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Pasarela Cibeles celebró con éxito su cuarenta y tres convocatoria con la asistencia de 31 diseñadores que presentaron sus colecciones en 26 desfiles. Las principales novedades fueron el regreso a Madrid de los diseñadores Lydia Delgado y Victorio y Lucchino, así como la participación por primera vez, de María Lafuente en la jornada de jóvenes creadores. La programación comenzó el 13 de febrero con el desfile de Lemoniez y lo cerró la diseñadora catalana Lydia Delgado el 17. Los desfiles se desarrollaron en el anexo al pabellón 1 de la Feria de Madrid. Las tres primeras jornadas concentraron los desfiles de los componentes de la Asociación de Creadores de Moda de España, a la que recientemente se han incorporado David Delfín y Amaya Arzuaga. El cuarto día reunió a diseñadores relevantes del panorama actual de la moda, no integrados en la citada asociación, y arrancó con un desfile doble de José Miró y Jorge Vázquez, dos recientes premios L'Oreal a la mejor colección. La última jornada se dedicó fundamentalmente a los jóvenes diseñadores, aunque acogió también a los peleteros José Luis Aznarez y Olga Ríos. Lydia Delgado cerró esta edición, una vez finalizada la entrega del premio L'Oreal, a la mejor colección de diseñador joven. Lydia Delgado está considerada como una de las diseñadoras más interesantes de la moda española. Su mundo exclusivo da paso a prendas con identidad propia, en las que se aprecia su pasión por la calidad, la creatividad artística, la fuerza visual, la debilidad por los detalles y la elegancia sin ostentación. A lo largo de su trayectoria ha cosechado diversos premios y reconocimientos. Ya participó en Pasarela Cibeles en febrero de 1998. Su colección Otoño-Invierno nos introduce en un mundo de gran fuerza visual, donde cada prenda tiene una historia que contar. Para ello ha elegido una paleta de colores que juega con los tonos ópalo, antracita, gris cristal, rosa antigua, rojo inglés, cereza, violeta, marfil y negro. Victorio & Lucchino constituyen la pareja de creadores más carismática de la moda española. Volvieron a Pasarela Cibeles tras algunas ediciones ausentes para presentar su colección "Sensaciones". El glamour de Saint Moritz de antaño, paseos dulces e invernales por Aspen, y los años 90 se mezclan con el siglo XVIII, y dan como resultado un sueño ultramoderno y contemporáneo en los diseños. La diseñadora castellanoleonesa María Lafuente trajo, por primera vez, a la Pasarela su particular modo de ver y sentir el entorno, con una colección sustentada en las Hadas, los míticos dragones, el Art Decó y la Rosa Inglesa. A pesar de su corta trayectoria profesional, ya cuenta con diversos premios relevantes. Así, fue primer premio en el Concurso Internacional Agulha de Ouro, de Portugal (1999); Primer Premio I Pasarela Castilla y León (2002), y Premio Internacional Igedo Company CPD-Düsseldorf (2005).
