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El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, aboga por el debate entre las Comunidades y el Estado para aligerar tensiones
Reformas desde el sentido de la responsabilidad
JOSÉ CARLOS DUQUE
Las reformas constitucionales deben ser pensadas desde el sentido de la responsabilidad y la conciencia de lo cambiante en la política. Y nunca debe dejarse de pensar en ellas. Cuando se habla de reformar componentes constitucionales del Estado que hemos denominado autonómico, pero que como ustedes saben no se llama de ningún modo en la Constitución, creo que debemos recordar que los elementos fundamentales de nuestro actual estado autonómico, nacieron de unos pactos o acuerdos que no tenían ningún respaldo institucional formal, sino puramente político?. Así lo afirmó el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, en la conferencia que dictó en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, dentro del ciclo ?30 años de Constitución. La Constitución vista desde las Comunidades Autónomas?.
?Una de las reformas a abordar es fruto del proceso de integración política europea. Nuestra constitución -dijo- contiene un procedimiento que en la práctica nos ha evitado tener que recurrir, ya, a la reforma para ajustar nuestro ordenamiento a las exigencias de ese proceso. Precisamente de esta integración política, nace otra de las dificultades, y de las riquezas, de nuestro estado autonómico. La concurrencia de un estado de nueva planta y en avanzada formación está aconteciendo al tiempo que se dibuja una unidad política supraestatal. Esto nos sitúa con alguna ventaja en la medida en que podemos terminar de configurar nuestra organización estatal considerando tal circunstancia. Pero también limita nuestro margen de maniobra pues no cabe duda de que la mengua de competencias a favor de un poder centralizado europeo es cosa que afecta y afectará a todas las instancias de poder público nacional?.
?Otra reforma a considerar, que tiene que ver con la sucesión a la Corona -añadió- se hace más evidente cuando hemos aprobado una Ley orgánica para la igualdad efectiva de mujeres y hombres?.
?Un tercer aspecto a reformar, éste de gran calado político para las Comunidades Autónomas, es la transformación del Senado en una auténtica cámara de representación territorial. Un espacio de diálogo y negociación entre el Estado y las Comunidades Autónomas; más coherente con la realidad territorial en sus funciones, en su composición y en su papel institucional. En este sentido, la vía de la cooperación se hace imprescindible, hoy y en el futuro, para un mejor funcionamiento del sistema autonómico. Necesitamos poner en pie espacios donde Comunidades Autónomas y Estado podamos debatir con normalidad y aligerar las tensiones propias del modelo. En este sentido, la Conferencia de Presidentes puede consolidarse como una utilísima herramienta, ya ensayada, como otras, en distintos federalismos de carácter cooperativo?, enfatizó.
?Reafirmo mi convicción sobre estas reformas constitucionales -añadió- pero esperaré, esperaremos activamente, a ser los bastantes para ello. Aguardaremos a que la tendencia adquiera el perfil de lo colectivo, de lo común y de lo pacífico. Así que ahora, como decimos en Aragón, se trata de ?preparar el tempero?, preparar la tierra para el día en que se acuerde hendir el surco y arrojar la simiente cuidadosamente escogida. Las reformas no se ganan; se construyen. Sin saber cuándo, quién y cómo pondrá el tejado del edificio. De la experiencia política al frente de las instituciones he aprendido que las reformas son siempre necesarias. Pero, cuanto más necesarias son, deben ser más pensadas. Pensadas no para sumirse en la indecisión, sino para alimentar esa firmeza que los ciudadanos tan perspicazmente detectan. Esta ciencia de la reforma sólo es posible en sociedades consolidadas y sistemas políticos maduros y sólidos. El nuestro comienza a dar síntomas de ser uno de ellos?.
El presidente Iglesias señaló que ? el futuro de una sociedad es claramente algo que va más allá de la política. Está en manos de las personas concretas y de las circunstancias históricas con que a cada generación le toca vivir. Pero una parte del futuro está inserto germinalmente en el hoy. Y es deber de los responsables políticos avizorarlo en lo posible y traducirlo en afanes de futuro. Desde Aragón, pero sobre todo desde el orden constitucional democrático español, estamos en condiciones de afirmar que nuestros jóvenes componen la generación mejor preparada no sólo para su inserción en el mercado de trabajo, sino para afrontar los imprevisibles retos del futuro. Esto es resultado de una voluntad colectiva, de la asignación de una ingente cantidad de recursos?.
?Y lo mismo cabe decir del esfuerzo en sanidad. O del iniciado a través del desarrollo de la protección social exigida como consecuencia de profundas transformaciones en el modelo de convivencia familiar. Todo ello forma parte de la amplia agenda social de la Constitución y del Estatuto de Autonomía de Aragón, y son datos que apuntan a una transformación cualitativa, a nuevas y revolucionarias demandas?, finalizó.
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