?El 23 de abril simboliza la lucha por la libertad, la justicia, el afán de progreso y la dignidad frente a la opresión?
Ilusión y unidad
JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ SANTIAGO
Presidente de las Cortes de Castilla y León
El presidente de las Cortes de Castilla y León, José Manuel Fernández Santiago, evoca aquel 23 de abril de 1521 en que la suerte de las armas fue desfavorable al movimiento comunero, pero sirvió para simbolizar aquellos ideales que anticipaban las nuevas políticas basadas en la libertad la limitación del poder y la igualdad de los ciudadanos, luego asumidas por las revoluciones liberales del siglo XIX. ?El 23 de abril debe ser un día para la ilusión y para la unidad en torno al proyecto común que es Castilla y León?.
Hace casi quinientos años, la persistente lluvia de abril, siempre recibida con júbilo en Castilla y León, precipitó fatalmente los acontecimientos convirtiendo en derrota lo que en principio era un reagrupamiento de las fuerzas comuneras. La caballería imperial desbarató velozmente las inexistentes líneas de las tropas comuneras que, atascadas en el barro, sucumbieron en cuestión de pocos minutos.
Si aquel 23 de abril de 1521 la suerte de las armas fue desfavorable al movimiento comunero, no ocurrió lo mismo con sus ideales que anticipaban nuevas formas políticas basadas en la libertad, la limitación del poder y la igualdad de los ciudadanos, luego asumidas por las revoluciones liberales del siglo XIX.
Es por ello por lo que el 23 de abril, verdadera seña de identidad de Castilla y León, simboliza valores como la lucha por la libertad y la justicia, el afán de progreso, y la dignidad frente a la opresión. Aún sabedor de la importancia de estos valores, que están hoy más que nunca presentes en los castellanos y leoneses, y que conforman su personalidad como pueblo, el principal significado de esta fecha es, precisamente, simbolizar la unidad de un pueblo, que cree en sus posibilidades y que esta decidido a ganar su futuro.
Desde hace más de veinticinco años, los castellanos y leoneses hacemos posible, con esfuerzo e ilusión, un proyecto común basado en la libertad, la democracia, el progreso y la solidaridad con el resto de los territorios de España. Una realidad consolidada ya entre nosotros, que transcendiendo de lo institucional, y más allá de discrepancias, se ha afianzado ya como una auténtica oportunidad de desarrollo y progreso en libertad.
Agrupados en torno a unas señas de identidad singulares, que configuran nuestra idiosincrasia, durante estos años hemos ido construyendo esta Comunidad Autónoma, configurándola como un espacio privilegiado de convivencia, encuentro y desarrollo.
El éxito, en términos generales de nuestra andadura como Comunidad Autónoma, no debe hacernos olvidar los importantes retos que hemos de encarar en los años venideros.
Uno de ellos se refiere a la actual situación de incertidumbre económica que afecta a muchos ciudadanos, a los que no olvidamos y a los que debemos transmitir un mensaje ilusionado y sincero de esperanza, porque aunque se nos anuncian tiempos difíciles, nunca hemos dejado de saber en esta tierra, lo que es el esfuerzo, el sacrificio y la fuerza creadora de la libertad y siempre hemos sabido salir adelante.
Si el sentido de la fiesta de la Comunidad Autónoma cada 23 de abril es rendir homenaje a aquellos castellanos y leoneses que antepusieron su vida a la defensa de la libertad, ahora, cada año, hemos de conmemorar la gesta silenciosa y cotidiana de miles de ciudadanos que se esfuerzan, trabajan, para construir la mejor de las Comunidades Autónomas posibles.
El 23 de abril ha de ser un día para la ilusión y para la unidad. Ilusión en un futuro esperanzador de progreso y desarrollo, y unidad en torno a ese proyecto en común que se llama Castilla y León, del que formamos parte todos y en el que nadie ha de ser excluido.