Al igual que en ediciones precedentes, el apoyo de L'Oréal Paris se concreta en diversos aspectos del certamen, dotados cada uno con 6.000 euros. El diseñador bilbaíno Carlos Díez se ha alzado en esta ocasión con el Premio L'Oréal a la mejor colección joven. El creador lleva en el mundo de la moda varios años pero sólo desde hace dos temporadas presenta sus propias colecciones en Cibeles. En cuanto a la mejor modelo, el galardón ha sido, por segundo año consecutivo, para Marta Español. Nacido en la capital vizcaína en 1967, Carlos Díez se trasladó años más tarde a Madrid, donde tiene su estudio taller. Su estilo es absolutamente radical y alternativo, siempre recreando una estética masculina y de vanguardia, lo que ha valorado el jurado del premio, compuesto por Cuca Solana, Modesto Lomba y otros profesionales del mundo de la moda. El ganador desfiló por primera vez en Cibeles en 2004 con una colección caracterizada por la estética punk. Marta Español ha sido galardonada con el Premio L'Oréal a la mejor modelo. La top catalana recibió con sorpresa la distinción. Es la primera vez en la historia que una misma modelo recibe el premio dos ediciones seguidas. Además, el diseñador Juanjo Oliva recibió una mención especial del jurado. De nuevo, Pasarela Cibeles contó con la colaboración de Telefónica, en la Sala de Prensa. Esta empresa de telecomunicaciones proporciona los recursos e infraestructura tecnológica necesarios para facilitar la labor a los medios de comunicación. También muestran su interés por el mundo de la moda otras empresas presentes en esta edición de Pasarela Cibeles, como Swatch, Moët Chandon y Nokia. La Pasarela Cibeles, que ahora también recibe el nombre de Madrid Fashion Week, concluyó con el desfile de cierre a cargo de la catalana Lydia Delgado. También presentaron sus colecciones los diseñadores más consagrados e importantes del momento como: Francis Montesinos, Ángel Schelesser, Ágatha Ruiz de la Prada, Elio Berhanyer, Miguel Palacio, Devota & Lomba, Jesús del Pozo, Javier Larráinzar, Antonio Pernas, Ailanto, Lemoniez, Roberto Torreta, Andrés Sardá, Duyos, Amaya Arzuaga, Olga Ríos, Kina Fernández, Locking Shocking, José Miró, María Lafuente, Juana Martín, Carmen March, Jorge Vázquez, Anke Schlölder, Juanjo Oliva, Carlos Díez, Victorio& Lucchino, Antonio Alvarado, David Delfín y José Luis Aznarez. Entre las tendencias que se insinuaron a lo largo de los cinco días de la Pasarela figuran el uso del brocado, las pieles y el color dorado, como mostró Miguel Palacio. El tono metálico predominó en los detalles, como los botones, pasamanería o bolsillos. Creó tensiones de materiales con la unión de la seda y el tweed, el satén y la lana, y le dejó el predominio en la paleta al negro, que ocasionalmente relajó con verde o marrón. El diseñador David Delfin volvió a sorprender con la evocación de uniformes militares que se mostraron al son de tambores. Incluso, sus invitados lucían bandas rojas a modo de brazalete. "Amo el estilo militar, pero odio la guerra", dijo Delfin tras el desfile en que modelos masculinos y femeninos lucieron camisas blancas con emblemas, a la vez que las mujeres también lucían elegantes faldas.
Antonio Pernas apuesta esta temporada por una silueta sexy y urbana con shorts de franela y lana con abrigos y mocasines altos; jeans pitillo con bombers, minis de cuero y botines, vestidos cortos de punto con mil rayas en tono pastel con gabardinas cortas al más puro estilo Saint-Germain; y "baby dolls" con bailarinas. Prendas masculinas en versión "lady", vestidos largos de noche con botas de agua, superposiciones y, como aderezo, pañuelos "everywhere", bolsos cartera de mano, gafas retro con montura de oro, cadenas con medallones, boinas de doble volumen, sombreros "sherlock" y toda una sinfonía de accesorios bajo acordes de los años 70. El personal estilo étnico y aflamencado de Juana Martín se ha inspirado para la colección Otoño-Invierno 2006 en la moda de la burguesía inglesa del siglo XIX, una época que marcó estilo en el resto de Europa y que se caracterizó por una confección exquisita. Juana Martín continúa combinando magistralmente tejidos, sin perder su particular sentido andaluz. La gama ilimitada de verdes es la base de una colección en la que camisas y pantalones, reinterpretados, cobran protagonismo. Tejidos ricos como sedas, encajes, micados, brocados, bolillos o terciopelo evocarán la moda de una época en la que la elegancia y la sobriedad se rendían ante la mujer. Juana Martín aporta un aire renovado para una colección muy femenina en la que los