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Una muestra de la Fundación BBVA reúne una selección de las 100 mejores piezas artísticas del museo catalán
El Museo de Montserrat, en Madrid
JOSÉ LUIS MARTÍN
El presidente de BBVA, Francisco González, y el Abad de Montserrat, Josep M. Soler, acompañados por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, inauguraron la exposición Obras maestras del Museo de Montserrat en BBVA. De Caravaggio a Picasso en el Palacio del Marqués de Salamanca de Madrid. La muestra reúne un centenar de obras, con una parte muy destacada de pintura catalana de los siglos XIX y XX, varias obras impresionistas, cuatro obras de Picasso y tres piezas de Dalí, entre otras.
La exposición Obras maestras del Museo de Montserrat en BBVA. De Caravaggio a Picasso incluye 100 piezas, entre pinturas, esculturas y obras sobre papel, seleccionadas por Josep C. Laplana, director del Museo de Montserrat, con la colaboración de Francesc Fontbona, coordinador científico del catálogo. Con esta muestra, BBVA continúa presentando en su sala de Madrid conjuntos de obras maestras de museos españoles, europeos y americanos, como el Museo Fabre de Montpellier, la Hispanic Society de Nueva York y el Museo Soumaya de México, entre otros.
El recorrido comienza con piezas del siglo XII y continúa con obras tardogóticas y del primer Renacimiento como "Construcción de una iglesia", de Nicolás Francés o "Nacimiento de la Virgen", de Pedro de Berruguete. De Caravaggio se presenta San Jerónimo Penitente, una composición maestra recientemente restaurada en el Prado. Asimismo, destaca el retrato de Lafontaine, uno de los pocos cuadros de Rigaud en colecciones españolas. Uno de los movimientos pictóricos mejor representados quizás sea el impresionismo, con óleos de Monet, Sisley, Degas y Pisarro, artistas poco representados en los museos de nuestro país.
La exposición incluye una buena muestra de la pintura catalana de los siglos XIX y XX, el núcleo central, que comienza con tres cuadros de Ramón Martí i Alsina: "Autorretrato", retrato de su amigo Ramón Tusquets y "Paisaje de tejados nevados", que denotan su didactismo y claridad compositiva.
La influencia de París a finales del siglo XIX se reflejó en numerosos pintores catalanes, como Modest Teixidor en su obra "Pla de Palau", Romà Ribera, y Eliseu Meifrén con una vista del Sena en los alrededores de París.
Sin embargo, uno de los mejores ejemplos fue Santiago Rusiñol, de quien se exhiben varios cuadros de gran calidad: "Café de los Incoherentes" (Café Montmartre), "Rue Norvins e Île Saint-Louis." Ramón Casas, amigo inseparable de Rusiñol, también sentía fascinación por los temas y la luz parisina como se ve en sus figuras femeninas de "Antes del baño", "La Parisien", "Joven decadente" (después del baile) o "Madeleine", una modelo que posaba para Toulouse-Lautrec y Mucha. Darío de Regoyos, con su obra Polluelos, y Julio Romero de Torres en su composición "Esperando", conectan con el estilo de estos creadores catalanes.
De Isidre Nonell se exhiben cuatro óleos, entre los que se puede destacar "Un pobre chiquillo" (1896), conmovedor por la tragedia social y humana que expresa ese niño sin infancia. En ese ambiente finisecular vivió, creció y se educó el joven Picasso, de quien se muestran los dos primeros números del catálogo oficial de Zérvos, realizado mano a mano por el mismo Picasso: "El viejo pescador" y "El monaguillo", pintados entre los 13 y 15 años.
Joaquim Mir es otro de los grandes de ese período. De él se pueden contemplar una obra puntillista como "Reflejos y Alforja", de su época de madurez. Asimismo, en el recorrido se encuentran obras de Francesc Gimeno, Anglada Camarasa y de Torres García. Entre las vanguardias artísticas se pueden mencionar obras de Salvador Dalí como "Academia Neocubista", una composición de Rouault, y una pieza singular de Serge Poliakoff.
