|
La provincia zamorana, llena de contrastes, está bañada de este a oeste por el río Duero y de norte a sur por el río Esla
Zamora: La encrucijada fluvial
JOSÉ LUIS MARTÍN
L a provincia de Zamora es una tierra de grandes contrastes paisajísticos, una Región de grandes ríos y embalses que han ido configurando su territorio a través de los siglos con paciencia y perseverancia. El enigmático río Duero y el legendario río Esla forman una encrucijada fluvial que "pintan" una enorme cruz en esta provincia castellanoleonesa y definen con claridad las comarcas zamoranas como Sagayo, Aliste, Sanabria, Benavente, los Valles, Tierra de Campos, Tierra del Pan y el Duero Bajo, que integra las comarcas de Toro, Tierra del Vino y Guareña.
Zamora es un importante enclave turístico de interior. Su legado, su patrimonio natural y su rica gastronomía son los pilares básicos de un sector en crecimiento. Pero su gran joya turística es, sin duda alguna, la capital. Ubicada sobre el majestuoso río Duero, Zamora cuenta con la mayor concentración monumental del Románico de España y ofrece a los visitantes un maravilloso panorama arquitectónico y artístico. En su casco urbano se puede contemplar un rico patrimonio medieval: las murallas, las puertas de Doña Urraca y de Olivares, el castillo, la casa del Cid, los palacios renacentistas, las iglesias, la catedral y calles peatonales.
Los vestigios del pasado esplendoroso de Zamora en la Edad Media se suceden en cada rincón. Conserva parte de sus ancestrales murallas. ya se sabe que la capital zamorana fue famosa por sus tres recintos amurallados, y fue conocida como "La bien cercada". El recinto amurallado de Fernando I se levantó en el siglo XII sobre las antiguas murallas árabes y se conserva ahora casi en su totalidad. Este recinto delimita en la actualidad el perímetro de la ciudad vieja.
Destaca la Puerta de Olivares, que encauzaba directamente, desde el antiguo puente romano, al Palacio Episcopal y a la Catedral; la Puerta de Doña Urraca, emplazada hacia el norte de la ciudad, que fue la entrada al palacio de la hija del Rey Fernando, hoy no conservada; la Puerta del Mercado, de la que sólo se conserva una de las torres que la flanqueaba; la Puerta de San Pedro, situada junto a la "Casa del Cid"; y el famoso Portillo de la Traición, por el que entró, según la tradición, el traidor Bellido Dolfos quien, tras haber dado muerte al Rey Sancho II, fue perseguido por el Cid. Además de los recintos amurallados, Zamora ofrece una gran cantidad de templos religiosos de arte Románico que la convierten en un ejemplo único de este tipo de arquitectura a nivel nacional.
La catedral de Zamora fue construida en las décadas centrales del s. XII. Lo más destacable es el cimborrio, para muchos de origen bizantino y el hastial del brazo sur del crucero, con su respectiva portada, que constituye uno de los conjuntos más interesantes del Románico español.
La Iglesia de Santa María Magdalena fue construida entre los s. XII y XIII y es un claro ejemplo del Románico tardío. En su interior se encuentra una joya de la escultura románica: Un sepulcro realizado hacia 1190 en el que yace una dama cuya identidad es todavía desconocida. La Iglesia de Santiago del Burgo, datada en los mismos siglos que la anterior y posee tres portadas.
La magnífica Iglesia de Santiago de los Caballeros, un pequeño templo de planta rectangular, es visita obligada para quien pase por Zamora, ya que según la leyenda en ella fue armado caballero Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, por Doña Urraca. Además, fue en ella en donde el propio Cid hizo prestar juramento al Rey Alfonso en el sentido de que no había tenido nada que ver con la trágica muerte de su hermano, el Rey Sancho. Este hecho costó el destierro al Cid.
En Zamora existen muchos pueblos llenos de historia, como Toro, con una importante colegiata, dignos de ser visitados.
|
Una provincia de contrastes
FERNANDO MARTÍNEZ MAÍLLO Presidente de la Diputación de Zamora
Hablar de turismo de interior en la actualidad, es hablar indiscutiblemente de Zamora. Una provincia que cuenta mucho y de la que muchos visitantes han quedado encantados tras descubrir las múltiples riquezas y sorpresas de una tierra que ya nunca abandonará sus retinas y sus corazones.
El Patronato de Turismo tiene mucho que ver en este auge del turismo de interior en la provincia de Zamora ya que puntualmente acude a todas las ferias nacionales del ramo para dar a conocer la oferta turística zamorana, que también se ha visto complementada con el crecimiento de una importante red de alojamientos rurales por todas las comarcas del territorio provincial.
Zamora es principalmente una provincia de contrastes paisajísticos, ya que en menos de un centenar de kilómetros los visitantes pueden disfrutar de la grandiosidad de los paisajes y la biodiversidad de la abrupta comarca de Sanabria-La Carballeda, que cuenta con el más grande lago de origen glaciar de la Península Ibérica, hasta la espectacularidad de Los Arribes surcados por el río Duero en su discurrir hasta la frontera con Portugal, allá por tierras sayaguesas.
Entre ambos extremos, dos Reservas Regionales de Caza, como son las de la Sierra de la Culebra y la de las Lagunas de Villafáfila, dan paso a las ricas vegas de Benavente y Los Valles y de Toro, y a la serenidad y majestuosidad de las llanuras del interior provincial.
No obstante, Zamora no solo es sinónimo de riqueza paisajística y medio ambiental, sino también patrimonial y monumental, principalmente concentrada en el románico de los grandes núcleos poblacionales como es el caso de la capital, coronado por la Catedral ante la atenta mirada del Duero y el castillo medieval de la ciudad. En Toro, la Colegiata, y en Benavente, el templo de Santa María de Azogue, reflejan también la grandeza del arte que se concentra en Zamora.
Si a las riquezas anteriormente apuntadas, sumamos los alimentos de Zamora, el turista ya no tiene ninguna excusa para no acercarse a esta provincia. Así, puede premiar su paladar con los ricos caldos de las denominaciones de origen de Toro, Tierra del Vino y Los Arribes, así como los vinos de la tierra de Benavente y los Valles, para acompañar a otros productos como el Queso Zamora, que también goza del máximo marchamo de calidad, el lechazo y la ternera de Aliste, entre otros manjares zamoranos.
En definitiva, Zamora mezcla a la perfección paisaje, patrimonio histórico y cultural, y gastronomía, para hacer de ella una provincia que se encuentra ya a la cabeza del turismo interior nacional. |
|