura del Ebro, uniendo dos parques naturales, el del Delta y el de Els Ports.

Si bien todos los pueblo de Terres de l?Ebre tienen algún atractivo hay algunos que destacan ya sea por su peculiaridad marinera, gastronómica, paisajística, patrimonial e histórica. Algunas de las poblaciones con un mayor atractivo son: Amposta, l?Ametlla de Mar, l?Aldea, Alcanar, Les Cases d?Alcanar, Poblenou, Deltebre, Sant Carles de la Ràpita, Sant Jaume d?Enveja, Camarles o Tortosa.

Amposta, capital de la comarca del Montsià, está situada en el margen derecho del río Ebro, siendo la puerta de entrada del Delta. En este atractivo lugar se pueden practicar todo tipo de actividades desde el deporte náutico y acuático, a los paseos por el río, y excursiones por la Sierra del Montsià y por el Delta. Un núcleo de población agregado a este municipio lo constituye el Poblenou del Delta, en otros tiempos conocido por Villa Franco.

L?Ampolla es la otra puerta de entrada al Delta. Es una auténtica población marinera, con puerto pesquero y deportivo. Dispone de playas de arena, playas de piedras y pequeñas calas. Este bello municipio, que posee un gran atractivo turístico, destaca también por su excelente gastronomía. Aquí se puede degustar el marisco de la Bahía del Fangar y de los criaderos de ostras, mejillones, y otros de pescados del Mediterráneo, de este tramo de la costa tarraconense.

L?Ametlla de Mar es un pueblo costero y su principal fuente de ingresos es el turismo, la pesca y la gastronomía, una gastronomía rica y variada, basada en el marisco y en el pescado. En julio celebra una "fideuada" popular y en agosto el día del "arrosejat". En sus aguas se practican los deportes náuticos, el submarinismo, la pesca y la vela con toda tranquilidad. Aquí se encuentra el circuito de motociclismo de Calafat.

Alcanar, con su tradicional puerto pesquero de Les Cases d?Alcanar, proporciona diariamente pescado fresco a los numerosos y buenos restaurantes locales. Sant Carles de la Ràpita, situada al sur del Delta del Ebro, ofrece una ideal mezcla de mar y montaña que la ha convertido en un punto estratégico desde el que visitar el Delta y sus alrededores. Destacan sus playas, su gastronomía y un gran puerto pesquero y deportivo que permite la práctica de los deportes náuticos: vela, windsurf y esquí acuático.

Tortosa posee un rico patrimonio artístico. Celebra la Fiesta de la Cinta en honor de su patrona y, desde hace poco, con gran calado, organiza la Fiesta del Renacimiento, que representa la vida en la época renacentista.

A un kilómetro de Horta de Sant Joan se encuentra el Convento de Sant Salvador, fundado por los Templarios. En esta población se ubica el Ecomuseo dels Ports y el Centro Picasso, con 240 obras pictóricas en reproducción facsimil del afamado artista.

Una zona rica en productos

JOSEP POBLET I TOUS
Presidente de la Diputación de Tarragona.

La demarcación de Tarragona acoge a sus visitantes con los brazos abiertos en una zona rica en propuestas turísticas, a través de dos marcas con puntos en común y con diferencias que las hacen únicas: Costa Daurada y Terres de l?Ebre. Cada una de las dos merece ser conocida y descubierta, dejándose sorprender por todas las singularidades que esconden.

Con 92 kilómetros de litoral de fina arena dorada, la Costa Daurada cuenta con un clima suave y benigno. El patrimonio cultural pone de manifiesto el pasado íbero ?con la ciudadela ibérica de Calafell-, romano ?con el patrimonio de Tarragona, declarado Patrimonio de la Humanidad-, medieval ?con los monasterios cistercienses de Santes Creus y Poblet, este último declarado también Patrimonio de la Humanidad- o modernista ?con el patrimonio de Reus y el Gaudí Centre, que explica la relación del genial artista con la ciudad-. Dispone de una amplia oferta de ocio, con PortAventura, la Estación Náutica o el centro BTT, y paisajes de gran belleza natural. Hablar de gastronomía de la Costa Daurada es hablar de un arte que combina tradición y modernidad, sin olvidar el vino, con seis denominaciones de origen que avalan su calidad.

Autenticidad, parajes naturales de gran riqueza y ausencia de aglomeraciones son los rasgos identificadores de las Terres de l?Ebre. En estas cuatro comarcas es posible adentrarse en la naturaleza en estado puro, con una gran cantidad de pequeños detalles que son capaces de captar la atención del visitante y seducirlo. Destacan los Parques Naturales de Els Ports y el del Delta de l?Ebre, que ostenta la Carta Europea de Turismo Sostenible, sello de garantía del trabajo iniciado hacia la compatibilidad de la actividad turística y la conservación de valores naturales del Delta. Con un litoral lleno de contrastes, una gastronomía autóctona, actividades de turismo activo o más de un centenar de Bienes Culturales de Interés Nacional, como la Catedral de Tortosa o el Castell de Miravet. Del patrimonio histórico destacan las pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad de Ulldecona, El Perelló y Freginals.

 

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