Por último, en la exposición también se han seleccionado un grupo de esculturas y de obras sobre papel, entre las que se puede resaltar un extraordinario Mariano Fortuny, "El vendedor de alfombras", una bellísima acuarela de John Singer Sargent, "Dama con sombrilla", así como dibujos de Casas, Nonell, Picasso, Juan Gris, Dalí, Metzinger y Antoni Tàpies. Entre las esculturas destacan "La modestia", de Llimona o "María Rosa", de Joan Rebull.
El Museo de Montserrat ha tenido dos épocas claramente diferenciadas y separadas por la Guerra de la Independencia, cuando el Monasterio fue quemado y saqueado, perdiendo así todo su patrimonio artístico. No fue hasta mediados del s. XIX cuando, de la mano del Abad Antoni M. Marcet, la abadía empezó a recobrar su esplendor y el gusto por el arte y la cultura, transformándola en una abadía de características europeas, con una gran biblioteca y una pinacoteca considerable, en la que destacaba la obra de Caravaggio, "San Jerónimo penitente".
Tras la Guerra Civil, el abad Marcet sería sustituido por Don Aureli M. Escarré, verdadero creador del Museo de Montserrat, tal como se considera en la actualidad. El nuevo abad convirtió la abadía en un centro cultural de primer orden y consiguió la donación de una de las mejores colecciones de arte catalán, la del industrial Josep Sala.
Esta donación supuso un cambio en la fisonomía del Museo de Montserrat, abriendo una sección de pintura moderna, con obras de Pablo Picasso, Salvador Dalí o Ramón Casas... De esta forma, se produjo un incremento de obras cedidas a otras instituciones para su exhibición y la abadía se replanteó la función del museo en el mundo de la cultura.
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Obras maestras de los siglos XII al XX
FRANCISCO GONZÁLEZ Presidente del BBVA.
BBVA cuenta con una larga trayectoria de apoyo a la cultura y, muy especialmente, a las artes plásticas. Dentro de su programa de Responsalibidad Corporativa, entiende que su compromiso con la sociedad en este campo debe materializarse en el acercamiento a la sociedad de las grandes obras de arte pertenecientes a su propia colección o a la de aquellos museos con los que establece vínculos de colaboración.
Además de desarrollar un interesante programa de patrocinios con algunas de las principales instituciones del mundo cultural, el banco organiza cada año una gran exposición en su sede del Palacio del Marqués de Salamanca. Éste es el caso de la muestra que aquí presentamos: "Obras Maestras del Museo de Montserrat en BBVA. De Caravaggio a Picasso", una excelente selección de pinturas y esculturas procedentes de dicho museo.
Montserrat es un monasterio benedictino con casi mil años de historia. En el año 1025 el abad de Ripoll fundó el Monasterio de Santa María de Montserrat, que se fue consolidando y se convirtió en Abadía a principios del siglo XV. Durante la guerra napoleónica (1808-1811) y la desamortización, perdió la mayoría de su patrimonio, pero, desde la construcción del Museo en 1962, ha recopilado un valioso conjunto de objetos artísticos procedentes en su mayoría de donaciones particulares.
El Museo de Montserrat alberga más de 1.300 piezas y seis colecciones diferentes: Arqueología del Oriente Bíblico, objetos de las culturas de Mesopotamia, Egipo, Grecia, Tierra Santa y Chipre; Nigra Sum, iconografía de la Virgen de Montserrat a través de los tiempos; Phos Hilaron, colección de iconos bizantinos y eslavos; Orfebrería religiosa, elementos litúrgicos de los siglos XV al XX; Pintura Antigua (siglos XV al XVIII) y Pintura y Escultura Modernas (siglos XIX y XX).