complementos de la propia marca son imprescindibles. Los hermanos vascos Iñaki y Aitor Muñoz, que forman la firma de Ailanto, se inspiraron en la elegancia de los años 30 y 40 para otorgar un lugar protagónico al vestido con largo hasta la rodilla. Combinaron tonos tierra y otoñales con diseños gráficos, que mostraron las modelos con medias de red con diseño de filigrana y opulentas estolas de piel. La colección de Devota & Lomba tuvo gran aceptación con sus refinados cortes, colores profundos y añadidos de fruncidos ubicados estratégicamente. El argentino Roberto Torretta radicado en España se adentró en una paleta oscura, liderada por el negro, mientras que Duyos prefirió intensos tonos especiados para su colección que reunió elementos de Oriente y Occidente. Un toque británico se insinuó en la colección de Javier Larráinzar, a través de géneros de tweed y rombos en las telas. Adhirió al corte clásico del traje-pantalón y se animó a más impacto con vestidos de chifón recubiertos de dorado y sacos de brocado. Ciñó las siluetas con anchos cinturones y definió el largo del pantalón como el de una bermuda. Por su parte, la filosofía de la moda de Ágatha Ruiz de la Prada fue y es el color estridente, algo que explica al decir que "odio el negro. A mis ojos simboliza la muerte". Sus inspiraciones provienen del arte moderno, en particular del pop art. Su concepción más bien gráfica de la moda se combina para el próximo invierno con un toque romántico en detalles de moños y franjas de volados. La inspiración para la nueva colección de Carmen March para el otoño-invierno 2006/2007 procede principalmente de un elemento clave para su desarrollo, el abrigo Loden. Éste toma su nombre del tejido de lana prensada e impermeabilizada que se utiliza para su confección, y que está relacionado con el estilo de vida propio del campo y de la caza en Alemania, el Reino Unido y todo el área que comprenden los países centroeuropeos. Los elementos propios de este estilo se reinterpretan, dotando a los tejidos como el "loden", el "tweed" o el "tartan" de un nuevo dinamismo y funcionalidad. Los accesorios de cuero natural se reinventan también para adaptarlos al medio urbano. Los vestidos y abrigos de noche por los que se caracteriza Carmen March se confeccionan en moaré, crepé de seda y terciopelo, con un aire sobrio y tradicional pero a la vez rompiendo convencionalismos y haciendo que "la tradición" se convierta en "trasgresión". En el desfile de Andrés Sardá se ha visto, envuelto en una mágica atmósfera de silbidos de trenes que se marchan, pesados ritmos de los convoyes, anuncios de llegadas y salidas y murmullos, una colección rica y sugerente, femenina y pequeña, pegada al cuerpo. Sedas, tejidos devorados, adamascados, jacquards, pieles, encajes y guipoures de una fineza impresionante se componen en mínimas prendas impregnadas de sensualidad. Detalles como lazos de seda con aplicación de cristal Swarouski, coronas, borlas y piedras preciosas ayudan a situarse en este mágico paisaje que evoca el diseñador. Los colores malva, púrpura, violeta y lila predominan; el negro siempre ineludible y las gamas del tostado al nácar, pasando por los rosas y el oro, que dan calidez al conjunto.
También Francis Montesinos apostó al color en magníficas estampas en seda para vestidos ardientes. El valenciano mostró conjuntamente la moda femenina y la masculina, que en ocasiones fundieron sus diferencias a través de chifón transparente, faldas e imponentes estolas de piel. Elio Berhanyer, quien debutó con su propia línea en 1960, mostró en esta ocasión muchos trajes y pieles, diseños glamurosos de leopardo e importantes moños. Ángel Schlesser experimentó sobre todo con la silueta: además de formas globo recurrió a la linealidad de los años 60, en tapados en forma trapezoidal. Privilegió la seda sobre el tweed y la piel sobre el satén. Y Amaya Arzuaga recibió los aplausos del público con una colección con colores negro, crudo, caqui, marrón y gris sobre prendas de fieltro, zorro, encaje, mohair y lanas prensadas. La colección de José Miró es una síntesis de la mirada visionaria de laz diez últimas décadas, dedicada a la mujer moderna, la que vive y ha vivido en su tiempo. La mujer se cubre con lanas, denim, pana, sedas, satén... en colores contrastados, negro, beige, gris, marrón y verde y con una gran variedad de texturas que la transportan a cualquier parte del mundo. Todo para formar siluetas verticales, voluminosas, muy cálidas y sofisticadas, con "looks" muy difinidos.
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