La muestra que presentamos incluye cien obras maestras, de los s. XII al XX, seleccionadas por el Padre Josep de C. Laplana, director del Museo de Montserrat. Del período antiguo se exhiben pinturas de Berruguete, Caravaggio, Rembrant y Tièpolo. El siglo XIX está representado por Pissarro, Degas, Sisley, Monet, Regoyos, Rusiñol, Casas, Nonell y Mir. Y del XX destacan obras de Torres-García, Picasso, Juan Gris, Monpou y Dalí.
En nombre del BBVA, quiero manifestar nuestro agradecimiento a la Abadía de Montserrat y, de manera especial, al comisario de la exposición, Josep C. Laplana y al coodinador del catálogo, Frances Fontbona. Asimismo, felicitar a los que han hecho posible este proyecto, por su excelente trabajo. Invito a todos los amantes del arte a que visiten esta gran exposición y a que disfruten de ella. Adelante. |
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La primera vez que vacíamos un museo
J. de C. Laplana Director del Museo de Montserrat.
Ésta es la primera vez que hacemos algo así y creo que tardaremos bastantes años en repetirlo. Y no es porque hayan surgido desaveniencias, todo lo contrario, sino porque vaciar un museo, que vive de ser museo, de sus mejores fondos es algo muy complicado y que solo se puede asumir en circunstancias muy especiales.
No celebramos ningún centenario, ni teníamos motivos especiales para plantar en Madrid el Museo de Monserrat. Tras esta decisión no hay motivos políticos ni estrategias. No es ni un desembarco ni una campaña de marketing sino la confluencia de una serie de circunstancias favorables que han hecho posible este evento. Conocíamos el programa de exposiciones que BBVA desarrolla desde hace más de 30 años en sus salas, con el objeto de presentar al público madrileño los fondos de museos de dimensiones físicas medianas o pequeñas pero con colecciones muy interesantes. Éste ha sido el caso de Museo Goya de Castres, del Museo Fabre de Monstpellier, de la Hispanic Society, del Museo de Caen, etc. Vimos los catálogos, pero lo determinante fue el trato altamente profesional, cordial y amistoso con nuestros interlocutores. Las propuestas eran buenas, las condiciones de seguridad, transporte, instalaciones y conservación eran de un buen nivel profesional y creímos que valía la pena aceptar el reto. Aquí estamos.
Algunas de las obras de Montserrat que ahora se exhiben en Madrid habían visitado la capital otras veces. Después de que lo restaurará el Museo del Prado en 2005, el San Jerónimo de Caravaggio pasó en el museo nacional, integrado en el recorrido habitual y visto por miles de visitantes, todo el verano de 2006. Las obras más emblemáticas de nuestra colección de pintura catalana se habían expuesto varias veces formando parte de exposiciones antológicas. Casi me atrevería a decir que el Museo de Montserrat es un expositor bastante habitual en la Villa y Corte y que raras veces negamos nuestros préstamos si no tenemos otros compromisos o nos hallamos en circunstancias especiales. Pero nunca, como hasta ahora, el Museo de Montserrat como tal hacía acto de presencia en Madrid. Hemos podido hacerlo porque el Museo se encuentra en una fase de significativo crecimiento y, aunque emigren temporalmente las mejores de sus piezas, hay otras que pueden ocupar su sitio con dignidad. Esto ha sido también un factor determinante para poder hacer esta exposición.
Hemos seleccionado un número redondo de piezas: cien, y hemos puesto de todo; desde capiteles románicos -Montserrat tuvo sus inicios como monasterio en 1025- hasta la modernidad vanguardista de Picasso, Dalí y Tàpies. La selección es equilibrada y da idea de los fondos del Museo en toda su amplitud y también con sus naturales lagunas: lo medieval es poco pero bueno y la pintura del Barroco contiene obras de interés internacional; pero lo más característico es la colección de arte de los siglos XIX y XX: Los impresionistas franceses y la pintura burguesa de la Barcelona industrial, desde mediados del ochocientos hasta mediados del novecientos, con representación de los grandes protagonistas de este arte y sus obras de primer orden. |
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